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ESQUINA ORIENTE: Los sindicatos y la Iglesia Católica A Quién creerle?

POLO ESQUIVEL

Acalorado debate aceleró y agravó la situación de la reforma laboral que diputados analizan, luego de que los senadores la regresaron a San Lázaro con algunas reformas importantes, entre ellas, la democracia y transparencia sindical, tema que hoy por hoy juega

innumerables intereses políticos, económicos y sociales que pudieran generar más sobre saltos entre el gobierno federal y las organizaciones sindicalistas.

Todavía no se aprueba la reforma, que en su momento fue preferente, hoy perdió esa jerarquía y ya se dan hasta con la cubeta la Iglesia Católica y los sindicatos. Primero en su editorial del semanario Desde La Fe acusó a los líderes sindicales como corruptos e inmorales que tienen secuestrados a los sindicatos.

«Se les ve como fuerzas políticas que se venden al mejor postor, y que han sido secuestradas por líderes inmorales que han logrado eternizarse y generar formas de poder contrarias a la naturaleza de los sindicatos, y que ahora amenazan con secuestrar al Estado si éste no se alinea a sus intereses que, por cierto, no son los mismos que los de sus agremiados, y mucho menos ayudan al desarrollo nacional”.

Por un lado, la Iglesia católica sostuvo que los sindicatos deberían ser organismos sin tintes partidistas, de lucha por la justicia y de búsqueda constante por el bien común, el cual se resume en el bien de los trabajadores, de la organización productiva que es fuente de su trabajo y de la sociedad a la que beneficia.

Señaló que gran parte de la opinión pública tiene desconfianza en los gremios y los consideran corruptos, poco honestos y carentes de solidaridad con los trabajadores.

La Iglesia católica también criticó la falta de sensibilidad social por parte de la clase patronal, la explotación de los trabajadores y la creación de sindicatos charros.

«Tampoco es aceptable permitir que haya prácticas de pseudo sindicatos que emplazan a huelga con actitudes de cerrazón, sin propuestas realistas y con la falsa intención de proteger al trabajador», aseveró en el texto titulado «Sindicalismo en México, un llamado a su origen».

Sin embargo, ya hubo una respuesta a estas críticas por parte de algunos líderes sindicales,  el secretario de la Comisión del Trabajo de la Cámara de Diputados y secretario de Organización del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM), señaló que coincide con lo referido en el editorial del semanario respecto a la necesidad de la transparencia sindical, pero que quienes encabezan a la Iglesia católica deberían enfocarse más en su misión pastoral y ver al interior y analizar la frase: «el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra».

«Sería correcto, por ejemplo, que quienes piden transparencia en la Iglesia, comiencen primero por pagar impuestos del dinero que reciben vía limosnas e informar a sus files cuánto reciben y en qué lo gastan», sostuvo.

No obstante dichas agresiones mutuas, a quien hay que hacer responsables de la situación que priva tanto en los sindicatos como en la Iglesia?, A sus líderes, a los gobiernos corporativistas que solapan cualquier acto de impunidad, corrupción y hasta manipuleo.

O a la Iglesia Católica que representa en serio un poder terrenal que atiende a millones de personas en el mundo, donde la fe también trabaja y prevalece   la impunidad y manipuleo de la grey. ¿Qué hay de los pederastas?.  Aquí no es cuestión de quién es más corrupto o no, sino quién beneficia más a los mexicanos. Pueden prevalecer múltiples opiniones afines y encontradas, sin embargo, hay que señalarlo, los tiempos son diferentes. Hoy sabemos que el gran poder de los sindicatos han impedido el desarrollo de los trabajadores que los tienen maniatados, los obligan a marchas y dar cuotas que hasta estos momentos desconocen su destino. en el caso de la Iglesia, también hay retrocesos

La Iglesia Católica también tiene lo suyo, a dónde van las limosnas?. Por su lado sabemos que una parte de estos recursos, que son muy buenos,  se van al Vaticano, a la Santa Sede, que según informes los utilizan para apoyar a los más pobres del mundo, pero también en México los hay y no vemos claro si los ayudan o no?.La otra parte para el salario de cardenales, Arzobispos, obispos y sacerdotes, bueno eso decimos y vemos algunos, pero en ocasiones, los “padrecitos”, tienen autos modernos, viven bien a diferencia de otros mexicanos. También nos dicen que tienen que pagar impuestos, predio, luz y agua, teléfono y mantenimiento de los inmuebles.

Pero los líderes. Qué hacen con las cuotas? Bueno hasta yates particulares tienen sus hijos que presumen entre las redes sociales. Eso será de Dios o terrenal. A quien cuestionamos Qué hay de los líderes que se han eternizado en las dirigencias, Elba Esther Gordillo, Francisco Hernández Juárez, Napoleón Gómez Urrutia, Carlos Romero de Deschamps y Martín Esparza, quien presume un enorme gimnasio que es que para los trabajadores y otros más, que los mencionamos nos llevarías cuartillas cuando no es necesario. Lo que se requiere es desligar los recursos y las responsabilidades de ambos poderes, por un lado terrenal y por el otro divino, pero a quién creerle. Solo les recuerdo que la nueva Ley laboral deberá de aprobarse de lo contrario caeremos en lo de siempre. ¿A quién creerle?. Hasta mañana a ver qué pasa.

 

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