20 mayo, 2026

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11:19 a.m. horas

La noche del jueves 7 de mayo de 2026 comenzó como cualquier otra en la colonia La Soledad, en la delegación Capultitlán, al sur de Toluca. Rosa Carbajal, de 50 años, y su hija Michelle Ximello, de 17, llegaron a casa y, en un acto de inercia, encendieron la luz sin saber que durante horas hubo una fuga de gas.

La explosión duró un instante, pero las secuelas físicas y materiales persisten. Su casa quedó destruida y la onda expansiva derribó muros, reventó ventanas, dañó un vehículo y alcanzó decenas de casas vecinas.

Rosa y Michelle resultaron heridas y fueron trasladadas de emergencia con quemaduras de segundo y tercer grado, además de fracturas, de acuerdo con el reporte periodístico.

«En cuestión de segundos lo perdieron todo: su casa quedó destruida, su automóvil dañado, y hasta la ropa que tenían. Hoy no tienen dónde vivir ni cómo cubrir los gastos médicos”, señala Fernanda Carvajal, quien en el nombre de las víctimas encabeza la colecta solidaria “Ayuda para Rosa y Michelle – Víctimas de explosión en Capult”.

Un peligro cotidiano: miles de incidentes al año en hogares mexicanos

Lo que le ocurrió a Rosa y Michelle no es un accidente aislado. El gas LP es, según el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), la sustancia más frecuentemente relacionada con accidentes en fuentes fijas en México, después del petróleo crudo. Los incidentes van desde fugas de baja magnitud hasta explosiones con capacidad de destruir estructuras habitacionales.

Solo en la Ciudad de México, los bomberos atendieron 11 mil 108 incidentes relacionados con fugas o explosiones de gas durante 2024, un promedio de 31 intervenciones diarias. Las fugas en cilindros portátiles y tanques estacionarios representan el 20% de las acciones diarias del cuerpo de bomberos capitalino.

¿Por qué basta con encender la luz? El mecanismo detrás de la explosión

Una explosión por acumulación de gas ocurre cuando el gas, metano, propano o butano, se escapa de una fuga, se mezcla con el aire en un espacio cerrado y encuentra una fuente mínima de ignición.

No se necesita fuego; el chispazo de un interruptor eléctrico, la electricidad estática de la ropa o incluso el timbre de la puerta pueden ser suficientes. Este tipo de incidente es una combustión rápida que convierte la energía química en expansión mecánica destructiva, de acuerdo con manuales médicos.

En el caso de Rosa y Michelle, encender la luz al entrar a su casa bastó para detonar el gas que se había acumulado en el interior.

El costo real detrás de un accidente

Además de las pérdidas materiales, las cuales tomará tiempo reponer, madre e hija presentan quemaduras severas y fracturas que las mantienen actualmente en una lucha por su recuperación, proceso que representa un peso económico que su familia no puede solventar sola.

Amigos y familiares piden a las personas que conozcan su historia, donar o compartir su colecta solitaria en GoFundMe “Ayuda para Rosa y Michelle – Víctimas de explosión en Capult” para así alcanzar a más personas.

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