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14 abril, 2021

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LOS SONÁMBULOS: EL NUEVO «BONO»…ES CANTANTE

Por Jesús Delgado Guerrero

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Traer el futuro al presente parecería un “remake” de la célebre cinta ochentera de ficción donde el protagonista, Marty McFly, viaja por error al pasado y repara algunos pasajes para lograr una vida mejor, y luego marcha al futuro con la misión de ordenar un presente insoportable. Pero no.
Gracias al titular de Educación Pública federal, Arturo Nuño Mayer, no hay necesidad de guiones fantásticos para que el futuro se haga presente, sino sólo bonos para la infraestructura educativa, anunciados por el presidente Enrique Peña Nieto.
Esto es estremecedor pues si Saramago narró las calamidades cuando la muerte se puso en huelga, dejando a muchos en estado comatoso y en harapos, es indescriptible el escenario si a todos nos alcanzara la única certeza que, en corto o largo plazo, siempre llega (“!todas las miserias de la agonía en una sola emisión con sus intereses tormentosos!” se pensaría, cual espantoso sermón sobre el infierno -advertencias de Santo Tomás incluidas- que aterrorizó al joven “Stephen Dédalus», de Joyce)
Ese escalofrío muta en pánico cuando se dice que tales bonos no serán deuda pública, sino “un mecanismo financiero que permite la Ley de Coordinación Fiscal”, y que son “recursos presupuestales que ya existen, es traer recursos que sabemos que van a existir en el futuro, al presente”.
Cualquier diletante financiero sabe que, quizás con excepción de Bono (sí, el cantante de la banda roquera U2, irlandés igual que Dédalus) todos los demás bonos son instrumentos de deuda. Y que traer el futuro para los compromisos presentes es cancelarlo y crear agujeros fiscales que “alguien” debe cubrir (y ya se sabe quién)
Ese instrumento no es, como se presumió, el último grito de la ingeniería financiera; lo saben espectros de banqueros venecianos del Renacimiento y hasta de la familia Médici, pero así se ha estado “vendiendo” (!la última, más profunda y cruel mordedura del gusano de la conciencia, verdugo de los hombres y sus instrumentos de investigación!”, a decir del novelesco cura y sus perpetuos castigos infernales que, desde luego, no impedirán la incursión de los inversionistas ni que cobren intereses)
En el tema educativo, ¿por qué no ser claros en vez de empeñarse en parecer incluso profundo e inventivo, “enturbiando más el agua”?, reclamaría Nietzsche (además, con medios ampliamente conocidos y padecidos) ¿Es un problema de comunicación o se trata de reafirmarse ante la masa sonámbula?
Es bueno canalizar recursos (50 mil millones de pesos adicionales) a la infraestructura educativa y a la educación en general, así sea mediante la contratación de deudas. Para eso estarían los remanentes de operación de Banxico por más de 250 mil millones de pesos que se calculan para este año, pero el dogma es letal: la estabilidad financiera, que exige el pago de la deuda.

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