
Por Julisa Mejía Guardado*
Ser mujer en México y América Latina es sinónimo de seres humanos cuyos derechos humanos pueden ser violentados ante la falta de promoción de un cambio de actitud en la sociedad para hacer transversales los derechos que como seres humanos todos tenemos y en los que, la educación en familia es importante para terminar con toda clase de discriminaciones, violencia física y sicológica de la que somos víctimas día a dia las mujeres. En nuestro país, un promedio de siete mujeres mueren por delitos de género, por parte de su propia pareja, en lo que ya se denomina feminicidios y que muchos gobernantes varones se niegan a reconocer y aplicar la alerta de género en sus entidades.
En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Cepal recordó que al menos mil 678 mujeres fueron asesinadas en 2014 por razones de género en 17 países de América Latina y el Caribe, una región donde la mujer sufre además del acoso callejero y político.
Los datos fueron recopilados por la Cepal a través de su Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe señalan que el feminicidio «es la expresión más dramática de la violencia contra las mujeres, la cual debe ser enfrentada integralmente por los Estados, considerando los factores de desigualdad económica, social y cultural».
El organismo internacional menciona que 20 países de la región cuentan con leyes de violencia contra las mujeres, aunque solo ocho asignan recursos específicos en el presupuesto nacional para abordarla (40% del total), donde un mismo delito es tratado de manera diferente por las legislaciones, ya que mientras Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú y República Dominicana lo tipifican como feminicidio, en Argentina y Venezuela lo tienen como homicidio agravado por razones de género en su legislación.
Pero no es todo, informes de Cepal afirman que las mujeres en la región sufren además del acoso callejero, que «constituye una de las formas más minimizadas y naturalizadas de la violencia contra las mujeres».
Mencionan que Perú fue el primer país en promulgar una ley para sancionar el acoso sexual en espacios públicos, en marzo de 2013, mientras que Argentina, Chile y Paraguay se encuentran tramitando leyes similares.
En materia política, las mujeres en América Latina deben hacer frente al acoso político, materializado en «la asignación de distritos claramente perdedores, la ausencia de apoyo material o humano y las amenazas y agresiones durante el período de campaña», lo cual en México sigue ocurriendo en los comicios, donde para simular la paridad de género se maneja de manera horizontal o vertical su participación, dejando en manos de los varones los cargos más importantes en cabildos.
En este sentido, Bolivia es el único país de la región que aprobó hasta ahora una ley contra el acoso y violencia política contra las mujeres en el 2012, mientras que otros cuatro países debaten leyes similares: Costa Rica, Ecuador, México y Perú porque no les cae el veinte de la necesidad de no seguir simulando el cumplimiento de derechos de las mujeres, mismas que han demostrado que están preparadas para asumir todas las responsabilidades en todos los ámbitos de la vida social.
Es necesario que desde ahora las familias comiencen a cambiar de actitud y promover desde sus filas la igualdad de género entre sus integrantes, olvidar la discriminación que de manera velada se práctica en su seno con comentarios simulados como chistes, que esconden la verdadera esencia del sentir y que deben de dejar de ser parte de la vida cotidiana.
Es importante que los medios de comunicación asuman su papel de servir a la sociedad y dejar de corromper el lenguaje y de poner como ejemplo de debilidad, sumisión y abnegación a las mujeres, mostrando así sus locutores y conductores, en su mayoría, de que fueron educados para avasallar al sexo opuesto y no para tratarlo con igualdad.
Es tiempo que las autoridades de todos los niveles de gobierno asuman su papel de promotores de la igualdad de género implementando políticas transversales a favor de la mujer en todas sus acciones, dependencias, instalaciones, transporte público y todos los sitios donde necesariamente se encuentran mujeres y hombres, porque el hecho de que exista unidades o secciones en el transporte dedicados al sexo femenino, si bien es un paliativo ante el acoso que las mujeres sufrimos, se reconoce así que falta mucho por hacer para cambiar la percepción social de género y que la igualdad sea una constante.
Las mujeres tenemos que dejar de ser estadísticas policiales para convertirnos en ejemplo a seguir, ya que desde nuestra trinchera cotidiana promovemos e implementamos la igualdad de género.
Basta ya de señalar la debilidad de los demás comparándolos con la mujer, cuando en Nezahualcóyotl, Estado de México y muchos municipios y comunidades de la república, los avances logrados en el mejoramiento de estos lugares y de su calidad de vida, ha sido fundamentalmente por la participación de la mujer de la mano del hombre, como pares que se conjuntan, no uno detrás de otro.
Las familias deben de cambiar su percepción del mundo acorde a la realidad que vivimos donde todos somos iguales ante la ley y como tal nos debemos tratar, de manera que las oportunidades de educación y trabajo llegue a todos para desarrollar su potencial innovador y revolucionario.
*Dirigente social

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