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En el Estado de México, dos historias de vida se cruzan por un mismo hilo: la adversidad que llega sin avisar y la fuerza extraordinaria que nace cuando una comunidad decide no dejar sola a una familia.
Una de ellas aún está en su momento más crítico y necesita tu mano tendida hoy. La otra se conviertió en el espejo donde todos podemos ver lo que la solidaridad colectiva es capaz de construir.
Diego y su familia frente a lo inesperado
Nadie está preparado para recibir una llamada de emergencia. Un accidente cambió el rumbo de la familia de Diego, en Naucalpan, de un momento a otro, y con él llegaron decisiones urgentes, noches sin dormir y una avalancha de gastos hospitalarios y de atención de emergencia que la familia simplemente no podía anticipar.
Sus papás han estado presentes en cada momento, al pie de la cama, tomando decisiones difíciles y haciendo malabares económicos para no dejarle solo ni un instante. Su amor es infinito, pero los recursos no lo son.
Ante la necesidad de sostener los tratamientos vitales, sus seres queridos empredieron la colecta “Ayuda para Diego”, con la intención de reunir $500,000 pesos.

Están por alcanzar el 50% de la meta, un avance significativo, pero el camino aún es largo. Este evento los ha sumido en un gasto catastrófico en salud, es decir, aquel que ponen en riesgo la estabilidad financiera de las familias al superar 30% la capacidad de pago.
En México, el gasto de bolsillo en salud representa alrededor del 3% del gasto del hogar, según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). En 2024, más de 710 mil personas enfrentaron gasto catastrófico, principalmente en hogares de menores ingresos.
“Cualquier apoyo económico, por pequeño que sea, puede ayudarles enormemente a cubrir cuentas hospitalarias y gastos derivados de esta situación”, describe Valeria Gómez, organizadora de la campaña.

La historia que inspira: Gus ya llegó a la meta, y eso lo cambia todo
Hace casi dos años, Kar vio cómo su esposo Gustavo iniciaba una de las batallas más duras que puede enfrentar un ser humano: el cáncer. Desde el primer día, los tratamientos, los estudios, las hospitalizaciones y los cambios en la rutina familiar fueron golpes constantes. Sin embargo, lo que nunca cambió fue la actitud de Gus.
“Siempre ha sido una persona increíblemente positiva, fuerte y con enormes ganas de salir adelante. Incluso en los momentos más difíciles, siempre encontraba la manera de sonreír, de darnos ánimo a quienes estamos a su lado y de seguir luchando con valentía”, escribió Karlene Cojab, en la descripción de la campaña Todos con Gus.
Hubo un momento de esperanza genuina: los tratamientos lograron reducir aproximadamente un 60% del cáncer. La familia comenzó a ver la luz al final del camino. Pero la enfermedad no siguió el guión esperado.
Gus comenzó a perder peso y masa muscular de forma acelerada, hasta dejar de caminar. Nuevos estudios revelaron que la enfermedad se había descontrolado. Hoy, según relata Karlene, Gus se encuentra en terapia intensiva, intubado y sedado, luchando por su vida.

“Han sido días extremadamente duros emocional, física y económicamente para nuestra familia”, describe la mujer. Con esas palabras, ella y su familia lanzaron la colecta solidaria en GoFundMe para cubrir los gastos hospitalarios y médicos que seguían creciendo cada día.
Y entonces ocurrió algo extraordinario: su comunidad respondió.
La campaña tenía una meta de $120,000 pesos. Al cierre de esta nota, la comunidad donante había aportado $124,000 pesos en tan solos 48 horas superando la meta original. Decenas de personas —muchas de ellas desconocidas para Karlene y para Gus— decidieron que esta historia les importaba. Que un hombre que sonríe en medio del dolor merece que su comunidad sonría también con él, y que esa sonrisa se traduzca en un donativo, en un mensaje de aliento, o compartiendo su colecta.
Lo que estas dos historias nos dicen sobre nosotros
Diego y Gus no se conocen. Sus familias probablemente tampoco. Pero comparten algo que va más allá de la geografía: la valentía de pedir ayuda cuando más se necesita y la disposición a confiar en que hay personas dispuestas a tender la mano.
La historia de Gus ya escribió su capítulo de esperanza colectiva. La de Diego aún está en su momento más crítico y necesita de la solidaridad colectiva. Cada peso donado es una afirmación de que nadie debería enfrentar una emergencia en soledad. Cada enlace compartido es un acto de fe en que alguien más, en algún lugar, también querrá ayudar.
La solidaridad no espera el momento perfecto, actúa hoy.
Acerca de GoFundMe

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