1 septiembre, 2026

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JUAN LÁZARO SANTIAGO

Ramón Montalvo Hernández suplicó, peleó y defendió su débil triunfo electoral en Valle de Chalco, en el proceso electoral de junio de 2015.

Su triunfo estuvo en riesgo, porque prácticamente había un “empate técnico” entre el PRD, el PRI y Morena, por tener una votación similar.

Pero esa situación la vivió porque desde en el interior de su partido, tuvo “fuego amigo”, es decir, el ex alcalde y actual diputado local, Jesús Sánchez Isidoro, le restó votos, envió a sus operadores políticos a fortalecer a Morena y al partido Movimiento Ciudadano, incluso al PAN y al PRI, para que Montalvo no ganará y gobernará por segunda vez el municipio 122 del Estado de México.

Por ello, Montalvo no pudo ganar con más votos y el escaso margen entre el PRI y Morena, lo puso en apuros y sometido a juicios electorales.

Sin embargo, después de pasar ese proceso legal, lento y lleno de impugnaciones por parte de los ahora ex candidatos Luis Enrique Martínez, del PRI y Francisco Tenorio, de Morena, Ramón Montalvo, se pudo aferrar al poder municipal, gracias a que los tribunales electorales fallaron a su favor.

Esa experiencia, le sirvió a Ramón Montalvo para no volverse a confiar y buscó tener el control político pleno de Valle de Chalco, pese a todo y pasando por todas las leyes y derechos ciudadanos, como sucedió en la recién pasada elección de delegado y presidente de COPACIS en las 35 delegaciones municipales.

En ese proceso electoral interno que se realizó el domingo 27 de marzo, Montalvo fue juez y parte. Controló, dominó candidaturas e impuso a sus allegados en la planilla 1 amarilla, desactivando con muchos pretextos y a través del consejo municipal electoral a sus adversarios.

El también líder de Nueva Izquierda en Valle de Chalco tenía temor de que Morena y el PRI obtuviera el triunfo en algunas delegaciones y COPACIS e instrumento todo un operativo tipo PRI, para aplastar a sus enemigos políticos.

No quería que Valle de Chalco se volviera un polvorín político con delegaciones controladas por Morena o el PRI, lo que obstaculizaría sus planes para triunfar electoralmente en las elecciones del 2018 con sus candidatos de Nueva Izquierda.

Inclusive, tampoco dejo avanzar a corrientes perredistas como al Movimiento Vida Digna del grupo de Héctor Bautista y ADN, que también es aliado de Jesús Sánchez Isidoro.

En la elección de delegados y COPACIS se aliaron los operadores políticos de “su amigo” Jesús Sánchez Isidoro, desde Morena y Movimiento Ciudadano, así como con aliados del PRI, para tratar de ganarle a Montalvo en la elección delegacional.

Juan Manuel Arellano, director de Obras Públicas con Sánchez Isidoro, operó desde Morena; Marcos Vilchis, el encargado de su grupo Ujesi, desde Movimiento Ciudadano y José Luis Herrera, su ex secretario del ayuntamiento desde el PRD.

Morena, Ujesi, movimiento Ciudadano, el Partido del Trabajo, priistas y ciudadanos independientes hicieron una especie de alianza para tener fuerza electoral en las delegaciones y ganarle al PRD de Ramón Montalvo.

Pero el alcalde vallechalquense también usó a sus operadores políticos y “sus mañas” para desactivar a los candidatos de sus opositores que buscaban ganar alguna delegación.

Desde la dirección de Planeación municipal Salvador Hernández Sánchez, anuló a candidatos de sus opositores con el pretexto de que no reunían los requisitos mínimos para competir, aunque esto no fuera cierto.

Asimismo, metió la mano en esta operación política Fernando Ruíz Razo, ex alcalde suplente y líder local del PRD, quien no tenía porque meterse al proceso electoral para desactivar a opositores.

Claro también metieron la mano otros directores administrativos para promover el voto a favor de la planilla 1 amarilla del alcalde Ramón Montalvo.

El resultado: en 13 delegaciones no se instalaron urnas a pesar de que había candidatos independientes o de planillas porque resultaron “improcedentes” para el alcalde y su consejo electoral.

En esas 13 delegaciones, solo pasaron los candidatos de la planilla 1 amarilla de Montalvo, pero sin contar con un solo voto de la ciudadanía.

En el resto de delegaciones, el alcalde utilizó todo los trucos priistas para ganar las elecciones. Por ello, se llevó “carro completo”.

Ante el “agandalle” de Montalvo, por la tarde del domingo 27 de marzo, se registraron conatos de violencia: en la colonia Santa Cruz los electores rompieron las boletas por estar inconforme con el procedimiento

En la colonia San Juan Tlalpizahuac, donde Cecilia Urbina Morales, iba como candidata independiente, los electores exigieron urnas para poder emitir su voto y no permitir que el alcalde impusiera a sus candidatos de la planilla amarilla, pero no lo lograron. Montalvo impuso a Víctor Ruíz Chávez.

En sí, Montalvo no ganó democráticamente en Valle de Chalco, sino se impuso con sus candidatos para controlar las delegaciones y COPACIS y solo con “mañas priistas” disminuyó la presencia de Morena, el PRI, PT y Movimiento Ciudadano.

Pero Francisco Tenorio, Marcos Vilchis, José Luis Gutiérrez, Juan Manuel Arellano y Jesús Sánchez, no se van a quedar callados y quietos, van a seguir insistiendo en “vencer” a Montalvo, aunque será una lucha estéril, ya que el alcalde tiene el poder y el dinero de los vallechalquenses para usarlos para afianzar a su partido y a sus candidatos para la elección del 2018, en la cual también quiere ganar con “carro completo”.

PARA EL ARCHIVO…

Valle de Chalco no fue el único municipio en que el alcalde metió las manos en el proceso de elegir delegados y COPACIS, es una práctica común en los 125 municipios mexiquenses, ya que los políticos, ya sea del PRI, PRD, PAN o Morena, prefieren tener el control político de las delegaciones para fines electorales, sin dejar que la ciudadanía cumpla con su deber de votar sin condiciones.

La mayoría de presidentes municipales meten la mano de manera grosera en los procesos para elegir a delegados como es común en municipios como Los Reyes La Paz, Chicoloapan, Ixtapaluca, Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Texcoco, Ecatepec, Coacalco, entre otros, donde se usa desde la compra de votos, la entrega de despensas, el ofrecimiento de programa federales y estatales, para controlar este tipo de elecciones.

Es tiempo de que el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) cumpla con su responsabilidad de ser vigilante de estos procesos delegacionales, para que se dejen de hacer procesos amañados y que los alcaldes sean “juez y parte” como en Valle de Chalco.

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