20 junio, 2026

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El amor por los hijos es un instinto natural, pero la sobreprotección al grado de convertirlos en delincuentes es un error que termina pagando toda la sociedad, incluidos los propios padres de familia que ayer solaparon la mala conducta del niño que ahora está convertido en delincuente, advirtió la diputada federal del PAN, Karina Labastida Sotelo.

Añadió que a diferencia de hace algunas décadas, la pérdida de valores familiares es cada vez más visible en la sociedad mexicana, al grado de que las madres y padres de familia son los primeros en oponerse a que sus hijos sean detenidos por la policía, aún y cuando sean sorprendidos en flagrante comisión de un delito.

“Muchas veces los propios padres tienen la certeza de que su hijo es un delincuentes, y lo saben por varias razones: porque tiene en su domicilio armas de alto poder; por su conducta agresiva e intimidatoria hacia los vecinos; porque traen fuertes suma de dinero, sin que se les conozca un trabajo honrado y estable; e incluso porque ese hijo ha estado encarcelado en más de una ocasión. Pese a ello, los padres son los primeros en defenderlos cuando la policía intenta detenerlos”, advirtió la legisladora federal.

Por ello, la también secretaria de la Comisión de Justicia en la Cámara baja, hizo un llamado a aquellos padres de familia que, por un mal entendido amor a sus hijos, se han convertido en cómplices de éstos:

“Es cierto que el Derecho Procesal Penal establece que nadie está obligado a declarar contra sí mismo ni contra su cónyuge, ascendientes, descendientes o parientes colaterales. Pero esto no implica que esté prohibido hacerlo, por lo que los padres de familia que están en esta situación, deben valorar entre seguir solapando la conducta delictiva de sus hijos en perjuicio de todo el país, o denunciarlos cuando éstos pertenezcan al crimen organizado”, planteó la legisladora panista.

La diputada Karina Labastida subrayó la importancia de recobrar los valores familiares, toda vez que la pérdida de éstos ha dado lugar a un incremento de la violencia filio-parental, que es la violencia que los hijos ejercen –a través de golpes, amenazas y exigencia de dinero- contra sus propios padres, conducta que lamentablemente va a la alza y que está directamente relacionada con la actitud permisiva de los padres ante la mala conducta de los hijos, lo que finalmente deriva en un mayor número de delintes en el país.

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