Como ya lo comenté en días pasados, el desempleo en el Estado de México es algo común en nuestros días, en un territorio donde su gobernador Eruviel Ávila tiene más de dos millones de desempleados y ha creado menos del uno por ciento de fuentes de trabajo en el último año, por lo que este déficit es grande.
En un país en el que la cantidad de niños de menos de cinco años es inferior al número de adultos mayores de 65 años, algo que al gobernador poco le importa son las personas que dieron mucho por México.
Con las famosas despensas de caricatura que sólo sirven para que las personas se alimenten un día, cree que se resuelve esta situación, pero no hay una verdadera respuesta por muchos gobernantes, ya que esas personas “viejas” aún con útiles para la sociedad y quieren un trabajo estable con un salario decoroso.
Tal parece que los asesores de Eruviel no le informan que el costo del pasaje mínimo es de ocho pesos, que una comida corrida cuesta al menos cuarenta pesos, que a veces para llegar al trabajo hay que tomar tres transportes de ida y tres de regreso.
Yo invito al señor a reflexionar sobre esta situación que nos afecta a quienes una parte muy importante de nuestra vida gira entorno al Estado de México, y vemos como es terrible que las empresas discriminen a las personas que tienen más de 35 años y no tomen en cuenta que tener fuerza joven es muy difícil, más aún cuando la población está envejeciendo.


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