Jesús Tolentino Román Bojórquez
En cualquier encuesta que se realice al pueblo mexicano acerca de lo que más lo irrita y rechaza de los políticos que ejercen el poder, sin falta, encontraremos que la respuesta más común será, que “prometen pero no cumplen”. Hay quienes dan otras respuestas, por ejemplo, que son corruptos, que favorecen a sus amigos y familiares, que son engreídos e indiferentes, etc., sin embargo, insisto, el cuestionamiento más frecuente contra los empoderados del país, consiste en reclamarles su demagogia, su falsedad, su actitud calculadamente cínica de prometer a manos llenas cuando esos políticos andan en campaña pidiendo el voto de la gente y, después, cuando ya están sentados en la silla que ambicionaban, simplemente no cumplen lo ofrecido, a veces hasta hacen alarde de amnesia, de que ya no recuerdan “exactamente a qué se comprometieron” y, en el peor de los casos, esos señores se hacen los que ya no conocen a los antiguos apoyadores, hoy peticionarios, les dan con la puerta en las narices y hasta les avientan a la policía para que los rijosos dejen de molestar. Se trata, pues, de una falta de ética monumental de nuestros políticos mexicanos, sin distingo de partidos políticos, cuya consecuencia más profunda es, por ahora, el alejamiento del pueblo de las urnas para engrosar las filas de los llamados abstencionistas, de los mexicanos que ya no creen en ningún político ni partido político, de tal manera que en México el abstencionismo es un grupo creciente y supera ya el 50% de ciudadanos.
Un ejemplo clásico de este tipo de políticos, lo tenemos en el municipio de Ecatepec que “dirige” el alcalde Pablo Bedolla López. La historia es la misma. Cuando Pablo Bedolla andaba en campaña y pretendía tan importante cargo, pidió el apoyo, entre otros, del Movimiento Antorchista; acudió a las comunidades y en un evento masivo estableció, incluso, compromisos firmados ante notario público, en el sentido de que atendería las demandas más urgentes y sentidas de los miles de antorchistas reunidos.
Las peticiones, como siempre, son de las más elementales: la construcción de tres preparatorias en las colonias Tepetzingo, La Laguna y Luis Donaldo Colosio, donde estudian más de mil alumnos en aulas de madera y cartón, con sanitarios provisionales y sin aulas de cómputo, una verdadera vergüenza para “políticos” como Pablo Bedolla, que se llenó la boca ofreciendo mejorar la educación en estas instituciones oficiales que llevan tres años funcionando en tan precarias condiciones materiales. Es particularmente escandaloso, también, que en la zona conocida como La Laguna, donde habitan más de ocho mil familias (o sea, cuarenta mil gentes, una pequeña ciudad), que no se dote ni de agua potable ni drenaje a este bolsón de pobreza que lleva casi dieciocho años en tan lamentables condiciones hidrosanitarias, expuestas permanentemente a todo tipo de enfermedades derivadas de la aguda insalubridad. Los males estomacales, respiratorios, de la vista y de la piel, son el pan de cada día en La Laguna, pues a ello se añade el fecalismo al aire libre de los animales callejeros. Como suele decirse, se corrobora en este caso aquello de que “al perro más flaco se le cargan las pulgas”. Pero esto no es todo, también faltan obras de electrificación, de pavimentación, puentes vehiculares y peatonales, centros de salud en diversas comunidades y, muy particularmente, existe una gran inseguridad en Ecatepec, municipio que aparece todos los días en los medios de comunicación estatales y nacionales como la localidad donde más delitos se cometen, sin que el alcalde haga nada para disminuir los robos, los secuestros, los homicidios y las violaciones.
Y hay algo más todavía. El año pasado, por el mes de junio, Pablo Bedolla ofreció mediante minuta firmada con el Movimiento Antorchista, que ratificaba su “voluntad de cumplir” los compromisos en el transcurso del año 2013. Pues nuevamente volvió a engañarnos y a burlarse de la ciudadanía lo cual exhibe, la personalidad inescrupulosa y falaz del personaje en mención.
Ahora bien y para concluir, debe hacerse notar que no estamos hablando de cualquier municipio del Estado de México. Nada de eso. Hablamos, ni más ni menos, que del importantísimo municipio de Ecatepec, el más poblado de la República Mexicana, y se dice, que de toda Latinoamérica, lo cual significa que cuenta, también, con un elevadísimo presupuesto anual que rebasa los tres mil millones de pesos, una auténtica montaña de dinero. Pregunto ¿qué le ha hecho a tantos recursos financieros Pablo Bedolla? Que el pueblo saque su conclusión. Por último, no debe perderse de vista tampoco, que se trata del municipio de donde emanó el actual gobernador, Eruviel Ávila Villegas, que ha privilegiado a esta demarcación con apoyos extraordinarios, como es su obligación y en cierto modo, su derecho. Por tanto, los antorchistas, además de continuar con nuestra brega diaria (a partir de hoy instalaremos un plantón indefinido frente al palacio municipal), solicitamos la intervención pronta y expedita del señor gobernador. ¿No es acaso, lo menos que podemos hacer y pedir?

Te puede interesar
MUERE EL ESCRITOR GASTÓN GARCÍA CANTU
Gobernadora Delfina Gómez respalda a Gobierno Verde de Villa Guerrero
Movilidad, tradición y agenda verde: señales del nuevo momento mexiquense