Ramón Aguirre Díaz, director general del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, estimó que se necesita 30 por ciento más de fondos para el próximo año, a fin de mantener las instalaciones hídricas, dar certeza en el abasto y sanear el líquido.
“El abasto de agua y drenaje en la zona metropolitana de la Ciudad de México es el mayor reto no resuelto a nivel mundial, respecto al manejo de megalópolis”; resolverlo implica “triplicar la inversión en los próximos 25 años”, y establecer un programa obligatorio que sustente el abasto, ya que los acuíferos se sobrexplotan al doble, con lo que “estamos consumiendo el agua de la próxima generación”.
Explicó que los recursos adicionales para 2015 servirían sólo para mantener el abasto en los términos actuales; es decir, atender al 82 por ciento de la población que recibe el líquido en su casa a diario; 18 no lo capta todos los días; 30 no alcanza el suministro, y el 11 por ciento no lo recibe con calidad.
Respecto a la infraestructura, resaltó la urgencia de sustituirla, ya que en su mayoría la tubería data de 50 a 70 años, pero otra proviene del Porfiriato, y eso es lo que propicia la pérdida del 41 por ciento del agua suministrada al Valle de México.
El funcionario propuso dar un giro a la estrategia ante el complejo reto que significa dotar de agua potable a esta zona. “Hay muchas cosas pendientes por hacer y vamos hacia un acantilado”.
Todavía no hay un problema serio de agua en México; el servicio es estable, pero “se avizora una crisis, se está gestando, por eso deben tomarse medidas y decisiones políticas y financieras que eviten un colapso” en el Valle de México, región que proporciona el 30 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a la economía nacional, estimó.
En su intervención, Fernando González Cañez, titular del organismo Cuenca Aguas del Valle de México, urgió a dar orden y sustentabilidad al sector para los próximos 30 años, mediante la reducción del 50 por ciento de las fugas; diseñar tres fuentes más de abasto; aprovechar el agua de lluvia, y reutilizar el recurso, entre las acciones inmediatas.
Aseguró que la ingeniería mexicana es reconocida a nivel internacional por su calidad y desempeño; sus ingenieros, aseguró, emiten dictámenes técnicos en los proyectos de infraestructura “sin colores ni ideologías”, sino en busca de dar seguridad hídrica a la población.
Propuso a investigadores, académicos y estudiantes de las instituciones de educación superior diseñar planes sencillos de conexión de colonias a las redes hidrológicas, para avanzar en proyectos que no rebasen los 2.5 millones de pesos; recomendó impulsar este tipo de obras para optimizar los recursos y garantizar el servicio a más ciudadanos.

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