Texcoco, Méx.- En el deportivo, Mónica Canseco realizaba sus ejercicios con dolor su sufrimiento, a cada movimiento sus rodillas le dolían y hacían cada vez más dolorosa la rutina.
Y aunque ella no había sido diagnosticada, forma parte del 60 por ciento de las mujeres que padecen por el desgate natural de las rodillas cuyo padecimiento es más frecuentes entre las féminas.
Clemente Barrera Chávez, Traumatólogo Ortopedista, coordinador de Cirugía en el Hospital General Regional 72 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) México Oriente, refiere que en el desgaste natural de las rodillas intervienen factores como el sedentarismo, la obesidad y la frecuente deformidad angular en valgo (rodillas encontradas), que es más común en el género femenino.
Por lo que respecta a los hombres, el desgaste natural en las rodillas, influyen los traumatismos (golpes, fracturas) repetitivos, las deformidades angulares, obesidad y las actividades deportivas y laborales extenuantes.
Este padecimiento se acentúa a partir de los 45 años de edad, sin embargo muchas personas –hombres y mujeres- por el sedentarismo, llegan a presentar síntomas de dolor en las rodillas desde los 20 a 30 años de edad.
El traumatólogo ortopedista indicó que en términos generales, la inactividad muscular, que provoca flacidez de los tejidos, debido al tipo de trabajo, debilita el cartílago, por lo tanto la rótula tiene un mayor juego entre los cóndilos del fémur (surco del fémur), lo que permite el desgaste del cartílago.
Un ejemplo simple es el recorrido que realiza el ferrocarril en una vía firme, si ésta está floja terminará por lastimarse junto con las ruedas del tren, por el movimiento anormal; lo mismo que en otras actividades en donde el cartílago está muy presionado, como por ejemplo, en trabajos en los que las personas permanecen considerable tiempo con las rodillas flexionadas (cinematógrafos).
También influyen los traumatismos repetitivos, como por ejemplo: caminos con desnivel, ejemplos: empedrados, deportes de alto impacto, etcétera, así como las deformidades congénitas de algunos hombres o mujeres.
Las molestias que presenta el paciente por el desgaste natural en las rodillas, van desde un dolor punzante, ardoroso; sensación de inseguridad, inestabilidad, sobre todo al subir y bajar escaleras y caminar. Este malestar, en ocasiones, disminuye con el reposo y a veces mejora con antiinflamatorios no esteroideos.
Se les indican medidas físicas, como disminuir el índice de masa corporal, fortalecimiento muscular, evitar actividades agravantes; asimismo bajo supervisión médica se les suministran antiinflamatorios no esteroideos, condroprotectores, como glucosamina y condroitin sulfato y viscosuplementación.
Para disminuir las molestias se debe de tener Cuidado de peso, evitar actividades de alto impacto en el caso de ciertos deportes, ejercicios de fortalecimiento articular de extremidad pélvica. Ingesta de condropromoduladores como glucosamina, condroitin sulfato y colágeno hidrolizado.
“En términos generales una manera sencilla de prevenir éste padecimiento tan frecuente, es fortalecer el cuádriceps, que son los cuatro músculos anteriores del muslo, de ahí su nombre, que sirven para extender la rodilla y terminan en el tendón rotuliano; y esto se puede realizar con ejercicios contra resistencia, con aparatos muy sofisticados en los gimnasios, aparatos caseros, lo mismo que con ligas de todo tipo”.

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