3 junio, 2026

Reporteros en Movimiento

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* Fox prometió cambio y Revolución de la Esperanza en 2000

* Ante legisladores que se golpeaban Calderón rindió protesta

* Después de 12 años vuelve el PRI a Los Pinos con Peña Nieto

 

México terminó el siglo XX y comenzó el XXI con “el gobierno del cambio”, aquel que prometió sacar de Los Pinos a las tepocatas y víboras prietas, para gobernar “alejado del culto a la personalidad” porque “los mejores tiempos están por venir” para “hacer efectiva la Revolución de la Esperanza”, frase última que después el Peje le plagió al de las botas que lo quiso desaforar.

Ricardo García Cervantes fue el presidente del primer año de la LVIII Legislatura, quien recibió del Presidente Ernesto Zedillo la banda presidencial que entregó a su vez a Vicente Fox.

La era del partido surgido de la Revolución Mexicana, auguraban todas las voces, había llegado a su fin, era el RIP del PRI, así se daba por sentado, y se inauguraba la transición democrática que llevaría a México a mejores planos en todos los sentidos.

La ceremonia de la rendición de protesta organizada por el Congreso de la Unión quedó en manos de la Cámara de Diputados en todas sus áreas. Seguridad cameral se fortaleció y fue la encargada de la logística del 1 de diciembre de 2000. Comunicación Social tuvo bajo su tutela la transmisión del evento con el apoyo de Cepropie, y del naciente Canal del Congreso.

Además de los poco más de 100 medios de comunicación adscritos a la cobertura de los trabajos legislativos, hace 12 años, medio centenar de medios de los estados y más de 120 medios de igual número de países solicitaron acreditación para estar esa fecha histórica en San Lázaro, después de que quedaban atrás 71 años de gobiernos revolucionarios, para que la derecha entrara a Los Pinos.

Se tuvo que habilitar el pasillo del edificio “H” adjunto al “A” para que fuera la sala de prensa internacional y otros espacios. El palco de prensa atiborrado, sin asientos para que parados unos juntos a otros, los representantes de los medios pudieran presenciar el cambio de poder. Dos palcos para fotógrafos y camarógrafos, además de dos mirillas a los costados de la tribuna.

Por la puerta principal llegó el Presidente Zedillo, los protocolos de rigor y los aplausos para el saliente. Momentos después llegó el Presidente electo y fue recibido por la comisión de legisladores entre los que se encontraba Martí Batres, hoy líder de Morena, y el entrante escuchó los aplausos en el salón de plenos. Se leyó el Bando Solemne que lo declaraba presidente y recibió de García Cervantes la banda presidencial.

Uno que otro grito aislado se escuchaba, los aplausos de los bicolores eran permanentes. Sonreían, todo era alegría en los seguidores del de Guanajuato, que alguna vez lució como diputado en ese mismo recinto, unas orejas de burro en protesta por resultados electorales que no le favorecieron.

En su mensaje a la Nación ya como presidente, Fox dijo: “tengo las botas bien puestas en la tierra: A la realidad la veo de frente y nunca le doy la espalda. Gobernaré alejado del culto a la personalidad y de toda concepción patrimonialista del poder. No buscaré más privilegio que el de servir.

“Los mejores tiempos de México están por venir, pero no vendrán solos. Hay que ir por ellos. ¡Hoy! todos tenemos una trinchera que cubrir para hacer realidad nuestros anhelos y esperanzas.

“Ganemos el futuro, ¡hoy! Comencemos las tareas, ¡hoy! Hagamos efectiva la Revolución de la Esperanza.

“Mi gobierno observará un absoluto respeto a esa libertad fundamental de informar y disentir. Escucharemos y atenderemos el escrutinio cotidiano de la opinión de la ciudadanía”, aunque siempre se quejó de las críticas y canceló algunos medios.

Prometió “una reforma que asegure la transparencia y el rendimiento de cuentas en las tareas del gobierno, para anular la corrupción y el engaño.

“Una reforma que abata la inseguridad y cancele la impunidad, para que toda familia pueda dormir tranquila.

“El gran reto de la reforma del Estado es inaugurar un nuevo futuro político, después de 71 años. Ello nos obliga a ser audaces para romper paradigmas, inercias y atavismos de una cultura política que ha visto en el acuerdo un acto de capitulación; y en la coincidencia política, prueba plena de cooptación”.

 

CAOS EN 2006

Podemos decir que tuvo una rendición de protesta light, sin los problemas que otros padecieron, pero 6 años después dejaba Fox un México dividido al igual que al PAN, su partido, al no lograr imponer a Santiago Creel como candidato a Los Pinos.

Entonces la apertura y reconocimiento que el gobierno de Ernesto Zedillo brindó al Congreso de la Unión para que como anfitrión de la fiesta se encargara del evento de transmisión de poderes se olvidó. Fue presidencia la que organizó la logística y la comunicación social como antaño el PRI, al que siempre criticó.

Ya desde días antes del 1 de diciembre de 2006, las tensiones entre izquierda y derecha eran fuertes, los panistas fueron los que durmieron en la tribuna para evitar que la oposición que cerraba con candado todas las puertas al pleno se apoderara de ella.

Las fricciones estaban a la vista al igual que los insultos entre los actores políticos, los tricolores guardaban las formas y se mantenían alejados de las diatribas de izquierda y derecha.

Presidencia en cadena nacional puso a cuadro la entrada del Palacio Legislativo ya cercado por los pejistas para que se creyera que por ahí arribarían Fox y Calderón, cuando estos entraban por el estacionamiento y después utilizaban la puerta que da a la Sala de Conferencias, la que cada 6 años se habilita como sala médica para el Ejecutivo por si acaso, para entrar a la mesa directiva.

Un Fox descompuesto en sus facciones, nerviosamente movía la banda presidencial en sus manos, cuando en el salón de pleno volaban las curules entre diputados que se jaloneaban e intercambiaban golpes, arropados arriba por los priistas que hicieron una concha entre los panistas para que ahí llegaran los ejecutivos saliente y entrante.

A Fox le quemaban las manos la banda presidencial, se la quiso poner y le recordaron que tenía que entregársela al presidente de la Mesa que era Jorge Zermeño, que con ello se ganó después una embajada en España, para que en menos de 4 minutos, Calderón rindiera su protesta y se fuera por la misma puerta que entró.

Ya no fue a bordo de un convertible, como lo hizo Fox acompañado de sus 4 hijos y saludando a la gente rumbo a Palacio Nacional. El gobierno del cambio y de la Revolución de la Esperanza había dejado a un México dividido y más inseguro.

 

12 AÑOS DESPUÉS

Y Felipe Calderón ahondó aún más la inseguridad y la incertidumbre entre las familias mexicanas, muchas de ellas sufrieron la pérdida de algunos de sus integrantes y tuvieron que dejar su país para buscar la tranquilidad que México les negó.

A las puertas de los palacios de gobierno las activistas han sido asesinadas, el feminicidio está en su punto más alto, el empleo no se ha visto y los migrantes siguen buscando en el país de norte las oportunidades que su nación les ha negado.

12 años después los tricolores a quienes se consideraba ya RIP, vuelven a Los Pinos. La fiesta de San Lázaro será controlada por el invitado desde días antes, como antaño, para evitar alguna sorpresa de algunos radicales. Se espera mayor civilidad de los actores.

Comentarios a uliseshj@hotmail.com

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