Fernando González Mejía
Lo dicho. Ya no se sabe si la ciudadanía de La Paz, Estado de México, debe esperar con ansia nuevas iniciativas de su alcalde, Juan José Medina Cabrera, o ponerse a temblar esperando otra de sus ocurrencias.
Resulta que existe en la colonia Carlos Hank González un terreno ocioso, de una hectárea, sin valor comercial, pues el lugar es solamente lo que quedó de una antigua mina y, por lo mismo, los “propietarios” no han podido encontrar quién lo compre.
Pero el señor Juan José Medina, para evitar que los “propietarios” pierdan su dinero, encontró la solución. Muy sencillo: si el terreno no sirve para nada, pues que lo compre el pueblo de La Paz. ¡Ésa es la solución que se le ocurrió a Medina! Preguntamos: ¿de dónde resultó tan benefactor el señor presidente municipal?
Pero, ¿cómo justificar la compra del inútil terreno? La solución también fue fácil: convertir el sitio en tiradero municipal.
Medina comenzó por bautizar su genial proyecto: “centro de transferencia”. Así, con ese nuevo nombre, sería fácil convencer al Cabildo, es decir a la síndico y a los regidores, de efectuar la compra.
En seguida el alcalde fijó el precio que el gobierno municipal habrá de pagar por el terreno: mil 200 pesos el metro cuadrado, o sea a precio de oro, un total de 12 millones de pesos. Al fin que los que van a pagar son los ciudadanos de La Paz, ¿verdad, señor Medina?
Pero hay algo peor. Resulta que el dichoso terreno se encuentra en una zona habitacional. Pero eso no importa, el señor Medina lo que quiere es pagar a precio de oro el terreno y punto. De aquí la pregunta natural: ¿por qué tanto afán en comprar ese terreno? ¿Será cierto lo que se dice vox populi de que intentabeneficiar a “alguien”?, ¿a un familiar por ejemplo?
Mientras tanto, los residentes de la Hank González siguen esperando que Medina cumpla la promesa de que antes de que tomara una decisión primero presentaría el proyecto a la comunidad. Pero ya sabemos lo que vale una promesa del señor Medina.
¿Y bien? ¿Cómo se comportó el Cabildo? Seguramente se puso del lado de la gente, como debe de ser. ¿O no? Juzgue usted, amable lector. Durante la más reciente sesión de cabildo, el proyecto fue aprobado con 9 votos a favor. Un resultado que condena a cientos de familias a que, muy pronto, estén viviendo junto a la basura. ¿Cómo lo logró el señor alcalde? Los que votaron en contra de esa injusticia fueron el de Antorcha, tres del PRD, uno del PAN y el de Movimiento Ciudadano. Pero seis no pudieron contranueve.
Por cierto antes de la votación el regidor antorchista solicitó al presidente municipal el dictamen de factibilidad del proyecto, pero éste lo negó diciendo: “luego se lo hago llegar”. Y entonces ¿en qué se basaron los votos a favor? ¿En qué radicará el poder de convencimiento del alcalde?
“NADIE POR ENCIMA DE LA LEY”
Éste es Juan José Medina Cabrera, presidente municipal de La Paz, a quien, apenas el martes 15 de octubre, la Procuraduría de Justicia estatal le clausuró su corralón clandestino, del cual se servía para llevar a cabo extorsión y robo de vehículos, como es ya del conocimiento del público.
Por eso resulta grotesco que hace varias semanas el señor Medina llenara el municipio con anuncios espectaculares en los que, junto a un agradecimiento al Gobernador, decía en grandes letras: “Nadie por encima de la ley”. Y mire quién resultó ser el que estaba por encima de la ley.
También cabe recordar otros “proyectos”, todos pensados para el “bienestar” de la ciudadanía:
1) Encargó a una empresa el cobro de impuesto predial y agua, a la cual dio facultades para embargar a las familias sin importar su situación económica.
2) Formó la “gendarmería municipal”, ilegal cuerpo policiaco que tuvo que echar para atrás por la presión popular y que, para evitar el ridículo la convirtió en “policía de proximidad”.
3) Otorgó un ilegal permiso para la instalación de un rastro en el corazón de la unidad habitacional La Paz, claro, sin tomar en cuenta a la gente.
4) Ha mantenido abierto hasta la fecha el tiradero a cielo abierto, de San Sebastián, pese a que la Secretaría de Medio Ambiente lo había clausurado de manera “definitiva”. Y no olvidemos que, como éste ya llegó al límite de su capacidad, Medina, en varias ocasiones, lo ha mandado a incendiar para poder seguir descargando, pues significa para él enormes ganancias.
Y encima de todo esto, la inseguridad cotidiana que vive la población, que se comprueba tan solo con el reciente homicidio de una niña, a escasas dos calles del palacio municipal, delito que, a pesar del clamor de justicia de familiares y ciudadanía en general, sigue tan impune como las acciones del señor alcalde.
Ante esta situación, el pueblo advierte que no permitirá la maniobra y exigirá, ya no aquí, sino en Toluca, ante la Secretaría de Medio Ambiente, el respeto a la salud de las familias. Seguirá luchando contra la ilegalidad y la arbitrariedad del destacado priista Juan José Medina Cabrera.

puton medina has de querer un levanton.