(Dr. Jesús Aquino Juan, Ph. D.)
El pasado mes de diciembre del 2013, se cumplieron 75 años de haberse extendido por el C. Gobernador del Estado Libre y Soberano de Chiapas, Ing. Efraín A. Gutiérrez, los primeros títulos que profesionalizaban el noble ejercicio de la enfermería en Chiapas. Este extraordinario acto de gobierno, realizado a mediados de la segunda quincena de diciembre de 1938, fue para los jóvenes egresados de la primera generación de Enfermeras y Enfermeros chiapanecos, que habían realizado diligentemente sus estudios en la Escuela de Enfermería y Partos de Chiapas, un verdadero y significativo regalo de Navidad, pues se les otorgaba su título profesional, como presea a su esfuerzo y dedicación al estudio y prácticas correspondientes que hicieron realidad sus anhelos de ofrendar su vida al servicio de la salud y el bienestar de los chiapanecos y la sociedad universal.
Hoy, para celebrar con honor y júbilo el “Día de la Enfermera (o)” escribo estas líneas como homenaje a quienes con férrea voluntad, solidaria fraternidad, sacrificio y responsabilidad formaron esa comunidad educativa, fundada en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en los albores de 1937, a escasos 27 años de la muerte de la conocida como la “Dama de la Linterna”: Florence Nightingale (1820-1910), nacida en Florencia, Italia y radicada en Inglaterra, donde fundó la “Nightingale School and Home for Nurses” (Escuela y Hogar Nightingale de Enfermeras), en el Hospital de Santo Tomás de Londres, después de haber conocido y practicado, en los mejores hospitales de Europa y Egipto, haber estudiado en la Escuela de Enfermería de Kaiserswerth, Alemania, de haber sido superintendente del Hospital de Mujeres Inválidas en Londres (1853) y haber organizado, con 38 enfermeras más, hospitales de emergencia en Escutari (1854) durante la Guerra de Crimea.
Florence Nightingale, enfermera considerada la fundadora de la enfermería moderna, como prolífera escritora, dejó a la posteridad varios textos escolares, entre los cuales están: “Notes on Nursing” (Notas sobre el oficio de enfermera, 1860), “Hints on Hospitals” (Consejos sobre los Hospitales), “Life or Death in India” (Vida y muerte en la India), “Health Teaching in Towns” (Educación Sanitaria en las Ciudades).
La primera Escuela de Enfermería y Partos se erige en Tuxtla Gutiérrez en la 11ª Avenida Sur Oriente, en uno de los cubículos del Hospital Civil que, después de ser construido el Hospital “Dr. Domingo Chanona”, era conocido como el Hospital Viejo, de Tuberculosos y hasta como el manicomio.
Fue el médico militar tabasqueño, Don Antonio Cachón Ponce, quien con infatigable labor y reconocido altruismo, sacrificando alguna partida del hospital y, quizá, con su propio peculio, como un verdadero “apóstol de la salud”, con gran amor a sus discípulos, creó la Escuela de Enfermería y Partos, cuyo primer secretario fue Don Jorge Cruz.
En esa escuela, se aceptó a un grupo aproximado de 30 alumnas y alumnos de diferentes localidades del estado, que habían concluido sus estudios de educación Primaria. Muchos de ellos llevaban algunos años laborando en el sector salud, principalmente en el mismo Hospital Civil y Hospital Maternidad de Tuxtla Gutiérrez.
Entre los catedráticos que impartieron sus conocimientos estuvieron maestros reconocidos de la salud y de las humanidades, como la Doctora Manuela Díaz Peón de Soto, veracruzana; el Doctor Galindo, el Tte. Manuel Lozano (enfermero), el Profesor Humberto Morales, Don Eliseo Morales Cruz, enfermero de San Cristóbal; Don Pomposo Paniagua, auxiliar de Prácticas; el Doctor José María de la Fuente, el Doctor José Esquinca Aguilar, el Doctor Antonio Muñoa, el Doctor Antonio Culebro, el Doctor Martínez Baranda y otros reconocidos y entusiastas galenos y maestros que deberían ser reconocidos en Chiapas como los pioneros de la docencia en enfermería y precursores de su profesionalización.
Esa naciente institución educativa, que funcionaba con un horario de 7:00 a 13:00 horas, recibió todo el apoyo del Ejecutivo del Estado y del Dr. Conrado Torres Ortíz, colimense, quien era jefe de los Servicios Coordinados de Salubridad y Asistencia Pública, cuyas oficinas tenían su sede en la Av. Central entre 1ª y 2ª Poniente, en la casa del Ing. Arturo Ramos, y que después se trasladó a la 1ª Sur y 1ª Poniente.
Esa primera Escuela de Enfermería y Partos de Chiapas, funcionó en Tuxtla Gutiérrez por la dedicación de sus docentes y el empeño de sus alumnos, que en su mayoría lograron presentar su examen profesional en el mes de noviembre de 1938 y recibir su título correspondiente expedidos en los últimos días de diciembre de ese mismo año, por el C. Gobernador del Estado y firmado además por el C. Lic. Emilio Araujo, Secretario General de Gobierno.
Entre los egresados de la primera generación que cumplió con sus dos años de estudio correspondientes, se cuentan las siguientes personalidades: Don José Antonio Alias Mejía y Doña Celina Cuesta Sánchez, quienes con gran amabilidad y atención nos dieron alguna información complementaria a la de Dn. José Raquel Aquino Aguilera, mi amado padre, q.e.p.d., y cuya Cédula Profesional fue la 82855, título 16 del Libro 4º de Enfermeros de la Dirección General de Profesiones y que presento junto con el título, en esta publicación.
También, recibieron sus títulos correspondientes las Damas y Señores: Cleotilde Gutiérrez Acevo, María Cachón Ponce, Amada Luisa Orozco Corzo, María Teresa González Escobar, Esperanza Archila Vidal, Elena S. Vda. de Cristiani, Elodia Domínguez A., Emilia Hernández Cabrera, María Guadalupe Ruíz L., Josefina Medina Vázquez, Elsa Tama Nazuno, Matilde Gutiérrez Hernández, Leticia España Aguilar, Dora Esther Lara Navarro, Mercedes Mandujano Velasco, Rutilia Rojas, Mercedes Hernández, Matilde Gutiérrez, Romelia Medina, Eloina Barrientos, José Aguilar Gutiérrez, Pompilio Calvo Castellanos, Santiago Nucamendi Hernández, Filadelfo Domínguez Calvo, José Ramón Ramírez
Domínguez, Nelson Z. Zepeda, Lisandro Coutiño, Faustino Hernández T., Eliseo Morales Cruz, Pomposo Paniagua, Humberto Morales Santiago, Benjamín Chacón, Margarito Grajales, Rubén Torres, Mariano Domínguez, y también egresaron posteriormente, María Elena Corzo Rincón, Nelly Maza y Jorge Rodríguez León, entre otros.
Muchos de los mencionados concluyeron su compromiso vocacional y profesional y cumplieron su “protesta” habiendo servido a Chiapas con convicción, honestidad, valor y resolución sanitaria que los impulsó a realizar un extraordinario desempeño laboral, al vencer toda clase de dificultades y obstáculos, y también, a algunos, el obtener diferentes especializaciones (Salud Pública, Enfermedades Tropicales, Saneamiento Ambiental, etc.) en la capital del país. En el presente, sobreviven algunas de esas abnegadas profesionales, de otras generaciones, como la enfermera Dominga Ramos y mi querida tía la enfermera Amparo Juan Betanzos, que aún viven el recuerdo del encuentro con su vocación, sus estudios y sus maestros, y mencionan a compañeras enfermeras que entregaron su vida y su diligente labor a la enfermería, como son las respetables damas Cleotilde Lira Gutiérrez, Candelaria Vázquez Mancilla, Juanita Cruz, Juanita Ortega, Luvia Juan Betanzos, Concepción Domínguez Sol, Delfina Ramírez, Sara Velázquez, Eloina Farrera, Ernestina y Dolores Velasco y algunas otras que se escapan a la memoria.
A todos los mencionados que fueron visitadores, hospitalarios y de brigada, que recorrieron los recónditos lugares de Chiapas a pie, a caballo, a lomo de mula o en canoa, combatiendo y previniendo Tifo, tosferina, oncocercosis, bocio, tuberculosis, viruela, paludismo, etc., y que siempre lo hicieron con verdadera vocación y apostolado, muchas veces alumbrándose con linternas de petróleo, como lo hiciera la italiana inglesa Florence Nightingale, nuestro reconocimiento, una oración y una felicitación por el día de la enfermera y del enfermero; y lo mismo para quienes actualmente aún dedican su labor, o están en proceso escolar de formación en beneficio de la salud.

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