Por Agustín Estrada Negrete*/Los angelespress
Análisis
l gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo Figueroa, pretende manipular la opinión pública con la represión a los alumnos de las Normales Rurales Tiripetío, Cherán y Arteaga. Es bien sabido que ante su falta de capacidad para mejorar el desarrollo del estado, se ha generado consigna para desaparecer los espacios educativos que son la esperanza de desarrollo profesional y educativo para los jóvenes mexicanos.
Consideramos necesario que las mexicanos tengan conocimiento de cómo se instrumenta un acto de represión por parte de la autoridad; y empieza cuando los gobiernos priistas quieren afectar a la población retirando un servicio público porque se niegan a invertir presupuesto en ese servicio que está acordado para su desaparición. Estos gobiernos actúan a sabiendas que los gobernados dependen del servicio y que intentarán defenderlo.
Por lo que para generar la aceptación del grueso de la población en la intervención del gobierno, las autoridades justificarán socialmente, a través de la televisión y de los periódicos, la desaparición del servicio público, y al grupo defensor lo exhibirá socialmente como un grupo violento que cause rechazo del resto de la ciudadanía. Para lograrlo, el gobierno priista, primero creará calumnias contra las escuelas, hospitales e instituciones, en cuestión, así como contra sus defensores, según sea el caso de la institución que se pretenda desaparecer.
En seguida, vertirá amenazas y sembrará el miedo contra los pobladores, pues empezará a meter a la cárcel a gente inocente que no está involucrada con la problemática, con el único objetivo de enviar el mensaje a las comunidades para que no intervengan. Así, cuando ejecutan el acto de represión, los vecinos se encerrarán en sus casas y evitarán a toda costa que se les involucre, y permitirán con esta acción que se lleve a cabo el acto de represión. Asimismo, logran evitar la defensa de las personas que se oponen a la política dictada.
El gobierno priista procederá a crear delitos a los manifestantes y así obtener las imputaciones legales para que conforme a la ley puedan ser detenidos. Con esto, el gobierno priista se justifica que no hubo la violación a los derechos humanos, que su actuar se dio dentro de un marco legal. Regularmente, los gobiernos priistas construyen una trampa que se conoce como “poner un cuatro” esto significa que a partir de que el mismo gobierno genera el disturbio y la violencia, construirá escenas que después mostrará a los televidentes a través de videos y fotos amarillistas en las cuales se presentarán contenidos que acusan directamente de violentas a las víctimas, así como de transgresoras y agresoras de la ley.
A los detenidos los calumniará y los relacionará con narcotraficantes, con secuestradores, con asesinos, o terroristas, justificando el uso desmedido de la fuerza pública, construyendo una imagen de aceptación social y en contra de los supuestos transgresores. Pero sobre todo, sembrará en el inconsciente colectivo el miedo y la sumisión incondicional a la orden y a la figura del poder.
Secuencia analizada por Agustín Estrada y la organización Por mi Patria
Escenas construidas por el gobierno y legitimadas por los medios de comunicación en el caso de Cherán:
1. Se presenta un video proporcionado por la misma Policía de Michoacán que dura 8 minutos con 19 segundos. El video es editado, toda vez que el transcurso del mismo video, se observan escenas cortadas y no la filmación lineal de un suceso.
2. El video presenta reporteros que en los primeros minutos, nunca se mueven del lugar del que están haciendo la grabación, por lo que resulta absurdo que graben a las personas que llegan con los palos y graben a los policías que llegan con la gasolina en el mismo cuadro de toma.
3. De manera dolosa, un policía dispara sin justificación, ya que no está sucediendo nada que lo acredite, es decir, no hay ningún hombre con ningún palo que trate de golpearlo.
4. Los policías avanzan, pero resulta absurdo que los reporteros no los sigan, sino que después aparecen grabando nuevamente a los policías cuando entran a la escuela, para posteriormente grabar sólo a los policías con los alumnos detenidos y agredidos físicamente, como lo muestra el mismo video con los alumnos totalmente golpeados y bañados en sangre, pero los reporteros nunca muestran en el video una escena en la que se acredite el por qué los policías golpearon con saña a los estudiantes.
5. El video muestra escenas totalmente editadas donde aparece un grupo de choque bajando del camión portando palos y con sus cabezas totalmente cubiertas con capuchas, pero no existe ninguna escena que permita observar a dónde fueron esas personas. Ya que como lo demuestra el video, fue la policía la que entró por los estudiantes al interior de la escuela y no habiendo ningún estudiante a las afueras del inmueble.
6. Durante los 8 minutos con 19 segundos que dura el video, el reportero que lo grabó, siempre en todas las tomas manejó el mismo ángulo y la misma dirección de toma. En escenas de tanto movimeinto y supuesta violencia no se justifica que se quede en el mismo lugar.
7. En el video, el grupo de encapuchados con los palos, reza la misma protesta de voz, ensayada de memoria, por lo que resulta ilógico que fueran estudiantes, ya que las consignas serían espontáneas y desorganizadas, mas no un coro bien ensayado.
8. En el video, aparecen botellas de cerveza corona para aparentar la elaboración de bombas molotov al interior de la escuela, acreditándose como se dice “la puesta del cuatro”, pues resulta ilógico observar en el video que todas las botellas de cerveza son demasiado grandes para ser el embase de una bomba molotov. Ya que el tamaño usado comúnmente es el de los refrescos chicos y cervezas de cuello largo, pues se necesita una forma de frasco con un volumen angosto y pequeño, con forma aerodinámica para poder lanzarse, si bien es cierto es necesario recordar que este tipo de explosivos lleva una mecha gruesa encendida, lo que facilita que se pueda proyectar hacia el objetivo. Además, cuando una protesta es espontánea, generalmente todas las botellas son de diferentes marcas de refresco y de tamaños pequeños.
9. El punto más importante, es sin duda, cuando el policía se encuentra abajo del árbol en la toma del minuto 1:30 y otro policía se acerca y de manera discreta le entrega el garrafón de gasolina, aprovechando el tumulto policíaco que se dirige hacia el plantel educativo.
10. Durante todo el video, se escuchan detonaciones que indican que fueron montadas sobre la imagen, ya que el video en todo momento presenta camiones quemándose, policías disparando y caminando de manera tranquila sin mostrar ningún gesto de preocupación, desesperación, sin voltear a los lados cuando se escuchan las detonaciones, no muestran actitudes que son propias de una batalla campal, como lo pretende describir el video. En el video no se observa qué produce las detonaciones y sí se observan escenas de tranquilidad contrarias a un bombardeo. Por ejemplo: los policías avanzan y entran a la escuela, hay un camión con fuego que nunca explota, se escuchan disparos que se originan de las armas de los federales, pero el bombardeo nadie lo produce, porque simplemente es un sonido montado durante la edición del video para hacerlo más dramático y convencer a la gente que el acto de represión se hizo con el objetivo de velar por el bienestar de los mexicanos aprehendiéndose a un grupo de “guerrilleros” y con esto enviar un mensaje a la sociedad en general, para que si intenta oponerse a las políticas de estado, serán aniquilados y acusados de terroristas.
11. Ninguna de las acciones que se puede observar en el video justifica la saña y la tortura con que se castigó a los jóvenes de la escuela. Creemos necesario que las personas se enteren que unos de los métodos punitivos que usan los policías es envolver con sus mismas ropas o sudaderas a los detenidos y golpearlos fuertemente en el estómago y cuando son hombres, en área genital, y con los toletes golpearlos de manera desmedida en sus cabezas y rostros para provocarles un shock y dejarlos indefensos.
12. Este acto de represión por parte de los policías federales es un acto ilegal e injustificable. Legalmente le correspondía -en caso de haber existido el disturbio- a la policía municipal, y sólo en el supuesto caso de que se saliera de su control a la policía estatal. En última instancia podría corresponder a la policía federal intervenir, lo que acredita, de forma contundente, que Felipe Calderón en su afán de evitar que el gobernador fuera señalado, le facilita fuera de cualquier recurso legal el uso de la fuerza pública federal para lavarle las manos a Fausto Vallejo Figueroa.


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