3 abril, 2026

Reporteros en Movimiento

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POR FERNANDO GONZÁLEZ MEJÍA

La serie de exhibiciones de danza, baile, declamación, música, canto y teatro, que, en cinco plazas de la capital mexiquense, llevaron a cabo grupos culturales del Movimiento Antorchista, fue replicada con otra exhibición: la de la leyenda “Basta de ilegalidad fuera Antorcha del transporte”, que “lucieron” ese mismo día los vehículos de varias rutas de transporte público de pasajeros.

Ante 80 mil antorchistas, dichos eventos culturales fueron realizados como un recurso más de la ciudadanía para expresar su desacuerdo con la política de incumplimiento y represión del Gobernador en contra de comunidades de una cincuentena de municipios, que siguen esperando las obras comprometidas en campaña.

Tal leyenda es una prueba más (por si no hubiese ya bastantes) de que los operadores de las unidades se desempeñan bajo la manipulación del monopolio para el cual trabajan, que, como todo monopolio capitalista, debe de sentir el impulso de, si fuese posible, borrar del mapa a todo aquel que tenga la ocurrencia de querer “meterse” en el mismo negocio: esa actividad —proclama con hechos el gobierno estatal— es propiedad exclusiva y sacrosanta, y de ningún modo va a permitir sacrilegio alguno proveniente de la chusma.

De aquí, la primera incongruencia que comete el autor de la leyenda: que es él mismo, el popularmente llamado ‘pulpo camionero’, el que incurre en ilegalidad al tener el control de prácticamente la totalidad de las concesiones de prestación de este servicio en el estado, pues, como sabemos, los monopolios están prohibidos por la ley. Pero, claro, esto tiene sin cuidado a don Axel García Aguilera, cabeza del pulpo e influyente exprocurador de Justicia de la entidad.

La otra incongruencia radica en que el monopolio no reconoce para los demás mexicanos el derecho que Axel García ejerce con toda libertad, es decir que él, al igual que cualquier ciudadano mexicano, tiene todo el derecho a ser prestador del servicio (claro, siempre que no incurra en monopolio), y lo tienen también, de acuerdo con nuestra Ley máxima, todos y cada uno de los ciudadanos mexicanos.

Que el monopolista (pese a haber sido Procurador de Justicia) se resista a reconocer la ley, puede ser hasta cierto punto “natural”. Pero que el gobierno del estado defienda a ultranza el monopolio, eso sí es de todo punto reprobable.

Y es que con semejante proceder, el gobierno del estado atenta contra los derechos humanos de cientos de familias que dependen de los choferes que no desean ser parte del pulpo camionero. Esta “insumisión” los conductores la han tenido que pagar demasiado caro, pues, en represalia, el gobierno del estado los mantiene paralizados por medio de todas las variantes del abuso de autoridad: confiscación ilegal de vehículos, desconocimiento y negación de concesiones, empleo de grupos de choque para destruir unidades o amenazar y agredir en todas formas a los “insumisos”, etcétera.

Los trabajadores del volante que un día se acercaron al Movimiento Antorchista solicitando solidaridad, de ningún modo serán abandonados a su suerte, porque los antorchistas saben que, de no ser ellos, nadie se pondrá del lado de estos humildes mexicanos y que, de quedar a merced de la “ley” que rige en el Estado de México, la suerte de estos obreros terminaría en la cárcel para unos, la tumba para otros y, para el resto, el sometimiento por el pulpo.

Desde este medio, señores operadores del volante que viven engañados por don Axel García, les hacemos un respetuosos llamado a la reflexión: los choferes que han decidido integrarse al Movimiento Antorchista son ciudadanos mexicanos, igual que ustedes, y, por tanto, con el mismo derecho, como lo indica la ley, a dedicarse a la actividad que deseen, igual que ustedes.

Como ven, pues, son injustas las agresiones que infieren a otros ciudadanos pobres como lo somos la mayoría; lo único que logran, señores que trabajan para el pulpo, al seguir los malos consejos de don Axel García es defender lo indefendible, es decir, un ilegal monopolio, el cual ni siquiera procura una vida desahogada a ustedes como empleados, pues en esas condiciones, trabajan ante todo para que don Axel García viva como rey y ya después trabajan para su familia, la de cada uno de ustedes, para que tan solo viva al día.

Lo correcto, entonces, sería, que el gobierno estatal, viera por igual por todos sus hijos, otorgando, en el caso del transporte de pasajeros, concesiones a todo aquel que cubra los requisitos, sin distingo de personas ni credos, ni nada. ¡Y los choferes antorchistas cubren los requisitos, sólo que sufren discriminación de

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