
El Estado de México no ha sido la excepción de estos atropellos porque grupos de jóvenes, en aparente solidaridad con los padres de los normalistas desaparecidos, han tomado casetas permitiendo el peaje sin pagar.
Muchos mexicanos nos preguntamos si en todas estas manifestaciones hay presencia de al menos uno de los principales afectados, los pobladores de Guerrero que buscan por todos lados rastro de sus hijos desaparecidos.
Acaso no se dan cuenta quienes destruyen edificios públicos que están echando a la basura lo que nos ha costado a todos con nuestro impuestos. Peor aún, de nuestros impuestos se volverán a construir y reparar los daños causados por seudo gente preocupada por lo que pasó en Iguala.
Si me equivoco que nos digan, cuantos normalistas han aparecido con cada escritorio destruido, en cada vidrio roto y vehiculo quemado. La civilidad esta convirtiéndose en un mito o anegdota que platicaremos en el futuro, si es que nos dejan llegar. luisayalaramos@yahoo.com.mx
