Dirigente Antorchista en el Valle de Toluca
Cuarenta años se dicen rápido. Pero para todo aquel que alguna vez ha luchado en su vida, ya sea como estudiante, como trabajador o como un habitante de una comunidad, es un periodo de tiempo muy largo en el cual se mantienen en constante tensión todas las fuerzas físicas y espirituales de quienes iniciaron este grandioso movimiento social, al cual orgullosamente pertenezco desde hace poco más de 33 años. Vaya el más sincero reconocimiento al fundador de esta gran organización, al ingeniero Aquiles Córdova Morán, quien “contra viento y marea”, ha construido a lo largo de su vida esta poderosísima arma de lucha de la clase trabajadora mexicana.
El heroísmo de nuestro querido maestro (como cariñosamente los antorchistas le llamamos) no es el de aquél que ofrenda la vida en un instante, no, es el de aquél que entrega su vida día a día de manera eficiente y metódica, su hazaña consiste en convencer a miles y miles de personas con la fuerza de la palabra y sobre todo, con su ejemplo, lo cual, hoy en día, es una rara excepción, ya que todo mundo hace exactamente lo contrario de lo que dice.
Desde los antecedentes previos a la fundación de Antorcha el ingeniero Aquiles y sus primeros compañeros de lucha, sufrieron, además de la represión gubernamental en sus diferentes modalidades, los problemas comunes de una organización en nacimiento: falta de recursos económicos, escisiones, traiciones, etc. No obstante y gracias a su gran inteligencia, logró sortear esos y muchos otros obstáculos. Después vinieron los problemas habituales de una organización en crecimiento: la masificación en nuestras filas ocasionó un relajamiento general de la disciplina, esto último lo obligó a una vez más, dar la posición revolucionaria para encontrar la solución al problema: exigir el funcionamiento riguroso de la estructura en todos los frentes y comisiones y dando la directriz de darle poder a los plenos para seguir creciendo de manera consistente y firme.
Actualmente y desde hace algunos años, el Movimiento Antorchista empieza a enfrentar los problemas comunes de quien detenta el poder político en algunos municipios importantes de nuestro país: Tecomatlán (la cuna de Antorcha); Huitzilan de Serdán, en Puebla; Chimalhuacán, Ixtapaluca y muchos otros municipios en el Estado de México. De quien ejerce posiciones políticas tan importantes como lo son las diputaciones locales y federales, etc., etc.
Y la verdad es que el antorchismo ha pasado la prueba. Hoy en día los municipios gobernados por antorchistas son ejemplo de progreso en todos los ámbitos de la sociedad: infraestructura, seguridad, educación, asistencia médica, fuentes de trabajo, deporte y cultura, entre otras. Inclusive donde no somos gobierno que aún es, desgraciadamente, la inmensa mayoría del país, contribuimos a través de la lucha diaria y la participación activa en la superación y el avance de las comunidades, ya sean urbanas o rurales. Por eso, aunque sea parte de esta gran familia de luchadores sociales, vaya mi más sincera felicitación al millón doscientos mil antrochistas, no por sus cuarenta años de existencia, sino por sus cuarenta años de lucha al lado de los pobres de México.


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