25 abril, 2026

Reporteros en Movimiento

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tratadepersonasPor: Jesús Delgado Guerrero Lamentablemente México es “foco” de “trata de personas”. Cierta calaña pasa por empresario honorable y políticos obedecen servilmente un “dale pa´trás, papá”. Por eso los “envíos” a Estados Unidos sólo son superados por Tailandia. También, desafortunadamente, algunos gobiernos han escogido el peor camino para combatirla. Con base en el facilitador consejo de Montaigne, cito a otros “para explicarme mejor”: “El trabajo sexual y el tráfico sexual no son lo mismo. La diferencia es que el primero es consentido mientras que el último es por coerción. Las organizaciones de personas trabajadoras de sexo entienden el trabajo sexual como un acuerdo contractual donde los servicios sexuales son negociados entre dos adultos por mutuo consentimiento. El trabajo sexual no es siempre un acto desesperado o irracional; es una elección realista de vender sexo -para sostener a la familia, recibir educación o tal vez mantener un hábito de consumo de drogas. Es una acción independiente”. Es parte del informe que sobre la “trata de personas” redactó la Comisión Global del “VIH y Derecho” (julio del 2012), con análisis de ONUSIDA. En otras palabras, esto pulveriza el argumento moralino-legaloide de que “todas son víctimas o seres vulnerables”, con el cual los gobiernos del Distrito Federal y del Estado de México se han erigido, más que en garantes de derechos y libertades, en tutores-criminalizadores, “infalibles”, de conciencias y traseros, cerrando table dance, bares, discotecas, etc., repartiendo etiquetas de criminales, encarcelando gente y confiscando propiedades. La citada Comisión se estableció a solicitud de la Junta Coordinadora del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (ONUSIDA), la integraron 14 eminencias de todo el mundo y tuvo el apoyo de un “Grupo Técnico Asesor de personas que viven con VIH”, miembros de comunidades afectadas y expertos en leyes, salud pública, derechos humanos y VIH. La encabezó el ex presidente de Brasil, Fernando Henriquez Cardoso y para las conclusiones, además de estudios y debates durante 18 meses, se hizo la revisión de 680 escritos presentados por más de 1,000 autores de 140 países, México entre ellos. Las autoridades podrían ahorrarse males mayores con asumir el resumen ejecutivo, donde se “hace un llamado enérgico a los gobiernos, la sociedad civil y los organismos internacionales  (ONU incluida) para que: “Aseguren que la aplicación de leyes contra el tráfico de personas se enfoque cuidadosamente en castigar a quienes emplean la fuerza, la deshonestidad o la coerción al introducir a las personas al comercio sexual, o a quienes abusan de los trabajadores sexuales migrantes a través de deudas, violencia o privación de la libertad. Las Leyes contra el tráfico de personas deben usarse para prohibir la explotación sexual, pero no deben usarse contra adultos implicados en trabajo sexual consensual”. Pero para la ambigüa moral “cívico-bíblica” (Bernardo Barranco, dixit) oculta detrás de esta cruzada, es intolerable que una persona venda servicios sexuales por su voluntad -¡qué horror!-, ignorando la historia (XVIII siglos A.C., entre los sumerios, pasando por el “porne” griego y las experimentadas “felatoras» romanas y otras contemporáneas) Por eso el informe de la Comisión habla de “tráfico de conceptos erróneos” (capitulo 3.2: “Personas trabajadoras del sexo”, p.41), síntesis de las leyes aplicadas en el DF y en el Edomex en materia de “trata”, cercanas a la “prohibiciòn” y sus nefandas y probadas consecuencias: actividad clandestina, acoso y violencia de bandas delictivas y policías, círculo de corrupción crimen-gobierno (un negocio peor de explotador y criminal que el que dice combatir)

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