
Por Raúl Río Valle
La historia no suele ser generosa con los de abajo, a los subalternos les regatea todo y en todo momento. Solamente cuando los de abajo encuentran la generosidad para unirse y la inteligencia suficiente para actuar en un solo sentido, los subalternos encuentran sus momentos de triunfo, sus acciones de gloria. Un instante de relámpago vivimos en éste momento, si lo tomamos al vuelo, otras manos pueden escribir la historia.
¿Quién lo diría? Hace 10 años, en 2006, las izquierdas tuvimos una oportunidad de oro y la dejamos escapar. La campaña de AMLO fue derrotada por el fraude y con la unidad de todas las derechas, mientras la otra campaña del Sub Marcos se extravió en medio de una confusión terrible. El saldo del 2006 fue devastador para todos, se perdió la presidencia de la República, se perdió en Atenco, en el mineral de Pasta de Conchos, en la Siderúrgica Lázaro Cárdenas y la Comuna de Oaxaca fue derrotada por la oligarquía oaxaqueña encabezada por Ulises Ruíz y José Murat, en alianza con el PRI nacional y Felipe Calderón, según ha relatado recientemente Vicente Fox. La falta de unidad nos derrotó a todos.
Que no se nos olvide, el PRI y el PAN han venido actuando juntos desde el otoño de 1988, son el mismo proyecto depredador, neoliberal y neoconservador. Que Luis H. Álvarez y Diego Fernández de Ceballos del PAN sellaron un pacto secreto para avalar en fraude electoral de Carlos Salinas ya lo sabemos. Que Enrique Peña Nieto apoyó a Felipe Calderón para que llegara fraudulentamente al poder, y en correspondencia Felipe Calderón ayudó a Peña Nieto a llegar a la presidencia, lo ha demostrado Álvaro Delgado en su libro “El Amasiato”.
Que los Chuchos del PRD hicieron alianza con el PRIAN desde el 1 de septiembre de 2006 es historia conocida. Que a cambió Calderón les entregó el PRD en bandeja de plata en 2008, a condición de hacer alianza con el PAN y las derechas. Que Peña les puso a los Chuchos una silla en la mesa de acuerdos del PRIAN para hacer el tripartita Pacto por México en el otoño de 2012 fue público y notorio. Para aprobar “por consenso” las reformas estructurales neoliberales, en primerísimo lugar la educativa y la energética.
Que el magisterio, especial pero no exclusivamente el de CNTE, ha sido el baluarte de la resistencia social contra las reformas estructurales, particularmente contra la “educativa”. Que la resistencia social ha encontrado en la búsqueda de los padres de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala otro estandarte. Resistencia que se ha extendido a cientos, miles de luchas contra el despojo neoliberal del patrimonio y de derechos sociales, contra la violencia de grupos criminales y del Estado, y en defensa de los derechos humanos vulnerados en todas las formas habidas.
Que la construcción de Morena como una alternativa social y política que busca lograr la cuarta gran transformación de México y a casi dos años de obtener su registro como partido político ha logrado, en un año, irrumpir en 2015 y consolidarse como una importante fuerza política-electoral. Y que hoy en 2016, en solo dos años, está por lograr extenderse de manera importante en todo el país y con posibilidades de triunfo en la CDMX, en Veracruz, Zacatecas y Oaxaca.
Que el movimiento de resistencia social encabezado por la CNTE y el movimiento político electoral al frente del cual se ha logrado ubicar MORENA, están logrando capitalizar el gran descontento social, “el enojo social”, ocasionado por las políticas impuestas por Peña Nieto, por el PRI, el PAN, el PRD y los otros partidos menores. Todas las resistencias sociales y políticas han logrado hacer caer en el desprestigio social a Peña, lo que se ha popularizado como El Despeñadero. Con Peña van cayendo también el PRI y el PRD, pero no el PAN, que se vuelve a presentar como posible opción para los sectores de la derecha.
Andrés Manuel López Obrador planteó a fines del año pasado una alianza al magisterio, primero en Chiapas y después en Oaxaca. No fue fácil pero los maestros aceptaron. Hoy MORENA tiene convenios de alianza con el magisterio de Oaxaca, Veracruz, Zacatecas y la CDMX entre otros. Y la sección XXII de Oaxaca acaba de acordar llamar a votar en contra de todos los partidos que firmaron el Pacto por México y orientar el voto a favor de MORENA.
Dos vertientes están uniendo sus afluentes y dan mayor fuerza a la resistencia. Las movilizaciones del magisterio han regresado con un nuevo ingrediente, el apoyo masivo de los padres de familia y amplios sectores de la población. Y MORENA tiene la oportunidad de convertirse en mayoría en cuatro entidades y ha establecido que donde lo logre no se aplicará la reforma “educativa” que atenta contra derechos laborales y sociales del magisterio.
Las izquierdas social y política han ubicado un punto de encuentro. La alianza entre la izquierda electoral y la no electoral, entre la partidaria y la no partidaria puede sentar un parte aguas. El magisterio ubicó con inteligencia el mejor momento para regresar a las calles después de la derrota de septiembre de 2013. MORENA puede ser el catalizador del descontento popular llenando urnas a su favor, para aplicar políticas diferentes.
La unidad de las izquierdas social y política es necesaria para lograr frenar las reformas estructurales, empezando por la “educativa”, para demostrar que las reformas neoliberales impuestas son reversibles. Y ganar los gobiernos de Veracruz, Zacatecas y Oaxaca demostraría que se pueden construir alternativas políticas diferentes a las de la derecha.
Sólo así, llenando calles y llenando urnas es posible terminar con éste régimen de oprobio. Solamente construyendo un movimiento de movimientos será posible.

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