10 junio, 2026

Reporteros en Movimiento

Información sin censura

image POR: JUAN MENDOZA BAUTISTA

Cuando usted lea esto, los partidos políticos y los cabecillas que los controlan, andarán en campaña en un escenario previsible: Un hastío hacia todo lo que suene a política, propiciado por ellos mismos, que incrementará el abstencionismo; y una dispersión del voto que se plasmará en una boleta electoral con 11 posibilidades para elegir ayuntamiento.

Entonces, mi querido ciudadano(a), si usted está harto del PRI, tiene otras 10 opciones para elegir. Claro que entre tantos candidatos, difícil será que gane el que usted eligió. Porque, debe usted saber, que la boleta traerá un garlito: dos de las opciones “alternas” (Panal y Verde) tendrán los mismos candidatos del PRI. Es decir, que votar por el Verde o el Panal será igual a votar por el PRI.

Quedan ocho, se argumentará. Pero el dilema también aquí es difícil de resolver. Primero, porque se afirma que ninguna opción vale la pena y, segundo, porque los acuerdos y ambiciones de los “políticos” crearon una maraña tan confusa que ya no sabemos quién está con quién.

Sin emitir juicios de valor, traigo a colación hechos relacionados con los actores más representativos o con posibilidades de ganar.

Hoy en Chicoloapan el hartazgo hacia el PRI raya en el enojo, por el desencanto nacional y por los actos y omisiones del peor gobierno municipal de que se tenga memoria, lo que hará difícil que alguien vote por esta opción. Es decir, la mayoría ya decidió por quién no. Pero ¿Por quién si?

Ante el desfonde tricolor, se esperaba que la oposición amalgamara el descontento social y encabezara las demandas ciudadanas. No fue así. Optaron por el apoyo incondicional al patrón. Dice el dicho que ‘tanto peca el que mata la vaca, como el que le agarra la pata’, por lo que se ve a la “oposición”, en especial al PRD, como colaboracionista y cómplice del mal gobierno, al grado que se hunde junto con el patrón.

Echemos un vistazo al Ayuntamiento. De cinco regidores ‘afines’ al partido amarillo, dos renunciaron a su causa; una para hacer campaña para el PRI; y otro para Morena. Asimismo, una regidora priista se alinea con Morena, en solidaridad con su hermana. Resultado: el PRI pierde una y gana una, con lo cual empata. Morena, de pronto tiene dos regidores afines. El PRD de cinco, se reduce a tres, que mantienen su posición sumisa. ¿Es sintomático no creen?

¿Y los expresidentes municipales perredistas? Adrián Galicia, es ahora candidato de Morena; Domingo Hernández está al margen y Rafael Gómez apoya al candidato del PES. Pero se queda San Martín, dirán todos a coro…

En la conformación de los grupos, observamos que Morena no surgió de la nada, ni de ciudadanos sin partido. Sus cimientos y estructura principal vienen del PRD. Insisto, sólo señalo hechos consumados. Entonces, el PRD más que cachar a los detractores del PRI, fue desfondado por Morena.

“Ya eran muchos y parió la abuela”
… y de pronto asoma la cabeza otra opción, que podía pasar sin pena ni gloria, igual que los ‘partidos chiquillada’. Pero es el caso que Encuentro Social lleva como candidato a César Agustín Hernández, un personaje que proviene de las filas del PRI. Es decir, un nuevo hoyo al tricolor. ¿Pero que creen? Que su estructura se fortifica y engruesa con militantes amarillos. En este nuevo frente, el PRD es arrastrado en el desfondamiento del PRI.

No es casual que una militante perredista se lamente en el Facebook de los ‘días terribles’ y ‘las desbandadas’ en el PRD. Parece, dice, ‘que el enemigo a vencer no es el PRI, sino el PRD’. En la red social se dan hasta con la cubeta, con críticas que rayan en la ofensa y la calumnia. Más que buscar la recomposición, se acusan mutuamente de traiciones y deslealtades.

El PRD pudo impulsar un frente que trascendiera sus grupos y su partido. Es más, tuvo dos propuestas para hacerlo. Pero quien tomó la decisión optó por el ostracismo y la cerrazón. Eh ahí una de las causas de la desbandada.

Ante esta rebambaramba cualquiera puede ganar. Hasta el PRI. Los cochupos del llamado “partido canalla” (Verde) podrían darle la diferencia. Pues si bien hay quien afirma que el tricolor se irá por debajo de los 15 mil sufragios, los votos en contra (entre 35 mil y 40 mil), se dividirán inicialmente entre tres: Morena, PRD y PES, pero el PAN siempre cacha los suyos y la benevolencia ciudadana otorga algunos votos a los pequeños (M. C., Humanista y P.T., F.D,).

Todo apunta a que el poder logrará el objetivo: Divide y vencerás. Sin embargo, el desplome tricolor puede ir más a fondo, con la desbandada obligada o voluntaria de los grupos priistas, el mal gobierno, los tratos despóticos, la impopular planilla tricolor y por la desvergüenza de poner, otra vez, al patrón como candidato a diputado. Pero también por la persistencia y agudización del conflicto ejidal. En una contienda que se prevé cerrada, donde todos luchan por evitar el último lugar, el grupo ejidal opositor al régimen, sus aliados y demás actores que, en su momento, fueron denostados, puede ser el fiel de la balanza.

¿Pero podrá el candidato del PRI tener un mínimo argumento para sumarlos, cuando todos estos años se dedicó a combatirlos? ¿El PRD podrá tener un argumento creíble cuando han sido cómplices en el cabildo, y nunca emitieron una posición respecto del conflicto? Y qué decir del desdén poco diplomático a una probable alianza opositora.

¿Qué harán aquéllos que realmente quieren evitar la continuidad del patrón? ¿Hasta dónde el esquema actual de partidos y candidatos son meras comparsas del sistema? ¿Quién está pensando en verdad en los ciudadanos de Chicoloapan?

Los colores de los partidos perdieron su tonalidad ante los ojos de los votantes. Ya no se creen los cuentos infantiles donde uno es el bueno y el otro no. El poder los igualó. Ahora se observa a los candidatos, a las planillas, quién y cómo se integraron, así como a los personajes que están detrás. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato?

Pero para qué preocuparnos si lo peor está por venir. Del sueño pasaremos a la pesadilla. Nos anuncian con bombo y platillo que lo difícil vendrá en el 2016, con la reducción del presupuesto, el ajuste del cinturón y un nuevo ayuntamiento que, en una de esas, puede ser el que menos queríamos, pero que no pudimos evitar. Salud.

Juan Bautista Mendoza

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