4 abril, 2026

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EMILIANO CARRILLO CARRASCO

«La crisis del mundo es una crisis de ideas. No hay ideas y la gente no se reúne si no hay ideas», destacaba, y ponía en debate cuestiones fundamentales como la democracia. «Alguien dice: la democracia está ahí. Y nadie se acerca a ver si esto realmente es cierto» Saramago.

Otro macro sicario financiero y fiscal es Pedro Aspe Armella, causante del “error de diciembre de 1994” donde el país perdió en una sospechosa corrida financiera 100,000 MDD, además de 20,000 MDD en la extraña “desaparición” del Fondo de Contingencias formado por la venta, fusión o quiebra de 1000 empresas paraestatales, y hoy está bajo sospecha de quebrar las finanzas de gran parte de los Estados y Municipios del país, con su nefasta “asesoría” de la empresa PROTEGO y sus socios Evercore Partners, lo que presagia un FOBAPROA II, según datos del CEESP (Centro de Estudios Económicos del Sector Privado), donde nota publicada por Verónica Rascón en la sección de Negocios del Periódico Reforma, el 11 de julio del 2012, denuncia que las obligaciones del País llegarían al 140 por ciento del PIB si se le suman pasivos laborales y las deudas de los estados federados.

Pedro Aspe es Doctor en Economía del afamado MIT y tuvo como profesor y tutor al filo nazi Rudiger Dornbush, autor del texto clásico de Economía de McGraw Hill.

La familia de Aspe se dice que también está relacionada con el gran robo a la Hacienda Pública de España por parte de los republicanos exiliados del Yate El Vita encabezados por Indalecio Prieto, en México Isidro Fabela está bajo sospecha de haberse enriquecido rápidamente con esos dineros, aunque hay el mito histórico de que los contenedores que traían dinero, metales preciosos, arte, etc., una parte se escondió en el Nevado de Toluca.

El director del Banco de México o el secretario de los extranjeros Agustín Carstens ,el kakistocrata de las escuelas Harvianos al servicio de sus amos ,tiene mucho que explicar a el nuevo ejecutivo sobre los barras de oro que se espumaron ,mientras el pueblo de México existe al día de su economía ante una ola de inseguridad ,desempleo, corrupción e impunidad institucional ,la percepción de la nueva esperanza se evapora 2013-2015,el termómetro .

Donde está el oro mexicano, se perdió de las arcas del banco de México.

Actualmente vive el gran escándalo del “oro perdido” que investigadores financieros denotan que México compró 100 toneladas de oro en el 2011 y 20 toneladas de oro a principios del 2012, lo que daba un total de 125 toneladas de oro supuestamente en términos físicos en el Banco de México y que daban garantía de estabilidad al peso.

Sin embargo, para diciembre del 2012, se encontró por parte de la nueva administración federal, que solamente había en las reservas 93 toneladas de oro “virtuales”, es decir en menos de un año, Carstens “perdió” 32 toneladas de oro, que equivalen a 2,560 barras de oro (cada barra o lingote de oro, tiene 400 onzas troy de oro puro o 12.5 Kg), que en términos de valor actual seria (10 de abril del 2012), el precio del oro en Londres (en la ‑London Metal Exchange o LME) sería de 1,575 dólares por onza troy, tomando en cuenta, como lo marcan las técnicas de cotización internacional del oro, la segunda cotización o cotización vespertina (second fix), que multiplicados por las 2,560 barras faltantes y con 400 onzas troy cada barra, nos daría un faltante de 1’612.8 millones de dólares, que obviamente no va a pagar Carstens ni Felipe Calderón su jefe nacional.

Las 124.5 toneladas de oro en cuestión solo representan aproximadamente el 5% de las Reservas del Banco de México. Esto lo reconoce el propio Banxico en su oficio REF.: I22.11.2013, de fecha 4 de marzo y firmado por Sergio Zambrano Herrera, titular de la Unidad de Enlace, mismo que fue enviado a este periodista como respuesta a una Solicitud de Información efectuada con base en la Ley Federal de Transparencia.

Sin embargo, lo más escandaloso es que esas reservas de oro son “virtuales o imaginarias”, es decir, que se pagó por ellas pero nunca se tomó posesión de los lingotes de oro, jamás se dijo a qué Banco Central se compró, a qué precio y con que Hallmark (es decir quien certifica que la calidad de oro sea de 999 % de pureza). Según ahora sabemos la Auditoria Superior de la Federación (ASF) dio a conocer que el Instituto Central ni siquiera se tomó la molestia de revisar si ese oro existía, ni donde estaba guardado.

En este sentido, Banxico también ha confirmado por escrito, a través del oficio REF.: I22.10.2013, que no cuenta siquiera con una lista que contenga los números de serie de los lingotes que se supone le pertenecen, ni conoce cuántos adquirió, pero se auto consuela: “Lo anterior es una práctica común en los mercados internacionales.

Por este motivo, Banco de México no tiene contemplado solicitar la lista que señala la ASF en su pregunta.” Su confianza o “entreguismo”, es total.

El Consejo Mundial del Oro (WGC por sus siglas en idioma ingles) y la prensa británica especializada escriben que las reservas físicas se encuentran en el Bank of England (Inglaterra) 94.23%; en el Banco Central de México, 4.82%; y en el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos 1%. O sea de un total de 124.5 toneladas de oro, que equivalen a 9,960 barras de oro, solo 480 barras de oro, están físicamente en nuestro banco central.

Que escandalazo y la clase política, empresarial, intelectual y universitaria, metidas como siempre en sus luchas internas. Pero el asunto no termina ahí, Eric Sprott, “DoWestern Central Banks Have Any Gold Left?” (¿Les queda algo de oro a los bancos centrales occidentales?), en el que expone que dado el incremento en la demanda física del metal amarillo observado en la última década, no es posible identificar de dónde está viniendo toda esa oferta de oro para saciarla, apuntando a dichos bancos centrales que, por la vía de trucos legales y contables, lo estarían proveyendo sin tener que reportarlo en sus balances… pero eso sí, vaciando sus bóvedas.
Esta abundante “oferta” desde luego, ha jugado un papel fundamental en la supresión (manipulación) de su precio durante años. Para decirlo coloquialmente, el problema es que en el mundo bancario ha vendido más oro del que es posible entregar, y eso es un riesgo muy elevado para países novatos, pues de Australia se dice que se han detectado barras de oro falso, es decir son barras de tungsteno con solo el exterior de oro.

¿Por qué de este metal? Muy sencillo: este ‑elemento es el que tiene la densidad más aproximada a la del oro (19.25 y 19.30 gramos por cm cúbico, respectivamente), por lo que es más difícil de detectar si no se le realizan todas las pruebas referidas al lingote.

Claro, pese a su similitud en peso, el precio es en extremo distinto: el oro tiene a la fecha un precio cercano a los 1,600 dólares la onza troy (31.1 gramos), mientras que el tungsteno apenas cuesta más de un dólar la misma unidad. Un ejemplo, la empresa australiana ABC Bullion dedicada a la venta de metales preciosos, anunció el año pasado que uno de sus proveedores londinenses les proporcionó evidencia fotográfica de una barra de un kilo de “oro”, relleno de tungsteno. A simple vista la barra era perfecta pues hasta contaba con su certificado original, pero con un “detalle”: pesaba dos gramos menos.

Esto condujo a la sospecha y a la eventual partición del lingote que descubrió la verdad; entre 30 y 40% no era oro. ¿Quién nos puede demostrar que no nos den gato por liebre? Solo los ingenieros metalurgistas, pero México ha abandonado a su suerte a las escuelas de Minería. el escándalo no aminora sino que es todavía mayúsculo, Banco de México tenía “posiciones abiertas” en abril del 2012 de 4’034,802 onzas troy de oro ( no dicen con qué apalancamiento, ni con que margen, que son necesarios para estimar pérdidas o ganancias, normalmente en Londres el apalancamiento es de 100:1 y el margen de 10:1) y que cerró esas posiciones con grandes pérdidas en Octubre 16 del 2012, a menos de que Banxico estuviera jugando a perder y ganar a su vez como sucede con las opciones, por lo que eso podría explicar las enormes pérdidas de oro de Banxico, ya que se nos dice que Carstens sufre de hipoxia, o sea una enfermedad debida a su sobrepeso y que significa ir perdiendo gradualmente su memoria y sus habilidades de manera bestial.

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