A TI PAPA
LUIS EMILIO DAMIAN SANTAMARIA
El recuerdo de mi niñez, me lleva a recordarte como UNA NIÑA QUE CREIA QUE TENIA UN PADRE Y UN PADRE QUE CREIA QUE NO TENIA UNA HIJA, pienso en cuantos años el día del padre fabriqué obsequios, en la escuela, que se quedaron sin entregar.
Se acerca otra vez el Día que tengo que entrar a una nueva etapa como lo es mi primer año de preparatoria y tu regresas a mis pensamientos, como esos remolinos de basura que el viento agita en la calle y me revuelcan el alma al leer tus últimos mensajes…”para ti no hay nada, yo no tengo por que darte”
Por fortuna, el esposo de mi madre no se parece a ti. Suerte la mía, puedo celebrar mi entrada a la preparatoria con un auto nuevo, en un excelente colegio y con nuevos compañeros. Ese es un lujo, que mi madre me dio, porque hay demasiados “padres” como tu, que no se merecen ni el nombre.
Hace años tú me abandonaste como tu hija. Ahora puedes engañar a mucha gente. A tus clientes, a tus amigos, a quienes te puedes encontrar a diario, a tus conocidos. Tus mentiras han podido persuadir hasta los jueces para que te otorgaran que dieras lo menos posible para que vivieran tus hijos, ya que con el pretexto de que mi madre te abandonó tú abandonaste a tus hijos y claro nunca dijiste que se fue porque eras, como eres hasta el día de hoy, un mal hombre, un golpeador, pero vete todos sabemos quién eres, un irresponsable y un mentiroso quien siempre se libró de cumplir con un mandato judicial, de dar tres mil pesos al mes, mil míseros pesos para cada uno de tus hijos. Además que mi madre, por dedicarse a trabajar para mantenerme, te libró también, de ir a dar a la cárcel por negarle los alimentos a tus hijos. (¡Habrase visto! ¡Cuando la misma Constitución establece la responsabilidad de proveer a los hijos, más aún cuando son niños! Y la naturaleza humana y la conciencia le exigen a cualquier padre, cuidar y proteger a sus hijos!!!).
Pero a mí tú no me engañas. Yo sé la historia porque la he visto. De nada te sirve trabajar, para comprarte lo que tú y tu compañera usan, ropa de marca, accesorios para hacer deporte, una nueva pantalla de televisión, los alimentos de todos los días incluso, comida y juguetes para su perro, el gas, la energía eléctrica, la ropa casual o la que se usa para ir alguna fiesta, los mejores celulares, todo lo que tú nunca has sabido si necesité o no y hasta un carro para ella, cuando a tus hijas las envías en camión a cualquier parte, ya que no te tomas la molestia de llevarnos. Y todo esto de nada te va a servir el día que tengas que rendir cuentas de tu vida.
Tu presumes de ser un empresario de éxito, te das golpes de pecho los domingos e inventas excusas para justificar que borraste a tres niños de tu vida, tus hijos, incluso a mi por ser la más chiquita y por consiguiente no te conocí, porque nunca te tomaste la molestia de visitarme, de preguntar si podías asistir algún evento de mi escuela, si podías ir por mí para llevarme a pasear, si podías verme para darme una caricia, para abrazarme, para hacerme sentir que ahí estabas como mi padre para protegerme, menos pensar en vacaciones, ya que he visto como los padres de mis amigas y mis primas, las buscan, las cuidan, las protegen y les procuran lo mejor de lo mejor, incluido tu padre, ya que tú, hasta el día de hoy tienes padre y tu no quisiste ser el mio.
Mi madre me dice cuanto disfrutó y disfruta al vernos jugar y se admira de lo mucho que hemos crecido y madurado, de la forma en que sabemos sonreír a pesar de lo duro que nos ha tratado la vida, me pregunto si tú te acuerdas de nosotras, si te hice falta, si al menos, algún día de mi cumpleaños sentiste el impulso de llamarme para oír mi voz.
Pero me imagino que tú no tienes recuerdos porque no los construiste y si acaso tuvieras alguno, te lo quitas como quien se quita el polvo de los zapatos.
No me explico cómo pudiste dormir tranquilo sin saber qué ha sido de mi cuando era tan solo una niña, una niña que tu trajiste al mundo, cómo has podido sentarte a comer sin preguntarte si yo tenía para comer, si he ido al doctor, si me vacunaron o si asistí a la escuela.
Supongo que tú no pierdes el tiempo en esas tonterías, porque tenías que trabajar para ahorrar dinero para cuando yo fuera grande, porque eso me dijiste muchas veces. Y hoy que ya soy grande todo sigue igual no das ni los tres mil pesos que te ordenó un juez que debías de dar. Seguro pensabas que mi madre encontraría la forma de alimentar y mantener el fruto de aquel esperma que tú dejaste, como si lo hubieras tirado en la calle.
¿Y sabes una cosa? Gracias a Dios, tienes razón. Desde niños no nos ha faltado nada.
Tal vez nunca gozamos de lujos y nunca nos movimos en X5 ni viajamos a Disney, pero tuvimos algo mucho mejor: el ejemplo de mi madre, que nos ha sacado adelante a pesar de las enormes dificultades con las que tú encontraste divertido abrumarla.
Porque para eso te pintas solo. No te bastó con dejarnos en la calle, patearle la puerta y los muebles, quitarnos la casa, el carro y hasta el último centavo. Hoy pretendes seguir como si nada, me pregunto cuanto te ahorraste de mi manutención y como repetías que estabas guardando para cuando fuera grande. Hoy ya soy grande, te preocupa si comí, a que escuela voy, para ti todo sigue igual no hay nada, absolutamente nada dentro de ti, mi madre me dijo honraras a tu padre y te honro y mi pregunta es ¿Por qué?, ¿que fue lo que te hice yo? Cómo, a mí, tu hija, me pudiste borrar de tu vida.
Cuesta entender de dónde te brota tanta saña. ¿Será complejo de inferioridad? ¿Te sientes inseguro de tu propia hombría?
Desde que los venerables jueces y magistrados decidieron extender la impunidad a los irresponsables machos como tú a quien se le ve en restaurantes y centros comerciales, vistiendo a su pareja sin preguntarse como he vivido yo, si he comido, si tengo donde dormir, lo único que han hecho es hacerte pensar que tu solo estas para ti, para darte la gran vida y que a mi alguien quizá me pueda ayudar.
Tú te crees muy importante, y en cierta manera lo eres, digno de un estudio sociológico, ya que tú encarnas el origen de muchos de los males de México y el Mundo. Porque abundan hombres como tu, es que somos un país de miserables, sin amor propio, propensos a la violencia y al abuso, dispuestos a descargar nuestra ira sobre el más débil y admirar al despiadado, al irresponsable y al corrupto.
La próxima vez que alguien alrededor tuyo se queje de la violencia, se queje de la situación de la delincuencia, de la falta de respeto a la autoridad, has el favor de callarte porque en personas como tú empieza este cáncer social, esta gangrena.
Así que, celebra esta entrada a clases. Y siéntete orgulloso, de que otra vez no pensaste en mí. Mucho menos en cuanto habría que gastar en mí. Gracias…No pienses ni por un segundo en mi, sigue ahorrando para cuando sea grande hoy nuevamente no espero nada de ti.
Lástima que hayas decidido perderte la alegría y el orgullo de tenerme. Algún día tal vez comprendas, que el amor a tu descendencia, es lo único que vale y lo único que salva, y que tú a quien la naturaleza le confirió la obligación de protegerme y de cuidarme, no quisiste ser mi padre.
Por último…. YA CRECÍ, TU SIGUE AHORRANDO PARA CUANDO YO SEA MAS GRANDE, aunque hoy no sepas si comí.

Mi papá ya falleció y Dios le pedirá cuentas de lo que hizo, a mi hermano y a mi nos ocurrió algo muy similar solo que no tuvimos pensión ni un buen padrastro y de paso ambos padres engendraron hijos por su lado a los que si le pudieron dar amor, tiempo, cuidado y educación.
Duele y sigue doliendo mucho y aunque el quiso remediar de algún modo las cosas fue demasiado tarde, pues murió intestado y solo de palabra dio su ultima voluntad la cual no se cumplió por que según su familia solo ellos tiene derecho por haber vivido con el toda la vida…y? 🙁