Por Raúl Río Valle

Enrique Peña Nieto, como para hacer más patente su soledad y aislamiento, abrió durante los últimos meses tres frentes desde los que está siendo vapuleado simultáneamente. Los golpes le llegan desde arriba, desde abajo y desde adentro. Desde la derecha los empresarios y el alto clero han roto relaciones con Peña y el PRI para ahora apoyar al PAN. Desde el ámbito de las izquierdas, la social, la política y la cultural, han encontrado en el rechazo a la reforma (laboral) «educativa» un punto de unión en su lucha contra del fanatismo neoliberal. Y dentro de su casa, a Peña se le ha abierto un frente interno con el inicio de una purga que recuerda «la noche de los cuchillos largos» hitleriana.
1. Las derechas se han dividido, lo cual se ha convertido en el elemento central del momento político que vive México. El alto clero católico ha tocado los tambores de guerra contra Peña y el PRI, pero también contra la izquierda. Su grito de batalla es grosero y personal contra Peña y su intención de promover la legalización de matrimonios igualitarios y la adopción para parejas del mismo sexo.
El obispo de Aguascalientes en carta pastoral del 17 de mayo escribió que Peña Nieto «no es papá, o es papá de hijos ajenos». El 31 de mayo el obispo de de Culiacán señalo que la iniciativa de Peña «es un error garrafal, otro engaño más, ¿no será que anda buscando ‘gavioto’ en vez de ‘gaviota’?».
Cinco días antes de la elección de junio pasado en Veracruz el candidato del PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, se reunió y sacó la foto con el influyente obispo emérito de la Arquidiócesis de Xalapa, Sergio Obeso Rivera. Sellaron una alianza para «garantizar el derecho a la vida desde la concepción». En franca rebelión de las sotanas, la jerarquía eclesiástica llamó el 5 de junio a votar por el PAN en las 14 entidades donde hubo elecciones.
Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis Primada de México, en entrevista con Adela Micha en radio, le puso números a la participación electoral del clero, que la calculó en el 8% nacional. Y a pregunta expresa de si la iglesia tenía más cercanía con algún partido, contestó que no, pero que doctrinalmente tiene más afinidad con el PAN.
Enrique Peña Nieto, ultraconservador católico, perdió a sus aliados de la iglesia más influyente en México.
2. Pero no fue la única pérdida peñista de aliados, los empresarios norteños molestos desde la reforma fiscal que afectaba especialmente a la economía en la frontera norte, también rompieron con Peña. Y unieron, además, sus esfuerzos a los empresarios de todo el país, cansados también de fracaso económico peñista y de los nulos beneficios que tuvieron las míticas reformas estructurales, que resultaron un fiasco.
Ahora los empresarios exigen a Peña, que sean rescatados los restos mortuorios de la reforma (laboral) «educativa» que intenta ser enterrada por la resistencia magisterial-popular. En ese punto hacen causa común con Peña. Pero la derecha empresarial ha tomado como su bandera principal, la lucha contra la corrupción de un régimen que los incluye a ellos, que fueron beneficiados directos de las corruptas privatizaciones salinistas y del saqueo neoliberal del patrimonio nacional que se viene dando desde Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y con Enrique Peña.
Corrupción que incluyó a políticos y empresarios que tiene como estandarte insignia al FOBAPROA. Pero no es lo único, hay mucho más que los involucra y que a pocos de ellos los incluyó, de la noche a la mañana, en las listas de la revista Forbes. Los empresarios intentan arrebatar a AMLO la bandera de la corrupción que ha venido levantando en solitario desde hace más de 10 años. Y que es percibido por la mayoría de los mexicanos como el gran problema de México. La cúpula empresarial quiere poner en el banquillo de los acusados casi exclusivamente al PRI, olvidándose de la docena trágica del PAN con Fox y Calderón, que tienen lo suyo y no es corrupción menor.
Pero también quieren pasar por alto su participación en el festín neoliberal. Por eso cuando los priístas les ponen en la #LEY3de3 que los empresarios también deben quedar transparentemente incluidos en el SISTEMA ANTICORRUPCIÓN ponen el grito en el cielo y van presionar a Peña. Lo más probable es que la LEY 3de3 sea vetada y congelada, porque pone en riesgo a los políticos del PRIAN que se volvieron empresarios, pero también a los empresarios que se volvieron políticos para ampliar el espacio de su beneficio particular.
Aparentar luchar contra la corrupción para unir sus fuerzas es casi el único camino que tiene la derecha para intentar poner al PAN en 2018. Necesitan tumbar cabezas en su cruzada contra la corrupción. Si cortan la cabeza de algún gobernador priísta de los que están por salir, habrán roto el pacto de impunidad del proyecto empresarial-neoliberal apuntalado hasta hoy por el PRIAN. Romper el pacto de impunidad implica activar la guillotina. Pero se detienen por aquello de que «cuando veas la cabeza de tu vecino rodar, pon la tuya a remojar».
La oligarquía neoliberal necesita deslindarse del PRI para imponer al PAN. Por lo pronto, Enrique Peña impulsor de políticos-empresarios perdió a los empresarios como aliados.
3. La Ley de Murphy reapareció en el gobierno de Peña y del PRI. El viejo adagio de que «si algo puede salir mal, seguramente saldrá peor» se ha cumplido. ¿Quién es el responsable de la debacle del PRI? Fue el gobierno peñista dijeron en el PRI de Beltrones, fue en el PRI beltronista decían desde el gobierno peñista. Seguramente ambos tienen razón. Pero el despeñadero fue producto del fracaso del presidente, agravado ahora por las intrigas palaciegas de los miembros su gabinete, que solamente ven bien a los salidos directamente de Atlacomulco.
Las deslealtades en el gabinete apuntan hacia Luis Videgaray que tomó las medidas económicas pertinentes para perder. Hacia Miguel Ángel Osorio Chong por haber, presuntamente, apoyado al PAN en Puebla y en Veracruz. Hacia Antonio Meade, que desde la Secretaria de Desarrollo Social habría abastecido de despensas, programas sociales y operación electoral el día de la jornada electoral, al candidato del PAN-PRD en Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares. Y hacia el secretario de Energía que apoyó al PAN-PRD para hacer ganar a su hermano en Quintana Roo en contra del PRI.
De ser cierto seguramente no son las únicas deslealtades. Por lo que en medio de la derrota, en el PRI han iniciado un ajuste de cuentas interno, una purga similar a la hitleriana «noche de los cuchillos largos». Tal vez por eso Beltrones a la mañana siguiente de su renuncia, que Peña le pidió posponer y no le hizo caso, señalo que un eventual triunfo de AMLO en 2018 no sería una mala noticia si la mayoría lo decide. Y sobre la esposa de Calderón dijo que ojalá y no se encuentre con las posiciones misóginas que le negaron apoyo a Josefina Vázquez Mota en 2012 para otorgárselo a Peña Nieto. Sin mencionarlo Beltrones se manifestó en contra de una posible candidatura de Ricardo Anaya.
No es que se pronuncie en favor de AMLO o de Margarita, Beltrones simplemente se está deslindando políticamente de Peña y su grupo. Se hace a un lado del peñismo para observar su suicidio político. Y seguirá haciendo política, afianzando viejas alianzas como la de Emilio Gamboa Patrón que ha recibido la no grata instrucción de ya no seguir molestando y enojando más a los empresarios con la #LEY3de3, para que la modifique y los empresarios no sean requeridos por la transparencia y puedan hacer sus negocios en total opacidad. El asunto con Gamboa es que la clase política priísta se sigue acuchillando entre ella.
Dicen las crónicas que Beltrones pidió a Peña, para seguir en el PRI la cabeza de alguno de los corruptos gobernadores perdedores de Chihuahua, Veracruz y Quintana Roo. Particularmente pidió la cabeza de Javier Duarte. Le fue negado. Peña no quiso romper el pacto de impunidad que ha sostenido el proyecto neoliberal salinista. Si cae uno, en efecto dominó, pueden caer otros. Sin embargo los empresarios del PAN, para hacer creíble su cruzada contra la corrupción, están tentados a romperlo y pueden abrir la caja de Pandora.
Lo que se ha debilitado ya, es la alianza estratégica que el PAN y los empresarios de la Coparmex y del Consejo Coordinador Empresarial hicieron con Carlos Salinas y el PRI la noche del 27 de agosto de 1988, que le dio vida al PRIAN y fue el cimiento del neoliberalismo rapaz que depredó a México.
Alianza que las derechas pueden recomponer. Pero si los de arriba pelean y se dividen, la irrupción unida y organizada de los de abajo puede obtener triunfos.

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