19 junio, 2026

Reporteros en Movimiento

Información sin censura

Violencia1Por Jorge Díaz Navarro/PERIÓDICO LA CALLE

+No hay blindaje en los municipios limítrofes con la entidad tarasca  
+ Las poblaciones de más de diez municipios demandan que se vigile que no entren criminales michoacanos perseguidos por las fuerzas armadas.
 
+ En Guerrero la situación es candente, en tanto que en Michoacán ven que el operativo del ejército y otras fuerzas tiene todos los tientes de una ficción.
La supuesta batida que harán las fuerzas armadas y policiales  contra los carteles del crimen organizado en Michoacán, han encendido los focos rojos, no de las autoridades, sino de los carteles que operan en el sur, suroeste y noroeste del Estado de México, así cono en noroeste de Guerrero, toda vez que se teme que comandos de sicarios de caballeros templarios y otros grupos se internen a suelo mexiquense y guerrerense e inicien otra carnicería de sicarios locales y migrantes.
Como es sabido el blindaje de las fronteras  o líneas divisorias del Estado de México es un asunto meramente retórico, ya que los supuestos convenios de colaboración interestatal para abatir el crimen organizado no ha pasado más allá de los anuncios mediáticos sin que realmente haya coordinación para capturar a los delincuentes.
Poblaciones mexiquenses como las de Luvianos, Tejupilco, Tlatlaya, Amatepec, así como Zacazonapan, Santo Tomás de los Plátanos, Otzoloapan, Valle de Bravo, Villa Victoria, San José del Rincón, El Oro, Temascalcingo y otras, han patentizado su preocupación a sus autoridades municipales pues temen una fuerte migración de sicarios y capos michoacanos para eludir la acción de las fuerzas armadas y de las policías  que tratan de pacificar la tarasca.
Que se sepa –dicen- en las líneas limítrofes no se ve vigilancia alguna para contener la migración de maleantes, mismos que al cabo de unos días, como ha sucedido en otras ocasiones comienzan a imponer sus condiciones  bajo el argumento de sus armas.
La existencia verbal que no real de un mando único  para el combate del crimen organizado en el Estado de México  no ha dicho esta boca es mía, para emprender acciones de vigilancia y captura de los diferentes sicariatos.
En primer lugar, nadie sabe quién es el mando único en el Estado de México de ahí que todo siga igual por lo que la entidad mexiquense será presa fácil para el asiento de los grupos criminales que lleguen de Michoacán y de guerrero.
Crece la violencia en Arcelia y parte del sur del Estado de México
Ayer en la población de Arcelia, Guerreo que limita con el Estado de México, el gobernador Ángel Aguirre Rivero señaló que no permitirá que “se desborde la violencia” en este lugar colapsado por la disputa entre grupos criminales que tienen sometidas a las autoridades y aterrorizada a la población.
No obstante y de acuerdo al reporte de apro, Aguirre Rivero evadió abordar directamente la situación que se vive en esta franja colindante con los estados de México y Michoacán, a pesar de que la estudiante de la preparatoria 3 de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) de Teloloapan, Yeimi Morales Calderón, sintetizó el drama que se vive en este lugar.
La adolescente demandó la creación de una casa del estudiante en este poblado, debido a que sus compañeros procedentes de diferentes comunidades no pueden trasladarse a sus lugares de origen porque el transporte público ha reducido las horas de servicio ante los índices de inseguridad, tanto en esta región como en municipios mexiquenses…
Aguirre se limitó a decir que solicitó al gobierno federal que actúe con mayor determinación en el combate a la delincuencia en esta región afectada por el narcotráfico.
Además, destacó que pidió el envío de policías federales y soldados para “blindar” la frontera con Michoacán y así evitar que los grupos delincuenciales se refugien en la entidad ante el operativo que despliega el Ejército en la región de Tierra Caliente.
El gobernador recorrió la zona norte y la región de Tierra Caliente resguardado por su escolta, policías federales y soldados, donde visitó las cabeceras municipales de Arcelia y Teloloapan, lugares en los que prácticamente estuvo de pisa y corre.
Cabe señalar que para los días 2,3 y 4 de junio próximo el gobernador mexiquense Eruviel Ávila Villegas pretende realizar sus giras-pernocta por los municipios de Tejupilco, Luvianos, Amatepec y Tlatlaya, mismos que según el titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Salvador Neme Sastré, están en manos del crimen organizado teniendo sometidas a las autoridades locales.
Los encargados de la logística han externado su preocupación de que Eruviel y sus colaboradores puedan ser objeto de accione del crimen organizado que reina en toda esa región.
Ayer en Arcelia, el mandatario guerrerense presentó su segundo informe de trabajo en la unidad deportiva de este poblado, donde reconoció que a la mitad de su administración no ha concluido obras que prometió, como el hospital general.
En este lugar, el Ejecutivo estatal reconoció que la delincuencia impidió la construcción de una carretera en el municipio de Pungarabato, porque “exigió una cuota elevada” a la empresa privada que ganó la licitación de la obra.
Mientras que en Teloloapan, Aguirre acudió a la preparatoria 3 Leyes de Reforma de la UAG, donde inauguró una obra construida por la administración universitaria.
Entrevistado por apro al término de este acto, Ángel Aguirre afirmó que los índices de inseguridad en la zona norte de Guerrero van “a la baja”, a pesar de los hechos violentos registrados en los últimos días, donde la confrontación de La Familia y Guerreros Unidos tiene sometida a las autoridades locales y en vilo a la población.
Aguirre también dijo que “no le consta” que su recientemente nombrado secretario de Gobierno, Florentino Cruz Ramírez, esté relacionado con el grupo guerrillero denominado Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia (FARC).
Al respecto, aclaró:
“A mí no me consta que tenga relaciones o vínculos con las FARC, pero si alguien hace algún señalamiento, que se le investigue”, ofreció.
De esta forma, Aguirre realizó un recorrido por esta convulsionada zona donde se limitó a anunciar que solicitó al gobierno federal el envío de agentes federales y soldados para revertir los efectos de la narcoviolencia que tiene arrodillada a las autoridades locales y asfixiada a la sociedad.
A pesar de que Aguirre convocó a alcaldes de esta zona que han pedido ayuda porque no pueden confrontar a la delincuencia, simplemente los utilizó para refrendar su imagen de autoridad en la entidad, sin resolver la grave crisis de inseguridad que se vive en esta parte de la entidad
Michoacán y el clamor: ¿por qué no desarman a los narcos?
En Michoacán y según medios afines a las fuerzas armadas, en sólo cinco días el Ejército Mexicano impuso la calma en la zona de Tierra Caliente, Michoacán, donde Los Caballeros Templarios instalaron un imperio de terror que provocó, en tres municipios aledaños a Jalisco, una rebelión popular.
Pero esa información no es del todo cierta, pues la situación en esa zona sigue siendo tensa y los habitantes de Buenavista Tomatlán, Coalcomán y Tepalcatepec no han entregado sus armas a los militares, de quienes dijeron desconfiar porque no conocen la región y menos a Los Caballeros Templarios, quienes se han adueñado prácticamente de toda la zona, rica en la producción de maderas, limón, aguacate y minerales.
Al hablar con habitantes de los tres municipios –productores de ganado, agricultores, comerciantes, autoridades y padres de familia–, lanzaron una pregunta directa:
“¿Por qué desarman a los grupos de autodefensa ciudadana que sólo quieren dar seguridad a la gente, y no a los criminales que andan sueltos en ciudades como Apatzingán?”.
La pregunta repiqueteó en todos los poblados de Tierra Caliente donde los reporteros hicimos largos recorridos y donde el Ejército llegó para desarmar a la gente, instalar retenes en las carreteras y hacer labores de seguridad pública, sin que hasta el momento se vean resultados tangibles, es decir, no hay un solo detenido de Los Caballeros Templarios, grupo que domina y controla la zona desde hace mucho tiempo.
Cansados de las extorsiones, secuestros y amenazas de muerte, los habitantes de Tierra Caliente cuestionan las acciones del gobernador interino de Michoacán, Jesús Reyna, y del presidente Enrique Peña Nieto, quienes dieron la orden para desarmar a los grupos de autodefensa ciudadana, que en los últimos días y meses han logrado expulsar de sus pueblos a los integrantes del crimen organizado, algo que en seis años no pudieron hacer policías estatales ni federales, y mucho menos el Ejército o la Marina.
Con toda legitimidad preguntan por qué las autoridades la emprenden contra ellos, que lo único que hacen es defenderse, en lugar de combatir a los criminales que todos los días les exigen el pago de cuotas por sus actividades económicas, entre ellas la cosecha de limón y aguacate, la extracción de minerales y la venta de carne.
Pareciera, dicen, que para las autoridades y el Ejército los malos son ellos y no los grupos criminales que están fuertemente armados y se andan paseando por las poblaciones, luciendo su dominio en las calles, plazas, cerros y montañas.
“¿Quién es el malo y quién es el bueno”?, inquieren cuando ven llegar a los soldados para quitarles las armas que los mismos pobladores han decomisado a los integrantes de Los Caballeros Templarios y que ahora usan para protegerse.
En los retenes instalados en los accesos de las tres cabeceras municipales y en algunos otros puntos, puede observarse a muchos jóvenes que participan en los grupos de autodefensa ciudadana. También hay adultos, sobre todo padres de familia, que tomaron la decisión de defenderse ante la ineficacia de los gobiernos municipal, estatal y federal para garantizar la seguridad que por ley están obligados a dar.
Algunos traen armas de alto poder que se niegan a entregar al Ejército. Dicen que si los desarman, los sicarios llegarán a matarlos con toda impunidad, porque los militares no son capaces de reconocer quiénes son los integrantes del crimen organizado y tampoco de identificar los lugares donde están escondidos. Además, desconfían de la “honestidad” de las autoridades que han sido infiltradas o están coludidas con el crimen organizado.
Ellos, los pobladores, saben quiénes son los halcones, sicarios y cabecillas de las células de la delincuencia organizada, y aunque los han denunciado, no han visto, hasta ahora, que se instrumenten operativos para desarmarlos, detenerlos y llevarlos ante la justicia.
En Tierra Caliente no ha habido, ni hay paz desde hace mucho tiempo. Con su sola presencia el Ejército no ha logrado bajar la tensión en esa zona, eso no basta, es necesario detener a los cabecillas de las bandas criminales y también a policías y autoridades municipales que están con ellos.
La pregunta de los habitantes de esa región es más que justa y va al corazón de todo gobierno y al mismo Estado. A quién desarmar primero: ¿A los ciudadanos que se auto protegen ellos mismos y a sus familias, sus casas y sus negocios legalmente establecidos, o a los grupos criminales que han impuesto su propio gobierno de terror a través de las arma…Y es todo por hoy, después estaremos con ustedes con más de esto y aquello.

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