14 junio, 2026

Reporteros en Movimiento

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Por Julisa Mejía Guardado*

imageHace dos siglos fue fusilado en la hacienda de San Cristóbal, Ecatepec, el generalísimo José María Morelos y Pavón, quien se negó a aceptar el título de “Alteza serenísima” que el Congreso de Anáhuac le otorgaba para decir que prefería ser solo el “Siervo de la Nación”, y declarar la independencia de México ante los que todavía honraban al rey de España y asumir, desde entonces, la necesidad de moderar la opulencia y la indigencia de manera que “aumente el jornal del pobre, para mejorar sus costumbres y alejarlo de la ignorancia, rapiña y hurto”.
El cura de Carácuaro que se sumó a la insurgencia para liberar al país de tantos tributos que le cobraba, de la esclavitud que muchos padecían y hacer de México una nación libre y soberana, 200 años después parece necesario para lograr la independencia económica del país y recuperar su soberanía nacional tan desgastada.
Nadie duda que las proclamas del Siervo de la Nación en 1813, siguen vigentes en la actualidad ante los gobernantes con mente extranjera que entregan al país a los intereses de las trasnacionales y con ello los recursos naturales e hipotecan el futuro de las nuevas generaciones de mexicanos.
Parece emblemático que el 22 de diciembre de 1815 fuera fusilado en San Cristóbal, Ecatepec, Estado de México, el prócer de la Patria, José María Morelos y Pavón y que la clase política que hoy entrega al país sea de esa entidad y de ese municipio en particular.
Vemos entonces que su anhelo de moderar la opulencia y la indigencia siguen estando vigentes, ahora que pocas familias en México concentran el 90% de la riqueza nacional, en tanto que más de 50 millones de mexicanos se encuentran en la indigencia gracias a las políticas económicas neoliberales que velan por los intereses de la clase opulenta y condenan a la miseria a la mayoría de las familias mexicanas.
El deseo de Morelos de que el jornal del pobre aumentara para mejorar sus costumbres y alejarlo de la ignorancia, rapiña y hurto, tampoco se ha cumplido si vemos que el mísero salario recibió un aumento de 2.94 pesos cuando se requiere triplicar el monto del actual mínimo para que las familias comiencen a sentir que su ingreso está en vías de ser constitucional para que alcance para su vivienda, transporte, educación, cultura y alimentos básicos.
Los sentimientos de la Nación siguen siendo los mismos que hace 200 años. Terminar con la tortura que miles de migrantes, nacionales y extranjeros, sufren a su paso por el territorio nacional de parte de la delincuencia organizada y de las autoridades organizados con la delincuencia, sin que hasta ahora se quiera poner fin a esta situación de abuso en el país.
La esclavitud contra la que luchó y decretó su abolición, sigue presente en los campos agrícolas de México donde campesinos de diversas etnias del país, son sometidos a jornadas y trabajos insalubres sin que exista autoridad alguna que haga valer la Ley del Trabajo como fue aprobada por el Constituyente en 1917, porque los responsables de hacerla valer están más entretenidos en buscar candidaturas para el 2017.
Es tiempo de retomar el ideario de Morelos para luchar por su vigencia plena en este país donde las mentes extranjerizantes de los gobernantes controlan las instituciones del Estado y con ello difunden a través de los medios masivos de comunicación ideas extranjerizantes de entrega del país, disfrazándolas de acciones por el bien de la Nación, cuando en realidad fueron formados en esas academias de estrellas, pero de la bandera norteamericana.
Termina el 2015 con una economía en recesión, bajos salarios, pocos empleos y con millones de familias mexicanas sumidas en la pobreza, en la indigencia, en tanto que la opulencia de la clase económica y política crece al amparo de los contratos millonarios para unas cuantas empresas que a cambio entregan Casas Blancas a sus benefactores.
Las reformas contra México demuestran que no son bondadosas como se anunciaron durante meses, ya que ninguna de ellas ha avanzado ni mejorado el empleo, ni han impulsado la economía, muchos menos la calidad educativa, ni el bienestar de las familias mexicanas en su conjunto, sino al contrario van sumiendo a la Nación en la incertidumbre económica, la desigualdad social y la inconformidad creciente que en cualquier momento puede estallar.
Termina el año con la baja en el precio del barril del petróleo, menor al estimado en el presupuesto del siguiente año, con una economía en recesión que pega a los bolsillos de las familias mexicanas. Con una cultura vista más como negocio que como parte de la educación de un pueblo esforzado en el desarrollo de su propia identidad. Con más feminicidios y ejecuciones a lo largo y ancho del país.
El 2016 pinta catastrófico con este gobierno que se conforma con las migajas de dólares que recoge de sus inversionistas extranjeros y que no se preocupa por impulsar el mercado interno y los productos nacionales, que simula con iniciativas de ley que apoyará el desarrollo regional y no lo hace.
Desde cada rincón de la geografía nacional, sigamos impulsando la organización de pueblos, comunidades y colonias para dar paso a un gran frente cívico nacional en el año que está por llegar y sirva para recuperar lo que hemos perdido con los gobiernos actuales a los que hay que cambiar.
Así llega la Navidad en México y el año nuevo.
*Dirigente social

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