14 junio, 2026

Reporteros en Movimiento

Información sin censura

 Colonos del Ejido de Santa María Chimalhuacán, los más afectados.

Pablo Soriano

 El asunto en cuestión, apareció desde el mes de agosto. Primero parecía una especie de protesta de algunos vecinos contra las enormes “pipas salchicha” que cargaban agua del pozo ubicado en la zona conocida como “la rampa”, exactamente entre la Avenida 20 de Noviembre y la Avenida Camino Viejo a Huatongo, justo en la división entre Chicoloapan y Chimalhuacán, pero perteneciente a Chicoloapan. Lo primero que vimos fueron grandes tubos de drenaje colocados cerca de la entrada del pozo, que bloqueaban el paso de las pipas. Voces anónimas explicaban que se trataba de bloquear el paso de esas pipas, porque las casas aledañas al pozo y a las calles por las que circulaban, empezaban a dañarse.

Sin embargo, al paso de los días, el bloqueo se fue extendiendo a otras calles: aparecieron enormes piedras en las calles que dan a la Avenida Camino Viejo a Huatongo. Una de las calles que primero fue cerrada al paso de vehículos grandes, fue la Avenida 20 de Noviembre, que viene exactamente de Piedras Negras hacia el Ejido de Santamaría Chimalhuacán. En esa calle se colocaron dos “porterías”, por donde solamente pueden pasar autos pequeños. Camiones de materiales, de pasajeros, del gas, pipas que van hacia el pozo de San Pablo en el Ejido, etc., empezaron a tener dificultades para pasar de la Carretera México-Texcoco hacia esa parte de Chimalhuacán.

Los vecinos del Ejido se empezaron a preguntar qué ocurre, quién organiza estas acciones y, sobre todo, qué papel juega en todo esto la autoridad municipal de Chicoloapan; porque la principal preocupación, y sólo la inicial, empezó a ser que los camiones de la ruta México-Chimalhuacán, conocida como los “colibríes”, que tienen su base hasta la colonia Escalerillas, y, por tanto, sirven de transporte a los trabajadores de gran parte del Ejido, se quedaron sin calles por las cuales circular. Por cierto, los camiones de pasajeros que vienen de las terminales del Metro hacia el Ejido de Santamaría, deben entrar a Chicoloapan por la calle Emiliano Zapata, en el lugar conocido como “Las fuentes”, pasan por Santa Rosa y entran al Ejido por San Pablo, pero desde hace cinco meses (¡cinco meses!), esta calle está cerrada porque la están pavimentando y no se ve para cuándo se termine.

Todos entendemos que bloquear las calles es un delito, pues son públicas, más cuando se afecta el derecho de otros ciudadanos a llegar a sus casas o a salir de ellas hacia el trabajo. La obligación de cualquier autoridad, empezando por la municipal, es la salvaguarda de todos los derechos de los ciudadanos, pues no estamos en estado de sitio o algo por el estilo. En este caso, se está afectando el derecho a la libre circulación vehicular y, en consecuencia, se daña a toda la gente humilde que tiene que transportarse en camión. Más aún: los pequeños comercios, no sólo del Ejido, sino también de esta parte de Chicoloapan, empiezan a carecer de mercancías, al no poder circular normalmente los camiones que les surten, pero tan importante como eso es que ahora los camiones de servicios como el gas, o los que recogen la basura, o los que llevan materiales para construcción, todos tienen dificultades para llegar al Ejido; sin embargo, hay dos servicios de primera preocupación: el camión de LICONSA que surte las lecherías ya no tiene muchos caminos por dónde llegar a ellas, y en caso de gravedad, ni las ambulancias de la Cruz Roja pueden pasar. Nadie parece saber qué está pasando, quién organizó estas afectaciones y con qué propósitos, pero los ciudadanos del Ejido están siendo duramente afectados.

Los bloqueos han llegado a niveles peligrosos, pues ya hay “porterías” en la mayoría de las calles, en otras hay barricadas de piedras y ahora hay calles por donde los habitantes hasta cobran “peaje” a los automovilistas, es urgente que el problema lo conozca la autoridad estatal para que desde ahí se tomen las medidas necesarias a fin de recuperar el derecho ciudadano al libre tránsito.

El Movimiento Antorchista convocará inmediatamente a la ciudadanía para que vayamos a protestar ante las autoridades estatales. No hay otro camino, pues si hubiera un poco de voluntad por parte de la autoridad de Chicoloapan, desde que apareció la primera valla, la habría retirado. Sin embargo, hay evidencias de que incluso policías municipales se han opuesto al paso normal del transporte.

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