14 abril, 2026

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Muere el prodigioso escritor mexicano José Emilio Pacheco

Alex Sanciprián

Desde hace 40 años ha sido referencia obligada en el medio cultural de México. Figura pública desde hace no pocos años, su aparición convocaba multitudes.

–          Mucho gusto en conocerlo, maestro. Bienvenido a Chapingo.

–          No me digas maestro, por favor. Soy José Emilio.

Jose Emilio Pacheco, Sofia, Juan Carlos, Angeles Gonzalez SindeEse fue mi primer encuentro con José Emilio Pacheco hace 14 años en un pasillo de la dirección de Difusión Cultural de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) cuando por conducto de Arturo Trejo tuve el privilegio de conocerlo en persona y saludarlo y estar buena parte del día cerca de él, escuchándole, atento a la charla que ofreció en el marco de un homenaje que le brindó Chapingo.

Lo inmediato que me llamó la atención fue su mirada firme, directa, pero de particular cordialidad. Su tono de voz, exento de presunción, afable, mordaz eventualmente a la hora del apunte crítico, desmitificador.

Desde hace 40 años ha sido referencia obligada en el medio cultural de México. Figura pública desde hace no pocos años, su aparición convocaba multitudes (la mayoría jóvenes). Sin embargo, de sencilla percha, lo suyo siempre fue el trato amable, el apunte erudito y su prodigioso discurso que inevitablemente se tornaba pasional.

Cautivó al público que le siguió aquella tarde en Chapingo.

Como apunta Elena Poniatowka: “toca fibras en las que se reconocen, en las que tú y él y yo, ustedes y nosotros nos identificamos. Al leerlo, cada quién escribe de nuevo “Tarde o temprano”. Lo suyo es nuestro. Hacemos el libro con él, somos su parte, nos convierte en autores, nos refleja, nos toma en cuenta, nos completa, nos quita lo manco, lo cojo, lo tuerto, lo bisoño. Le debemos a él ser lectores, por lo tanto le debemos a él la vida”.

Fue hospitalizado la tarde del sábado. Víctima de un paro cardiorrespiratorio, el autor de «Las Batallas en el Desierto», falleció en el ángelus vespertino del 26 de enero, en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, a los 74 años de edad.

«Los lectores se identifican mucho con él porque tuvo la virtud de la erudición cordial; era un erudito extraordinario pero con gran amenidad, con gran cordialidad. Y es uno de los escritores más queridos por su público lector».

El periódico español El País reportó lo siguiente: Pacheco era un ídolo discreto en México. Aparecía poco, pero era una figura siempre presente en el altar de los devotos de la literatura. Uno de sus poemas, Alta Traición, era, es, será una de las máximas referencias de la cultura mexicana para entender a su propio país y a los sentimientos contradictorios que genera en muchos mexicanos.

No amo mi patria.

Su fulgor abstracto

es inasible.

Pero (aunque suene mal)

daría la vida

por diez lugares suyos,

cierta gente,

puertos, bosques de pinos,

fortalezas,

una ciudad deshecha,

gris, monstruosa,

varias figuras de su historia,

montañas

-y tres o cuatro ríos.

Pacheco estudió Derecho y Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue traductor de autores ingleses (Tennesse Williams, T. S. Eliot…), colaborador de prensa, ensayista (El derecho a la lectura, 1984; La hoguera y el viento, 1994), escribió cuentos como La sangre de Medusa (1955), El viento distante (1963) o El principio del placer (1973) y novelas como Morirás lejos (1967) y Las batallas en el desierto (1981).

Pero su género fue la poesía, o, como escribió una vez Carlos Monsiváis con su ironía: “José Emilio Pacheco, poeta, narrador, periodista cultural, traductor, antologador, dramaturgo ocasional, es, sobre todo un poeta”. Gran parte de su obra poética está recogida en el volumen Tarde o temprano (Poemas, 1958-2000), editado por el mexicano Fondo de Cultura Económica.

Para José Emilio Pacheco la escritura era su ser. “La lengua en la que nací constituye mi única riqueza”, dijo en 2010 cuando recogió el Cervantes.

Siempre ha comentado que obtuvo su verdadera preparación fuera de las aulas gracias a los paseos por la Ciudad de México con sus amigos entrañables: Carlos Monsiváis (1938-2010)

Se dio a conocer en 1958, a la edad de 20 años con «La sangre de Medusa» , un cuento de escasas 20 páginas que le publicó su amigo Juan José Arreola en su colección «Cuadernos del Unicornio» .

El fallecido Octavio Paz (1914-1998) escribió en el texto «Cultura y natura» , que «la poesía de José Emilio Pacheco se inscribe no en el mundo de la naturaleza sino en el de la cultura» .

«Cada poema de Pacheco es un homenaje al No, al tiempo, que para él es el agente de la destrucción universal y a la historia que para el escritor es un paisaje de ruinas» , puntualizo Octavio Paz.

Nacido el 30 de junio de 1939, en la Ciudad de México, José Emilio Pacheco también escribió las obras «Miro la tierra» , «Los trabajos del mar» , «Fin de siglo y otros poemas» , «Zona de desastre» , «Ciudad de la memoria» , «Tarde de agosto» y «La edad de las tinieblas» , entre otros.

Para Eduardo Lizalde, se trata de obras que «muestran cómo es un escritor que conoce la historia de la literatura latinoamericana, española, mexicana e internacional y una persona crítica para la ejecución de su propia poesía» .

Mientras que para Hernán Lara Zavala, «son libros en donde vemos que su gran mérito como escritor es precisamente la enorme gama y abanico de intereses que tiene» .

«También son libros -añadió Elena Poniatowska- donde se muestra el interés de José Emilio Pacheco por diversos temas como: la pobreza, Tlatelolco y la masacre del 2 de octubre. A mí me gustan sus novelas, son buenísimas» , opina la autora de «Tinísima» .

José Emilio Pacheco también colaboró en la revista «Estaciones» y la antología de poesía mexicana «Poesía en movimiento», prologada por Octavio Paz y realizó la compilación «La Poesía mexicana del siglo XIX» .

Ha realizado colaboraciones periodísticas en «Revista Mexicana de Literatura» , «Diálogos» , «El Heraldo de México» , «Letras Libres» , «Plural» , «Vuelta» , «Siempre!» y «La Cultura en México» .

Ha recibido numerosos premios y distinciones como el Premio Magda Donato en 1967 por su novela «Morirás lejos» ; y el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 1969 por su poemario «No me preguntes cómo pasa el tiempo» .

En 1973 recibió el premio Xavier Villaurrutia por su obra «El principio del placer y obtuvo el Ariel junto con Arturo Ripstein por la mejor historia original y adaptación cinematográfica con la película «El castillo de la pureza» .

Debido a su notable trayectoria, el escritor fue distinguido por la UNAM con el Doctorado Honoris Causa por ser figura central de la poesía en español de los últimos 50 años, además de recibir el Premio Miguel de Cervantes por enriquecer el legado literario en lengua española.

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