24 abril, 2026

Reporteros en Movimiento

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Jesús Tolentino Román Bojórquez

TolentinoEn mi colaboración pasada hice alusión a la deuda histórica que el Estado mexicano tiene con Chimalhuacán, consistente en la urgente necesidad de que en ese populoso municipio se construya un parque industrial que brinde 40 mil empleos bien remunerados.

Señalé que los datos duros oficiales en materia de desarrollo económico, arrojan que Chimalhuacán es la demarcación urbana más poblada del país, con la más alta fragilidad tocante a los empleos formales y capacidad adquisitiva de los salarios, pues cuenta con una Población Económicamente Activa de 325 mil chimalhuacanos, de los cuales 95 mil de ellos están desempleados, el 30%, porcentaje que está muy por arriba de la media nacional que es del 5%; dije, que de los 230 mil ciudadanos que laboran, la mayoría (o sea 151,800 gentes, que significan el 66%) lo hace en un empleo informal que no cubre los gastos de la canasta básica y que, para colmo de males, ese trabajo lo desempeñan en el Distrito Federal pagando en promedio 30 pesos diarios en transportación, razón por la cual se ha etiquetado como “municipio dormitorio” a Chimalhuacán.

Y terminé mi colaboración haciendo un llamado a las autoridades estatales y sobre todo federales, a saldar, aunque sea en parte, esa deuda histórica, cumpliendo la palabra empeñada de construir el mencionado parque industrial.

Ahora me interesa abundar en los argumentos que no sólo hacen necesario, sino también factible dicho proyecto: 1) el predio que proponemos (denominado “los Tlateles”) es el único disponible ya en todo el territorio municipal y, de no hacerse parque industrial, está seriamente amenazado de ser fagocitado por la creciente mancha urbana y con ello agravar la carencia de empleos; 2) de hacerse el proyecto, los antiguos propietarios, oriundos de Chimalhuacán, por fin recibirían un beneficio de un inmueble que han cuidado por décadas, muchos de los cuales son pobres, viven en la ancianidad y están muy enfermos; 3) de hacerse el parque industrial, le quitaríamos presión a la aglomeración de personas y vehículos que se presenta en el Distrito Federal, amén de disminuir la contaminación ambiental; 4) de hacerse el parque, ello en automático elevaría los salarios de los trabajadores, puesto que la inmensa mayoría se ahorraría los 30 pesos diarios que paga en transporte, ya que podrían arribar a su fuente de trabajo caminando o en bicicleta; 5) esto permitiría una mayor integración familiar entre padres e hijos, pues quienes laboran tendrían la oportunidad de convivir de cuatro a seis horas diarias más y Chimalhuacán dejaría de ser “ciudad dormitorio”; 6) los señores empresarios, dueños del parque industrial, obtendrían un mayor rendimiento de sus empleados, puesto que la fuerza de trabajo de éstos arribaría más fresca y vigorosa a su jornada diaria; 7) se aprovecharía la gigantesca fuerza de trabajo, calificada y no calificada, ya que respecto a la mano de obra calificada, afortunadamente, existen hoy siete universidades y tecnológicos en el municipio, y es una lástima que nuestros profesionistas se ocupen en otro oficio que no es el de su profesión; 8) el sitio donde está proyectado el parque industrial, es inmejorable por su ubicación geográfica, ya que existen vías de comunicación vial, de primer nivel, hacia los cuatro puntos cardinales del país, para el traslado de materias primas y mercancías elaboradas, incluso, a 10 minutos se ubica el actual aeropuerto.

Desde el punto de vista de la factibilidad técnica del proyecto, es también excelente. En estos largos seis años de gestión, el H. Ayuntamiento de Chimalhuacán ha invertido casi 20 millones de pesos en estudios especializados muy profesionales, contratando los servicios de instituciones muy prestigiadas como la Universidad Autónoma Chapingo, la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl, la Universidad Iberoamericana, el Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales y otras; también distinguidas personalidades de la academia, como el Dr. Ramón Ojeda Mestre, Presidente de la Corte Internacional del Medio Ambiente y el LEA, don Heberto Guzmán Gómez, presidente de HG Desarrollos, con altísima confiabilidad en materia de proyectos económicos y comerciales de alto impacto en el país. Honradamente, el proyecto, que propiamente se denomina Centro de Recuperación Ambiental del Oriente (por sus siglas, CERAO) no sólo cumple, sino que sobrecumple los requisitos necesarios, tanto del lado de la población que demanda empleo, como por el lado de los intereses de los empresarios mexicanos. Según información muy confiable, no existe otro proyecto tan sustentable ni tan blindado como éste en México.

Asimismo, otro dato que nos alienta a perseverar y a insistir: muchos dolores de cabeza ha provocado y provoca en los últimos años la terrible inseguridad que padecemos, a grado tal que pareciera no haber remedio capaz de curarla. Pues bien, Chimalhuacán, que se cuenta entre los 26 municipios más poblados del Estado de México, con el solo combate a la marginación urbana donde hemos tenido éxito (salud, educación, parques deportivos y recreativos, servicios básicos como pavimento, agua entubada, etc.), sucede que somos la demarcación con el índice más bajo de inseguridad. Este botón de muestra nos alienta a atacar la causa madre de la delincuencia, que para Antorcha es la pobreza, con más empleos y mejores salarios. Queda, pues, la pelota en la cancha de nuestras autoridades federales.

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