POR: JOSE ALBERTO ZEA DOMINGUEZ
AMECAMECA, MEX.- Conocer el “Cerro Milenario del Sacromonte”, es conocer la historia de los habitantes originarios de la época precolombina, sino también de los primeros evangelizadores que llegaron a estas tierras después de la conquista de México Tenochtitlán, y de un personaje del grupo de los doce primeros franciscanos, el cual estuvo al mando de Fray Martín de Valencia.
Fray Toribio de Benavente, los cuales los nativos de Tlalmanalco, lo llamaron “Motolinía”, que en lengua Náhuatl, lo describen como “El Pobrecito”, y que, Don Joaquín García Icazbalceta, de parte de su “Colección de Documentos para la Historia de México, escrita en el año de Dios de 1541, dice a la letra, “En el año postrero que Fray Martín de Valencia, dejó de tener oficio por su voluntad, escogió a ser un morador en un pueblo que se llama, Tlalmanalco, queda a ocho leguas de México, y cerca de este monasterio de Amaquemecan, (Hoy Amecameca), que es una casa muy quieta y aparejada para la oración y es un eremitorio devoto y junto está su casa en una cueva”, describe uno de los primero franciscanos que llegaron en el año de 1524 un 21 de Marzo.
Otro pasaje lo recuerda Gerónimo de Mendieta, en sus relaciones, “Historia Eclesiástica Indiana”, “La célebre
memoria que del santo Fray Martín de Valencia, se tiene hoy en día en el pueblo de Amecameca, demanda que en ella se haga particular capítulo y mención. Para lo cual es de saber, que este pueblo llamado Amecameca cae diez ó doce leguas de México, al oriente, en la halda de un altísimo volcán de fuego que frecuentemente echa por su boca humaradas y noves espesísimas de humo y ceniza, en la punta de lo que fuera un centro ceremonial, Fray Martín de Valencia, quiso que se derribara y con la misma piedra se edificara una iglesia”.
“En una cueva, el santo fray Martín de Valencia, estuvo realizando penitencias y muchas oraciones, es por eso que, después de su muerte que acaeció el 21 de Marzo de 1533, en el poblado y embarcadero de Ayotzingo, los nativos de Tlalmanalco, de nueva cuenta los trasladaron a la nueva iglesia de Tlalmanalco, en donde estuvo enterrado por más de30 años, y después lo desenterraron para nunca saber más de su cuerpo inerte”.
Fray Agustín Dávila Padilla, de la Orden de los Predicadores de Cristo, nos hace su relato, “También ha crecido mucho ésta Cofradía en el pueblo de Amequemecan, donde la puso el Vicario el padres, Fray Juan Paz, el cual hoy en el Vicario General de la provincia de México, a este sitio del Sacromonte, es visitada por muchos españoles de la provincia de Chalco, y se acercan a una ermita devotísima,
llena de particularidades que intiman con su devoción, está fundada sobre un cerro, y en lo alto de una peña cavada, que haze forma de sepulcro descubriendo una capillita, en donde Fray Martín de Valencia, vivió por muchos años”.
Fray Juan de Torquemada, de la orden Seráfica, en su “Historia Monarquía Indiana”, dice lo siguiente. “Después que, Fray Martín de valencia, fuera los que adoctrinó a los indios naturales de Amaquemecan, estos construyeron su monasterio, en lo alto del cerro del Sacromonte, sin embargo el padre Martín de Valencia, solía están en el convento del pueblo de Tlalmanalco, iglesia que fuera la segunda fundada a la llegada de los primeros 12 evangelizadoras cristianos, para radicar tanto en el monte de Amaquemecan y en este convento”.
“Tras su muerte, muchos naturales del pueblo de Amaquemecan, estuvieron en la nueva iglesia de Tlalmanalco, cuando este Bienaventurado falleció, pusieron á recado, y guardaron, con mucho cuidado, la ropilla de su vso, que pudieron haber tenido esta fe y devoción, que Nuestro Señor, por intersección de su siervo, y mediante aquellas prendas, les haría mercedes, los socorrería en todas y cada una de sus necesidades; y fueron tan perseverantes en ésta devoción; que tuvieron estas Reliquias, por espacio de casi cincuenta años encubiertas,
traspasándolas de mano en mano, en las grandes pestilencias, en ésta Nueva España han corrido”.
Es parte una gran historia del Cerro del Sacromonte, en donde los nativos tuvieron su centro ceremonial dedicado sl Dios de la Lluvia y el Trueno, (TLALOC), y ahora un pequeño monasterio, sin embargo lo relevante es que en ese lugar estuvo, Fray Martín de Valencia, que en el año de 1524 un 21 de Marzo, llegara a tierras mexicanas a adoctrinar a los naturales de este lugar.
Hoy visitar este Cerro Milenario e histórico, es tener de cerca la naturaleza y palmar su historia, desde la cima del monte del Sacromonte, se puede ver la Ciudad de Amecameca, en todo su esplendor, en la Romería del “Miércoles de Ceniza”, llegan cada año más de 50 mil turistas, tanto nacional como internacional, en especial llegan de la Ciudad de Valencia España, en donde el Santo Peregrino y Custodió de los primeros evangelizadores de México, después de la Conquista de México Tenochtitlan, quiso vivir sus últimos años tanto en Tlalmanalco como en la cueva del cerro del Sacromonte.

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