13 junio, 2026

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SONY DSCTEXCOCO, Méx.- Las 300 piezas que se elaboraron con hojas de tamal para representar el nacimiento monumental “Sí el Niño Jesús hubiera nacido en…” fueron colocadas para ser expuestas al público a partir de este martes en el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario

Las piezas alusivas a esta tradición, fueron elaboradas por la maestra Amparo Molotla Xolalpa en hojas de totomochtli (maíz) y cada figura fue manufacturadas a detalle con vestimentas alusivas a los pueblos originarios de todo el país.

La artesana dijo que el público podrá apreciar una visión distinta a la usual,  “podremos ver que entre rituales y danzas se celebra el nacimiento del niño Jesús, en las figuras decorativas encontraremos un tapete de flores, sin faltar los músicos en el  kiosco y junto a éstos, piezas representando el jarabe tapatío”.

Además, en torno al nacimiento gigante se realizarán  distintas danzas antiguas como la azteca de Tenochtitlán; la de los Paxtles, donde los danzantes se cubrían con heno natural, la de los arcos o de las flores de Coatepec Ixtapaluca y la de la Piña proveniente del estado de Oaxaca.

“En este nacimiento se representa un tianguis donde aún existe el trueque; una serie amplia de marchantes que acuden a ver al niño Jesús, como globeros, vendedores de petates y aventadores; los alfareros con sus ollas, cazuelas y jarros de barro”, explicó.

Otros detalles que se podrán encontrar en el nacimiento son: petates, metates, molcajetes, fruta, pescados, canastas y chiquihuites. El baile del guajolote será otras de las representaciones que podrán ser contempladas; tampoco podrían faltar los fuegos pirotécnicos, los llamados castillos y toritos, acompañados de los coheteros.

El origen del nacimiento se remonta a la época de Giovanni Bernardone (1182-1226), mejor conocido como San Francisco de Asís, quien fue el primero en instalar un nacimiento viviente para ejemplificar el alumbramiento de Jesús.

Se conoce que después de haber fundado la orden franciscana, él recorría las poblaciones de su natal Italia con el fin de predicar la palabra. En el invierno de 1223, mientras andaba cerca de Rieti, lo sorprendió la Navidad en la ermita de Greccio; ahí se inspiró y reprodujo el nacimiento del niño Jesús, con ayuda de otros clérigos, construyó una casita de paja, un portal y un pesebre, e invitó a todos los lugareños a integrarse en una escena viviente, con José y María, el niño recién nacido, los pastores, y hasta un buey y un burro para mayor veracidad.

Esa tradición llegó a nuestro país, a través del clero, como una forma de evangelización. Fray Pedro de Gante fue el primero en introducirlo en Texcoco.

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