27 abril, 2026

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ventana cerradaAlex Sanciprián

Una polémica que ha colmado el alma colectiva de miles de jóvenes. Hubo imposición de “verdades”. Algo huele mal en Texcoco, pero el origen del tufo proviene de Toluca, sin duda.

Su semblante era del ser condescendiente que reconoce ciertas inconsistencias y entonces hace un favor.

“A mí también me gusta el rock, me gusta Kiss y Guns´and Roses y Korn, como a mis hijas; pero yo no voy a exponerlas a que vayan a un sitio donde no hay condiciones óptimas de seguridad, ni tampoco a toda la gente que piensa asistir. Yo estoy para cuidar de su seguridad. Por eso se cancela el concierto, para cuidar la seguridad de la gente, la protección e integridad de los posibles asistentes y de la población establecida, así como de sus bienes y entorno”.

Ese fue el sentido de las palabras del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila Villegas, que rodeado de periodistas daba explicaciones de una decisión tomada.

Para entonces, el tono de su voz tenía el inconfundible sello magnánimo de quien asume la representación del poder.

Y en su fuero interno había pasado de una frágil empatía, de reconocerse en el “otro” y experimentar una calculada y fugaz experiencia de la “otredad” al determinismo de la mano férrea de la figura paterna que impone verdades.

A esa hora de la tarde ya había concluido la conferencia de prensa que se citó con carácter de urgente en la Sala de Cabildo de la Presidencia Municipal de Texcoco. El gobernador había sido informado de que la alcaldesa Delfina Gómez Álvarez había sostenido su palabra de respaldo para la realización del “Hell&Heaven Metal Fest 2014”, en virtud de su apego al artículo 115 constitucional que habla del poder que emana de los municipios. Sostuvo que tenía autonomía municipal para decidir y seguir adelante con la programación.

En conferencia de prensa y acompañada de los organizadores, argumentó que no se puede cancelar porque ya se vendieron boletos, algunos de ellos a extranjeros.

En la página de Facebook del festival se difundió el mensaje “no se cancela”, acompañado de una imagen de la mencionada conferencia. En el aviso se acusó de que la cancelación venía de “rumores infundados” y “ataques ridículos para desprestigiar el festival”. Luego se ofreció un link que invitaba al público a adquirir boletos a través de Ticketmaster.

Más tarde, el gobernador Eruviel Ávila informó que la autoridad local y los organizadores ya estaban notificados de la cancelación:

Sin embargo, para ese tiempo los operadores del gobernador ahora sí actuaban con atingencia: ponían sellos de suspensión al recinto ferial de Texcoco, mientras una autoridad de Protección Civil estatal daba algunos pormenores de su acción a la prensa. Un pelotón de alrededor de 500 policías estatales se apostó en las inmediaciones del recinto ferial. Y en curso iba ya la petición de respaldo hacia la Secretaría de Gobernación Federal.

Con inusitada rapidez las cosas fluyeron para el gobernador. Al pardear la tarde y comenzar la noche recibió la notificación de que la autoridad federal avalaba su proceder: Es oficial y con respaldo de la Secretaría de Gobernación: se cancela el evento masivo.

La polémica no empezaba. La polémica colmó el alma colectiva de cientos de miles de jóvenes.

Durante todo el día del 6 de marzo (nueve días antes de que se efectuar dicho festival) en las redes sociales privaba un oleaje de contradicción informativa que fue serenado al darse a conocer en los noticieros nocturnos de la radio y la televisión la novedad de que en efecto no habría festival, luego de darse a conocer detalles de presuntas inconsistencias en el rubro de Protección Civil que habían sido detectadas por las autoridades estatales y que en su oportunidad tenían el aval de las federales.

Algo huele mal en Texcoco, pero el origen del tufo proviene de Toluca, sin duda.

Por su parte, uno de los directivos de la promotora Live Talent y organizador del Festival, Javier Castañeda, exhortó al gobierno del Estado de México a otorgar las facilidades para el encuentro musical.

Javier Castañeda, comentó que el equipo responsable enfrenta una ‘guerra sucia’.

«A los grandes monopolios (del espectáculo) no les está gustando, es una guerra sucia que le están haciendo al festival. Todo está en regla», dijo Castañeda en la citada conferencia de prensa sin dar nombres específicos.

“Pedimos al gobernador del Estado de México que apoye el festival en vez de reprimir las expresiones juveniles, que apoye este movimiento cultural que se está haciendo muy grande”, puntualizó.

Según el programa del festival de metal más grande de América Latina participarían legendarias bandas como Guns and Roses, Kiss, Korn, Rob Zombie, y Twisted Sisters, entre otros. Habría juegos mecánicos, peleas de artes marciales, espectáculo freestyle de motocicletas, zona de patinetas y tatuajes, lugar para acampar y casa del terror.

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