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11 agosto, 2022

Reporteros en Movimiento

Información sin Censura

LA PLANIFICACIÓN A LARGO PLAZO NO ES PENSAR EN DECISIONES FUTURAS, SINO EN EL FUTURO DE LAS DECISIONES PRESENTES.

Perez-CuevasCarlos Alberto Pérez Cuevas

En estos días escucharemos hablar de presupuesto y es lógico por que es en estas fechas en las que el gobierno federal tiene que presentar sus anteproyectos de ejercicio fiscal y presupuestal para que las cámaras aprueben y se ejerza el año venidero.

Hasta aquí todo estaría dentro de la normalidad anual a la que se somete el ejercicio del gasto publico, ahora la gran diferencia, como si de una moda se tratara, en los pasillos gubernamentales y en la comentocracia se habla sobre una nueva forma de presupuestar llamada “presupuesto base cero” y de qué estamos hablando, por que por la forma de exponerlo, parecería que estamos frente a una herramienta moderna, innovadora y panacea para la solución de todos nuestros problemas fiscales y financieros.

Para empezar, tenemos que decir que el denominado “presupuesto base cero” es un proceso presupuestario que no es nuevo, nació en los años setenta en una empresa norteamericana dedicada al desarrollo y comercialización de semiconductores, tecnología para ordenadores y circuitos integrados para teléfonos móviles, llamada “Texas Instrument”, ahí su creador Peter Pyhrr lo probó y fue todo un éxito del cual se aprovecharon otras empresas privadas como Boeing y AT&T, es decir su nacimiento fue en la iniciativa privada que tiene una manera muy distinta de trabajar y operar.

Es en el estado de Georgia donde el gobernador de esa época Jimmy Carter, asesorado por el creador de este instrumento lo aplica en el estado y a la postre en su mandato presidencial, decide aplicarlo como modelo general en la presupuestación de la administración federal del año 1979.

En Estados Unidos y en otras naciones ha sido exitosa su operación, sin embargo, eso no quiere decir que en México pueda lograrse en el corto plazo, la base de esta herramienta consiste en que cada gestor en este caso las dependencias de la administración pública federal y los poderes de la Unión deberán justificar de manera detallada la totalidad de sus proyectos y programas presupuestarios además de la necesidad de ese gasto y es un grupo de decisión el que determina a que s ele asigna el presupuesto. Es decir, construir una gran bolsa de recursos y luego repartir por prioridades; hasta aquí todo suena maravilloso pero para que esto resulte se requiere de mucho trabajo de planeación y rigor, lo que hasta ahora no sucede.

En el caso de México se puede prestar a destinar recursos de manera discrecional a programas con supuestos beneficios generales que en realidad enmascaren visiones electoreras o clientelares, además hay que considerar que para que funcione este tipo de presupuesto se requiere de una planificación adecuada antes de su opuesta en marcha y la aplicación de mucho tiempo en su desarrollo, en fin así estará el presupuesto que viene.

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