fbpx
22 enero, 2022

Reporteros en Movimiento

Información sin Censura

ESTIMADO PAPA FRANCISCO:

REDCDDLAComo Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir, le damos la bienvenida desde esta variedad de pueblos que somos. Su presencia es muy importante para quienes consideramos que Latinoamérica requiere de todo el apoyo y aliento posible, pues a pesar de los esfuerzos de algunos gobiernos para crecer económicamente, continúan expandiéndose la pobreza y aumentando las desigualdades.

Consideramos que como Iglesia ya no es posible desdeñar la situación de injusticia e inequidad que viven millones de mujeres latinoamericanas y sus familias en cuanto a salud, empleo, educación, alimentación, vivienda, agua, luz, transporte, seguridad.

En particular, y sin menospreciar de ninguna manera el valor de la vida, es insostenible que nuestra Iglesia siga estigmatizando el aborto y con ello a las mujeres que tienen como último recurso interrumpir un embarazo no deseado. La mayoría de las mujeres que abortan no lo hacen con alegría en sus corazones, y han tomado decisiones largamente meditadas y oradas.

La maternidad no puede imponerse; no debe experimentarse a costa de la dignidad, la salud y la vida de las mujeres y sus familias, ni contra su voluntad más íntima, donde habita Dios: como usted mencionó, desde los relatos bíblicos podemos considerar “al ser humano como sujeto, que nunca puede ser reducido a la categoría de objeto”.1

Entre los casos más trágicos y dolorosos de tal imposición están aquellos en los cuales las autoridades civiles y religiosas han obligado a niñas a continuar con embarazos de alto riesgo y producto de una violación.

Por ello, llamamos a nuestra Iglesia a escuchar la voz de Jesús en las niñas y las mujeres que abortan: ciertamente necesitamos directrices morales y principios de orientación, pero las personas necesitamos ser comprendidas con nuestros problemas, sufrimientos, dilemas y esperanzas.2

Escuchemos el llamado de nuestras teólogas y teólogos que nos convocan a:

– ·         Orientarnos por un espíritu de comprensión y misericordia.3

– ·         Considerar la posibilidad de admitir el aborto cuando
se presenten circunstancias que lo justifiquen, como salvar la vida de la mujer o  evitarle un enorme riesgo físico o psicológico o un daño grave que perdure.
4

– ·         Preguntarnos ¿por qué no puede ser un argumento decisivo para terminar un embarazo en las primeras semanas el que éste signifique una catástrofe para las niñas o para las mujeres?5
– ·         Tener presente que “la legalización del aborto no significa la afirmación de ’bondad’, de ’inocencia’ ni menos de ´defensa incondicional’ y hasta liviana del aborto como hecho, sino apenas la posibilidad de humanizar y de dar condiciones de decencia a una práctica que ya está siendo llevada a cabo”.6

Le agradecemos profundamente su presencia en nuestro continente, las reformas que está impulsando en nuestra Iglesia, su convocatoria al Jubileo Extraordinario de la Misericordia, su encíclica *Laudato si* y la atención que dedique a nuestras líneas, que expresan años de acompañar y de aprender de las mujeres de nuestros pueblos.

Atentamente,

*Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir*

A %d blogueros les gusta esto: