@josegmunoz
Indígenas, adultos mayores, mujeres maltratadas y obligadas a prostituirse por proxenetas protegidos por autoridades policiacas, jóvenes y niños sin hogar, discapacitados, desempleados, transporte público infame, discriminación, por etnia, clase social o preferencia sexual, violencia e intolerancia, son algunos de los rubros en los que puede trabajar la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, aunque prefiere atender en sus ”derechos”, según trascendió, a grupos e individuos violentos que cometen actos vandálicos en las calles, por encargo de algunos asambleístas del PRD que amenazaron con reducir el presupuesto de la CDHDF para 2015.
Perla Gómez, quien se había significado por su brillantez en el campo de la defensoría de derechos humanos, se contaminó del inframundo del quehacer público: el poder. Recibir consignas y olvidarse de los derechos de las víctimas es torcer los objetivos del organismo “autónomo” que preside; permite que la autonomía sea victimizada por intereses políticos orientados a deslavar la imagen del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Mancera, precandidato natural del PRD a la Presidencia de la República, más que por su capacidad, por su exposición mediática, debito al muy sustantivo presupuesto de comunicación social cercano a los mil millones de pesos anuales.
El 10 de junio, el fotógrafo de la AP Marco Ugarte refirió que varios encapuchados se ensañaron con él y otros fotógrafos, camarógrafos y reporteros, cerca de Bellas Artes cuando captaban a un grupo de anarquistas que dañaban la fachada de un banco. Ugarte también resultó con un fuerte golpe en el pómulo izquierdo, lo que le provocó que el ojo de ese mismo lado se le cerrara. “Un tipo me pegó con el martillo, otro me pegó en la cámara y otro tipo más me pegó con una patineta en la cara. “Me tiraron al suelo y me empezaron a pegar”, añadió.
Pero el asunto no termina en la agresión, porque el Bloque Anarko Sur difundió en redes sociales un comunicado en el que justifica la agresión a Ugarte y otros periodistas y amenazaron a “la prensa dependiente”: “Seguirán siendo abatidos”. Explican que la agresión se debió a la “irresponsabilidad” de la prensa “tanto independiente como dependiente” (sic), quienes -según la versión- “llegaron a encapsular, por error o intencionadamente a los compañeros que se encontraban plasmando sus ideas en los muros de propiedad corporativa.” Dijeron que una parte de los reporteros “trabaja para el estado y sus medios, entre éstos individuos podemos admitir que existen cuatro, cinco, seis personas quizá quienes admitimos como ‘Prensa auténtica’ pues no son del corte amarillista ni su material es enviado al estado y los conocemos personalmente como camaradas cuyo material nos ha sido útil tanto legal como políticamente.”
Ellos, pues, señores de horca y cuchillo, dictan qué es “prensa vendida” o “prensa independiente”. También se erigen como dueños de la verdad y saben por ello quienes “trabajan para el gobierno” y quién se suma a sus causas, tanto en las calles como en los tribunales. Un contrasentido acudir a tribunales burgueses, cuando su guerra es acabar con todo vestigio de instituciones “enemigas”.
Todo criminal tiene derecho a defensa y eso queda perfectamente claro. También tiene derecho a un juicio justo y con el debido proceso. Para eso están los abogados de oficio, si no tienen recursos económicos para pagar un defensor. Pero que la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, con presupuesto que se paga de nuestro bolsillo, los defienda con enjundia y haga suya su causa, se haga de la vista gorda con las víctimas de la violencia y enfile sus dardos sólo contra el “gobierno represor” de Miguel Ángel Mancera, hay una diferencia descomunal, por la carga política que conlleva: el reventar desde ya la candidatura presidencial perredista, que desde ahora se disputan las diferentes tribus que interactúan en el Partido de la Revolución Democrática.
Perla Gómez, en los hechos, interviene en política partidista. Distrae abogados brillantes en tareas que no les corresponde. Los vándalos tienen todo el derecho de berrear ¡Represión!, cuando son sorprendidos en flagrancia. No debe impedírseles aullar sus improperios en redes sociales. Debe permitírseles que difundan por cualquier medio sus objetivos. Pero ellos deben asumir los costos de su conducta, cuando se les encarcela por dañar bienes públicos o de terceros y a personas. Saben que violan la ley y anuncian que lo seguirán haciendo. Los derechos a defender los puede ver con claridad Perla.
He aquí unas perlas del comunicado del Bloque Anarko Sur:
“Tenemos como planteamiento Ser: Anti estatistas, ya que el poder del Estado esclaviza; Anti corporativistas, debido a que la acumulación financiera nos ha violentado económicamente; Anti nacionalistas, pues tal conducta contribuye a la división de la humanidad; Anti teístas, dado que las religiones impiden el desarrollo científico, intelectual y filosófico; Anti carcelarios, pues esto no es más que un instrumento de control y poder.
Ni anarquistas ni comunistas, sólo buscamos la emancipación a través del desarrollo científico, cultural, artístico e intelectual que construyan una lucha viable e incluyente. Rescatemos la filosofía y la historia de los héroes y pensadores libertarios, para poder así, Liberar a la UNAM y a nuestro pueblo combativo.”


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