22 abril, 2026

Reporteros en Movimiento

Información sin censura

· A la baja el poder adquisitivo

Por: PEPE TOÑO
NIÑOS-POBRES-CALLELos bajos salarios, altos niveles de desempleo, despidos e informalidad, la expulsión de población en forma de migración laboral y el paso de la pobreza a la miseria generalizada han sido los factores que se han visto en el actual gobierno federal, situación que afecta tanto al estado de México como a los municipios; el alza del dólar y la baja en los precios del petróleo aunque todavía no se refleja en los hogares mexicanos, se vislumbra para el 2016 un incremento en los productos de la canasta básica lo que vendrá a incrementar el número de pobres, los cuales pasaran a la miseria.
La crisis que enfrenta la actual Política Salarial a la baja –política que se ha promovido por décadas por sectores oficiales– y la constante pérdida del poder adquisitivo, trajeron un incremento de la pobreza y deterioro económico y social en el país. Varios de los argumentos para mantener el crecimiento del país mediante bajos salarios y exigir productividad –argumentos impulsados en instancias internacionales y de varios ex secretarios del trabajo– han colocado a las familias de los trabajadores en la precariedad laboral y en la informalidad, formando parte importante de la situación insostenible para la población trabajadora. Tal situación se encuentra vinculada con el ahorcamiento cada vez mayor de la economía mexicana
“El Salario Mínimo en México. Cada inicio de año se da el titubeo del debate y opiniones sobre los salarios mínimos, los dos problemas principales han quedado rezagados. Por un lado se encuentra el que en el artículo 123 de la Constitución se establece que “los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”. Claramente los salarios mínimos pagados por los empresarios y aprobados por el gobierno no alcanzan para cubrir estas necesidades, es decir, empresarios y gobierno han violado de manera sistemática la Constitución desde hace al menos cuatro décadas, para ellos es letra muerta. El salario expresa una relación en la que el empresario le paga al trabajador por quedarse con el producto de su trabajo a cambio de un dinero que en este caso, no le alcanza ni para sobrevivir. Todo el salario es explotación.
El tema del incremento en el salario no debería ser un tema de discusión, ya que un Estado sano debería de garantizar el bienestar de su población. Resulta un tema polémico debido a las argumentaciones que giran en torno de las diversas posiciones políticas de los intelectuales y funcionarios, pues cada una de éstas tiene un sentido de clase. Así aparecen argumentos en contra del aumento salarial, el más conocido es que generaría inflación, es un argumento ideológico pues en las cuatro décadas en que los precios han aumentado mucho más que el salario no ha habido de su parte una sola queja.
Otra argumentación es que aumentaría la economía informal, pero ¿que no sin el aumento salarial correspondiente la economía informal ha crecido hasta constituir hoy el 60% de la población ocupada?
Y finalmente, están quienes afirman que un incremento en el salario debe condicionarse por un aumento en la productividad. Al respecto no son los empresarios quienes deberían exigir un incremento de la productividad, más bien son ellos quienes le adeudan históricamente a los trabajadores en México sus beneficios. Por ejemplo, de acuerdo a datos de la Encuesta Industrial Mensual para varios años, tan sólo de 1993 a 2008 la productividad de los trabajadores de la industria manufacturera aumentó en 83.5%, mientras su salario lejos de aumentar en términos reales, tuvo una disminución año tras año.
En el municipio de La Paz, los pobres serán más pobres es decir pasaran a la miseria debido a que hay familias que viven de lo que gana un jefe de familia es decir un salario mínimo que no rebasa los 70 pesos a la semana o aquellos hogares donde el que sostiene el hogar es trabajador de la construcción “albañil” que gana por lo que hace y no por un salario mínimo y sólo cuando pueden emplearse. Aquí no se han generado fuentes de empleo por la falta de capacidad del gobierno local para atraer empresas.

Descubre más desde Reporteros en Movimiento

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo