11 abril, 2026

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JUAN LAZARO 

 

 

 

 

 

JUAN LÁZARO SANTIAGO

En la memoria de este reportero, hay dos escenas imborrables de políticos en la zona oriente del estado de México; la primera cuando Ignacio Pichardo Pagaza, llegó como gobernador sustituto del estado de México -en vez, de Mario Ramón Beteta, que lo quitaron por presiones del grupo Atlacomulco-, para llegar a Xico, Valle de Chalco y meterse -claro con botas de plástico- a las aguas negras y pestilentes que inundaban las colonias populares de esa zona pegada al ex volcán de Xico.

Si no mal recuerdo, fue en 1989, apenas un año después de que Carlos Salinas se había sentado en la silla presidencial, con mucha dificultad, ya que había evidencias de que había perdido las elecciones, pero por “la magia del PRI”, Salinas fue presidente.

Una de las razones de cambiar a Beteta por Pichardo, fue precisamente porque en zonas como Valle de Chalco, Salinas había perdido tres votos a uno contra Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Con ese gesto de meterse a las aguas negras  en Xico I, Pichardo se hecho a la bolsa a los colonos que no se cansaban de bloquear carreteras, hacer marchas y plantones en la alcaldía de Chalco, para ser escuchado.

Pichardo, sin cercos de seguridad ni con excesos de guardaespaldas –como hoy vemos en Eruviel Ávila Villegas y anteriormente con Enrique Peña y Arturo Montiel-, escuchó a una, dos, tres 50, 100 colonos que le manifestaban sus difíciles condiciones de vida en aquel asentamiento humano irregular que cada año se inundaba en las partes más bajas.

En ese entonces, cualquier ciudadano podía acercarse al gobernador del estado de México y decirle sus problemas; hoy ya no se puede.

Pero vamos al segundo escenario político que tampoco se le borrar al reportero y fue cuando Carlos Salinas de Gortari, llegó a Valle de Chalco y paso dos noches en las colonias pobres, donde inauguró el servicio eléctrico y diversas obras públicas.

Ese detalle político de Salinas, les gustó a los vallechalquenses y a millones de electores del país, pero aunque calificaron a Carlos Salinas de populista, en la elección siguiente para presidente, ganó en Valle de Chalco, Ernesto Zedillo Ponce de León, por decir un ejemplo.

Vienen esos recuerdos a la mente del reportero, porque hoy vemos al gobernador Eruviel Ávila Villegas emular algo similar a lo que hizo Carlos Salinas en Valle de Chalco, quedarse a dormir en algunas regiones del estado de México “para sentir en carne propia” cómo viven los habitantes del estado de México.

Sin embargo, las condiciones son muy diferentes a las que se tuvieron en su momento con Pichardo y Salinas, ya que ahí, si se sentía en carne propia los sufrimientos de los mexiquenses, pero hoy con Eruviel, puro escenario, sin emociones y sí con muchas decepciones.

La intención del gobernador es buena, pero ¿cómo puede escuchar a los mexiquenses cuando los lugares en el que se desplaza están rodeados con rejillas metálicas, para que nadie pase, aunque sean vecinos de la zona?

¿Cómo escuchar a los mexiquenses cuando hay “filtros” para poder pasar a los eventos controlados por su stand de seguridad que solo permiten el acceso de vecinos aprobados por la presidencia municipal o grupos adheridos al PRI?

Es cierto, Eruviel escucha y quiere que se resuelva los problemas, pero solo escucha a los “de casa” a los priistas y no a cualquier vecino que quiera llegar a hablar con él.

Es cierto, en la zona de los volcanes emuló a Salinas con la intención de mantenerse en el ánimo de los mexiquenses, pero en el fondo, es un gobernador aislado, que al menos, en Tlalmanalco, Ayapango, Tenango del Aire y Juchitepec, sus reuniones tuvieron un sello: Conservar el voto para PRI.

PARA EL ARCHIVO…

En la zona de los volcanes solo hay dos gobiernos de oposición el del PAN con Raúl Navarro Rivera, de Atlautla y José Rosalío Muñoz López, del Partido Movimiento Ciudadano (PMC), en Temamatla.

Así como en Valle de Chalco es gobernado por el PRD, con Jesús Sánchez Isidoro, en donde también hay una diputación federal a favor del partido amarillo.

Los demás son “fieles soldados del PRI”, algunos de ellos insensibles que solo se dejan ver y tomar la foto cuando llega Eruviel, después se olvida de sus electores.

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