3 septiembre, 2026

Reporteros en Movimiento

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09:29 a.m. horas

Reporteros en Movimiento

Hay noticias que uno quisiera no tener que escribir. Historias en las que, hasta el último momento, queda la esperanza de recibir una llamada, de escuchar que alguien lo vio, de saber que esa persona que todos buscan finalmente regresará a casa.

Durante varios días, en Tlalmanalco, ese fue el deseo de familiares, amigos y vecinos de Osvaldo Guzmán González.

Osvaldo tenía 55 años y había sido visto por última vez el sábado 22 de agosto, en San Lorenzo Tlalmimilolpan. Desde entonces comenzó una búsqueda que no solamente apareció en una ficha: salió a las calles. Su familia preguntó, vecinos ayudaron, se revisaron cámaras y se intentó seguir la ubicación de su teléfono. Cada pequeño dato podía convertirse en esperanza.

Porque cuando alguien desaparece, la familia no duerme igual.

Cada llamada desconocida puede ser una noticia. Cada automóvil que se detiene afuera puede hacer pensar que alguien viene a decir que lo encontraron.

Y mientras pasan las horas, uno intenta aferrarse a la posibilidad de que todo termine con un abrazo.

Pero esta vez ese abrazo no llegó.

El domingo 31 de agosto, después de un reporte anónimo, Osvaldo fue localizado sin vida dentro de una construcción de obra negra, cerca del camino a Techimalco.
Fue su propio hijo quien tuvo que identificarlo.

Y quizá ninguna frase alcance para describir lo que significa ese momento. Buscar durante días a un padre con la esperanza de encontrarlo con vida y terminar frente a la realidad que más miedo daba imaginar.

Ahora corresponde a las autoridades esclarecer qué ocurrió y determinar las circunstancias de su muerte. Pero detrás de las investigaciones, los peritajes y los expedientes queda algo que ningún documento puede explicar: una familia que esperaba verlo regresar caminando por la puerta y que hoy tiene que aprender a despedirse.

San Lorenzo Tlalmimilolpan también pierde a uno de los suyos.

Quedan quienes preguntaron por él, quienes compartieron su ficha, quienes salieron a buscarlo y quienes, aun sin conocerlo personalmente, deseaban que apareciera con vida.
A todos ellos, su familia les ha agradecido.

Hoy la búsqueda de Osvaldo terminó, pero para quienes lo amaron comienza una ausencia mucho más larga.

Que su nombre no quede solamente en una ficha de búsqueda ni en una noticia. Que quede también en la memoria de quienes lo conocieron, de quienes caminaron buscándolo y de quienes esperaron, hasta el último momento, que volviera a casa.

Descanse en paz, Osvaldo Guzmán González.

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