26 junio, 2026

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JUAN LÁZARO SANTIAGO

JUAN LAZARO Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido, pero aunque usted no lo crea amigo lector,  en el tiradero Neza III se tiene un tesoro enterrado, una minita.

Pero nadie lo ve, nadie lo visualiza: A los ojos de cualquiera solo se ve toneladas y toneladas de basura.

Ustedes dirán que me equivoco, que ya veo visiones, pero no. En el tiradero de Neza o en cualquier otro: Hay una verdadera mina de oro que nadie explota.

Ahí en el Neza III se acumularon más de 400 mil toneladas de desperdicios que casi taparon la planta recicladora que se construyó durante el gobierno del alcalde Víctor Manuel Bautista López.

Esas toneladas de basura, son en realidad, un tesoro para países como Alemania o Suiza, que a través de experiencias propias le sacaron provecho a los desperdicios de millones de hogares.

Actualmente, Suiza sufre un verdadero calvario para conseguir basura para que sus tres modernos hornos que emplea a 200 personas, funcionen. Ese país ha logrado reciclar o transformar  los desperdicios en electricidad para alimentar a su vez, a las casas de sus contribuyentes de calor ante las inclemencias del frío.

Este país Europeo en el 2002 se inició la separación de basura, para que se reciclara, pero desde los hogares, por lo que la reducción de desperdicios fue de 80 por ciento.

Ahora Suiza tiene que comprar la basura a otros países como a Italia ¿Cómo la ven amigos lectores?

En Italia y Alemania se ha logrado convertir hasta en 40 por ciento la basura  orgánica en composta. En México tenemos millones de hectáreas agrícolas para podrían aprovechar el abono orgánico.

Pero no, nadie tiene esa visión de aprovechar  y sacarle juego a la basura solo ven un enorme problema que causa explosiones subterráneas (como sucedió en los basureros de Neza y en Chimalhuacán), contaminación por los constantes incendios, filtración de lixiviados a los mantos acuíferos, fauna nociva y malos olores en el entorno.

Además, de que en los basureros “se van” millones de pesos en procesos de saneamiento que de nada sirven, si no están dentro de los llamados proyectos ecológicos.

Incluso, el Distrito Federal no sabe qué hacer con su basura, durante años tuvo el Bordo de Xochiaca y ahora busca refugio en el municipio de Ixtapaluca, donde invierte millones de pesos para deshacerse de sus desperdicios.

Pero en el estado de México, nadie ha dicho “esta boca es mía” para desarrollar proyectos ecológicos con el que se aproveche el biogás y se produzca electricidad.

Al contrario, los alcaldes de Texcoco, La Paz, Chalco, Ixtapaluca, Tepetlaoxtoc, Naucalpan, Tlalnepantla, Valle de Chalco, Zumpango, San JuanTeotihuacán, entre otros, rehúyen, temen meterse en esos temas tan difíciles y costosos para ellos.

Ni el gobierno del estado de México ha tenido esa visión de convertir la basura en toda una industria que de beneficios y empleo.

La basura genera trabajo e ingresos a los mexiquenses, tan solo en el tiradero Neza III hay entre 800 a mil recolectores de basura que trabajan  para conseguir un ingreso propio.

Y esos es de manera rudimentaria, sin organización ni plantas procesadoras.

Durante el gobierno del perredista Luis Sánchez Jimenez, en Nezahualcóyotl, se inició la separación de la basura en esa ciudad, que se continuó en el gobierno de Víctor Manuel Bautista López, pero se suspendió en la administración del priista, Edgar Navarro, por el simple hecho de que ese proyecto “era perredista”.

En Amecameca se intentó la separación de basura en el gobierno de Juan Manuel Guerrero, que intentaba seguir el ejemplo de Nezahualcóyotl, pero su proyecto se vino abajo con la llegada del priista Juan Demetrio Sánchez y de ahí la basura ya no se separó.

Hoy Juan Zepeda Hernández, alcalde de Neza, ya anunció que volverá a separarse la basura y se desarrollarán proyectos ecológicos.

Pero también vemos la lucha de los antorchistas de Chimalhuacán que luego de la explosión en el basurero de Tlatel Xochitenco, se dedicaron a buscar un relleno sanitario propio y lo lograron, aunque aún no sabemos sí solo se reciclaran los desperdicios o se volverá toda una industria.

En Ixtapaluca, la alcaldesa Maricela Serrano Hernández, tiene en su territorio los rellenos sanitarios en la mina El Milagro que recibe basura del Distrito Federal y de otros municipios, pero el ayuntamiento no puede meter las manos, ya que es administrada por una empresa privada.

En Texcoco, la alcaldesa Delfina Gómez Álvarez, también se le ve intenciones de aprovechar la basura, junto con la Universidad Autónoma de Chapingo, pero, al igual, no hay nada en concreto, ni siquiera tienen un proyecto sólido.

En fin, también, nosotros como mexiquenses, no tenemos la educación ni la disciplina (como en Suiza) de separar la basura y aprovecharla al máximo esa minita de oro.

PARA EL ARCHIVO…

Aunque, hay que reconocerlo, el  gobierno de la ciudad de México, por las circunstancias y presiones, ya tiene la administración del Bordo Poniente, será la primera en aprovechar el biogás que se generó en esa zona. Pero apenas están viendo el procedimiento con la empresa que ganó la licitación.

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