25 abril, 2026

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Por Julisa Mejía Guardado*

PAN y PRI siguen con la venta de nuestra Nación, tal como lo vienen haciendo desde fines del siglo pasado los gobiernos neoliberales que llegaron a Los Pinos para rematar los bienes del país, contrario a los principios que los insurgentes esgrimieron en su época de que “la Patria es primero”, cuyo lema enmarca los recintos del Congreso de la Unión, todo indica que para los gobernantes de estos partidos, la soberanía nacional y la independencia económica que cumplir esto significa, no está en su agenda política, sino la entrega de nuestro patrimonio a los extranjeros y a los intereses del mercado.
En México, después de la demagógica defensa de la moneda nacional que dijo un presidente que defendería al peso como un perro, su sucesor dio paso a la privatización de la banca mexicana que ahora está casi en su totalidad en manos de especuladores financieros extranjeros.
Después llegaría otro gobierno desnacionalizador argumentando que Teléfonos de México era una empresa del gobierno que generaba pérdidas a la economía nacional y la privatizó para darle las herramientas a su comprador y convertirse en uno de los más ricos del mundo y eso que era una “empresa que no generaba ganancias”, como aduce ahora el gobierno actual de otras ya en venta.
En este remate de México, también le tocó a Ferrocarriles Nacionales de México, otrora medio de transporte de las fuerzas revolucionarias hace más de un siglo, donde los juanes y las adelitas se montaban para llegar a los campos de batalla en busca de la justicia social que, pese a millones de muertos, aún seguimos esperando los mexicanos en la actualidad.
Sistema además donde los ferrocarrileros encabezados por Demetrio Vallejo y Valentín Campa, se movilizaron en defensa de sus derechos y de este medio de transporte que sigue moviendo a México a lo largo y ancho del país como transporte de carga de diversos productos, ahora en manos de particulares.
Pero la fiebre de la privatización para adelgazar al Estado Mexicano le toco ya a la industria siderúrgica y la azucarera, ya privatizaron el Instituto Mexicano de la Televisión y todo lo que tocan los reyes midas del PAN y PRI se vende, reconociendo con ello su incapacidad e ineficiencia para administrar los bienes de la Nación, porque la Patria para ellos no es primero, sino las empresas para las que sirven. Ya les salieron sus orejas de burro a estos gobernantes.
Con las reformas estructurales privatizaron la Comisión Federal de Electricidad y Petróleos Mexicanos para rematar a las trasnacionales los recursos energéticos del país, prometiendo que el cuerno de la abundancia llenaría a México de riquezas, cuando en realidad el número de pobres en el país sigue creciendo de manera aritmética, corroborando que no están gobernando por los intereses de los mexicanos, sino de los que los llevaron al poder.
Ahora el gobierno y sus aliados privatizaron los ahorros de la clase trabajadora, cuando la pensión es un derecho social producto de la Revolución Mexicana y que ahora se deja en manos de particulares que se frotan las manos con el botín millonario que les están dejando con la constitución de una nueva empresa paraestatal, con un régimen administrativo diferente en la administración pública federal que establece que la nueva empresa deberá cubrir sus costos de operación, únicamente con el producto de las comisiones cobradas por la administración de las cuentas individuales, lo cual significa que no recibirá recursos presupuestarios, son los pasos para su entrega a privados.
Los gobiernos neoliberales del PAN y PRI parece que no se cansan de privatizar lo poco que queda, aduciendo siempre que su operación es costosa para el Estado, de manera que es mejor la participación de los privados que como la banca, terminará en manos de extranjeros, ya que con la explotación de hidrocarburos las tierras del país serán despojadas a los mexicanos con el aval del gobierno.
Ya desde antes, azules y tricolores, que deben ser identificados por la población como los que rematan a la Nación, los que tienen a México en venta de garaje, presentan siempre a la sociedad diagnósticos catastróficos de nuestras instituciones y en este caso de las de seguridad social, aducen que están al borde del abismo, de la quiebra financiera, como para pagar las pensiones a los trabajadores, como si los particulares que las adquieren busquen un negocio para perder su inversión cuando lo que buscan son ganancias mayores que les reditúen.
Ya vimos que Pemex vende en Estados Unidos, a mitad de precio la gasolina que vende en México, ¿por qué aquí vale más si buscan hacer de esta una empresa competitiva o seguir burlándose del pueblo mexicano?
Mientras tanto, los violadores de las leyes como el PVEM amenazan a la Fepade para evadir su responsabilidad en los ilícitos electorales que cometieron en la pasada elección como para demostrarle al mundo que la impunidad y la corrupción son las que imperan en México, donde no se consulta al pueblo en la toma de decisiones, aunque la clase política se diga ser demócratas.
Reiteramos que es tiempo que los mexicanos en el uso de su derecho soberano consagrado en la Constitución, ponga un hasta aquí a la entrega del país, al remate de sus bienes al mejor postor como lo está haciendo este gobierno y comenzar la restauración de la república y de las instituciones del Estado hoy en venta por los poderes fácticos que crean presidentes y gobernantes a modo. La lucha sigue en todos los barrios, pueblos y colonias del país de manera organizada. No desistiremos.
*Dirigente social

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