8 mayo, 2026

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DSCN7313[1] DSCN7311[1]DSCN7290[1]TEXCOCO, Méx.- Desde Dinamarca, el último Vikingo se fue a refugiar a una barranca en San jerónimo Amanalco, en donde con piedra y cemento construyó su casa, hizo caminos y zona de descanso en cuevas, al que denomió «Las cuevas del último vikingo».
 
Se trata de Ole Hesseldahl, es un ciudadano de Dinamarca, llegó a México a los 26 años de edad; tierra en donde se enamoró, crío a dos hijos que adoptó, y hasta tuvo su propia empresa de elaboración artesanal de lamparas.

 
Ahora su finca, a la que ha llamado «El último Vikingo» por su origen escandinavo, esta enclavada en  una cañada, suelo considerado escabroso, en donde ha construido caminos y rincones en armonía con la naturaleza, convirtiendo este lugar su refugio.
 
Ole Hesseldahl, tiene 82 años,  es un ermitaño, porque vive solo, con sus manos hizo dos cuevas, una de ellas con una mesa y espacio para sentarse, otra mas amplia en donde adapto un área de cama, las que ha bautizado como las cuevas del «ultimo vikingo».
 
De sangre vikinga y para evitar conflictos con su padre, Ole Hesseldahl, de Dinamarcase fue a Paris, donde conoció  a una cantante de opera de origen mexicano, conocida como Margarita González, quien tenia a su hermana Olga, con quien vino a México para quedarse.
 
Ole se  caso con Olga y vivió en el Distrito Federal, donde desarrollo un negocio de artesanías, pero por las altas cuotas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), buscó un pueblo donde ir a trabajar su artesanía, por lo que conoció a un vecino de San Jerónimo Amanalco, que fabricaba huacales.
Con Olga vivió hasta 1995 en la ciudad de México. luego se trasladó a Texcoco, para llegar a vivir a San Jerónimo Amanalco, donde compró 2.5 hectáreas de terreno en una barranca, empleo a vecinos de la zona en su negocio de artesanias, pero los años lo llevaron a la quiebra.

Con su ingenio y sus manos, construyó el mismo una casa de piedra material que sobra en la zona y acondiciono las rocas para ampliar unas cuevas, donde se pueden hacer reuniones entre amigos. «Mi idea es que haya gente que toque música con violín o flauta y una bailarina igual a ti que baile en la mesa» expresa con picardia, mientras sus ojos se pierden en viejas añoranzas.
En la actualidad Ole Hessedaht, se ha acercado  al delegado municipal de San Jerónimo Amanalco para apoyar en algunas actividades culturales, y le a pedido que a sus cuevas se les llame «Las cuevas del ultimo vikingo» en alusión de que él proviene de una tierra nórdica.

A sus 82 año, Ole Hessedaht no pierde el gusto por diseñar artesanías, mostró como hace unas lámparas, «quiero recuperar mi negocio de elaboración de lámparas», expresó.

El «vikingo» reconoció que no es ciudadano mexicano, pero que le ha gustado tanto este país que se quedó a vivir aquí en el pueblo de San Jerónimo Amananlco, donde tiene amigos, ya que participa en proyectos culturales.

Adoptó a dos niños hace tiempo, a quien dio educación, incluso, les pago estudios en el colegio William, pero ahora «ya no me visitan».
Ole apenas tiene una cama de cemento con un viejo colchón, una chimenea que los mismo le sirve para calentar algún alimento, come toda las mañanas un plato de avena con limon, agua  y miel; eso le ha ayudado a mantener su salud.
le  gusta bajar al jardín municipal de Texcoco, para alimentar a las ardillas «son mis amigas», pero también disfruta de un delicioso café en algún restauran de la localidad.
«Quiero criar ardillas aqui, alrededor de mis cuevas, me gustan mucho», expresó.
El Vikingo dono hace 10 años, una hectarea de las dos y media que poseía, para la construcción del Centro Ceremonial Nahuatl, en donde el ahora ex gobernador Arturo Montiel Rojas, puso la primera piedra, pero ya no regreso para que se realizara  la obra, y ahora el terreno esta abandonado porque ningún gobernante ha retomado el proyecto.  
El delegado Miguel Angel Osorio Báez, reconoce el trabajo del último Vikingo, la forma en que ha colaborado con la comunidad, incluso pagó para poder contar con el servicio de agua potable, pero nunca les instalaron el servicio.
En su casa de piedra, Ole ha plasmado parte de su vida, su único sustento económico es la pensión de 2 mil pesos del seguro social en donde pagó sus cuotas, así como la venta y elaboración de algunas artesanias.
Ole Hesseldah, en armonía con la naturaleza pasará feliz el resto de su vida, en el mundo que el mismo creo, con el único afán de vivir bien, como a él le gusta, disfrutando del paraíso creado con sus manos del paraíso que lo hace feliz.

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