28 junio, 2026

Reporteros en Movimiento

Información sin censura

Fernando González Mejía

FGM3Ahora es la comunidad de la colonia Carlos Hank González la que puede ser víctima de lo que el señor Juan José Medina Cabrera, alcalde de La Paz, Estado de México, ya agarró como costumbre: el imponer su criterio y su voluntad sin tomar en cuenta el sentir de la ciudadanía. Tal parece, pues, que, lejos de que el pueblo espere con ansia nuevas iniciativas de su alcalde, más bien ya es una preocupación más que al señor Medina se le ocurra algún nuevo proyecto. ¿Cuál es ahora su nueva idea?

Pues resulta que ante el problema del tiradero a cielo abierto, que tanto daño ha causado no sólo a la población de San Sebastián sino a toda en general, y del cual se han beneficiado por años grupos afines a la presidencia municipal, al señor Medina se le ocurrió simplemente trasladar a otro lugar del municipio este que, no por su elegante nombre, “Centro de Transferencia”, dejará de ser un foco de infección.  Y ahora será la comunidad de la colonia Carlos Hank González la que tendrá que sufrir los enormes daños. ¡Ésas son las grandiosas soluciones del señor Juan José Medina! Pero hay más.

Como cualquier persona comprende, un proyecto de esa naturaleza exige un estudio profundo y muy serio del subsuelo, del medio ambiente, de las condiciones sociales, en fin, el impacto ambiental, amén de que dicho estudio debe ser realizado por una institución académica, como la UNAM, el Instituto Politécnico, la UAM, la UAEM, porque seguramente Medina nos va a salir con que todo eso no es necesario, que con su palabra basta y sobra.

Pero no, aquí no es suficiente su palabra, pues es del conocimiento pleno de la población de esa zona que, por puro sentido común, las condiciones no se prestan para semejante proyecto, ya que se sabe bien que el lugar es, por ejemplo, una importante bajada de agua y materiales sólidos en temporada de lluvias, con lo que el señor Medina provocaría un contaminadero también hacia las zonas bajas. Sabemos que a este señor tal situación de daño a cientos de familias no le preocupa en lo más mínimo, pero a la población sencilla y trabajadora sí le preocupa, y mucho, principalmente por la salud de los niños.

¿Y a todo esto, qué dice el Cabildo? Porque se supone que los síndicos y regidores están precisamente para defender los intereses del pueblo y, de ser necesario, oponerse al alcalde cuando alguna de sus acciones sea contraria al bienestar de la gente.

Pero Medina en lo oscurito se lleva a la síndico y a los regidores a “conocer” la zona, platica con ellos, les pinta todo de color de rosa, tan maravillosamente lo describe que cualquiera pensaría que dicho proyecto será suficiente para que La Paz pronto deje de ser el municipio urbano que ocupa el primer lugar en rezago en todo el Estado de México (último censo del INEGI). ¿Se dejará encantar nuestro Cabildo por el señor presidente municipal?

Con todo esto, el ciudadano común, el que trabaja para ganar el sustento de cada día, no puede más que concluir que el paso siguiente sólo consistirá en que, en la próxima sesión de Cabildo, Medina obtenga, sin problema alguno, el voto de aprobación a su insensato proyecto, comenzando por la compra del terreno.

¿Y el sentir de las familias de la colonia Hank González? Eso le importa un soberano cacahuate.

Y, por cierto, ¿por qué habiendo zonas más adecuadas, Medina insiste en comprar precisamente ese terreno? ¿No será que es de algún familiar e intenta beneficiarlo pagándole a precio de oro el terrenito?

Ante tamaña arbitrariedad de nuestro querido alcalde, los pobladores de la zona solicitan cada vez con mayor intensidad que el confinamiento de la basura de La Paz sea resuelto con inteligencia, por ejemplo con tecnología adecuada y en lugar no habitado.

Sin embargo, hasta el momento su petición ha sido totalmente ignorada. Y por este motivo han comenzado a demandar la solidaridad del Movimiento Antorchista. Esperamos que Medina, fiel a su costumbre de culpar a los antorchistas (y al regidor antorchista) de las consecuencias de sus propios errores, no salga ahora con que también de todo esto los culpables son ellos.

LA RESPUESTA DE MEDINA

Quedamos, pues, a la espera de la respuesta de Medina. ¿Cuál de las siguientes será?

1) ¿Dejará la tarea en manos del nuevo grupo de golpeadores que acaba de ingresar en nómina? Como diciéndoles: “a ver, muchachos, ya les cayó su primera chamba, a golpear sea dicho”.

2) ¿Viajará a Toluca a pedir instrucciones a sus padrinos políticos de la Secretaría General de Gobierno?

3) ¿Serán los elementos de su fracasada “gendarmería municipal” los encargados de la represión?

4) ¿O llamará al cuerpo de policía, como suele hacerlo, con gritos histéricos, para reprimir a los inconformes? Seguro les gritará: ¡¡¡¿qué esperan?!!!, vístanse de civil que tienen que ir a golpear a familias completas, ¡¡¡pero yaaaaa!!!

5) ¿O usará el recurso de sus fraudulentos espectaculares? En los que seguramente pondría: “Gracias, señor Gobernador, por el Centro de Transferencia, que tanto beneficiará al pueblo de La Paz”.

Como siempre, Medina no debe anticiparse en sus cuentas alegres, pues, para el pueblo, soluciones de este tipo son de todo punto inaceptables. Las familias de La Paz desean hospitales y clínicas bien surtidas y equipadas, escuelas con instalaciones de excelencia, parques, jardines y unidades deportivas con albercas y gimnasios, empleos y salarios dignos.

Y si el señor Medina no es capaz de proporcionar todo esto, por lo menos que no empeore más la situación del pueblo con sus “grandiosas ideas”.

 

 

 

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