29 marzo, 2026

Reporteros en Movimiento

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Por. Lina González/reporterosenmovimiento.com.

12:35 hrs.

Tabasco. México. 12 de enero de 2026.- Lo  que comenzó como una tragedia ambiental en las bandas de equipaje del Aeropuerto Internacional de Tijuana ha tomado un rumbo de esperanza. Tras meses de cuidados intensivos, 640 tortugas del género Kinosternon han sido trasladadas con éxito a Tabasco, dejando atrás el trauma de un mercado negro que amenaza con vaciar nuestros ecosistemas.

​Del asfalto al pantano: Una logística por la vida

El pasado noviembre, el hallazgo de 770 ejemplares hacinados en condiciones deplorables encendió las alarmas. 

Trás semanas de rehabilitación en el Zoológico “Parque del Niño” en Ensenada, la Profepa determinó que el clima desértico del norte no era el hogar ideal para su recuperación a largo plazo.

​Gracias a una alianza estratégica con Aeroméxico, las tortugas cruzaron el país de punta a punta. 

Su nuevo hogar es una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) en Comalcalco, Tabasco, donde la humedad y el calor tropical les han devuelto el vigor.

«El reporte al 6 de enero es sumamente alentador: las hembras ya muestran signos de preparación para anidar. Esto no es solo supervivencia, es el reinicio de un ciclo biológico que el tráfico ilegal intentó romper», informaron autoridades ambientales.

​¿Por qué debe importarnos como ciudadanos?

​El éxito de este traslado no oculta una realidad amarga: 130 tortugas no sobrevivieron al estrés y maltrato del traslado inicial provocado por traficantes. Cada vez que alguien compra una tortuga «exótica» en un mercado o a través de redes sociales, se convierte en el último eslabón de una cadena de crueldad.

​El impacto de nuestras decisiones:

Hay una gran ​pérdida de biodiversidad ya que las tortugas Kinosternon son reguladoras clave de poblaciones de insectos y salud de cuerpos de agua.

Esto representa un ​delito federal, pues el tráfico de vida silvestre es un crimen que financia redes delictivas complejas.

​Por cada ejemplar que llega vivo a una casa, muchos otros mueren en el trayecto.

​¿Cómo ayudar?

​La conciencia ciudadana es la herramienta más poderosa. La Profepa hace un llamado a la población para ​»No comprar fauna silvestre sin registros legales».

Además se debe ​denunciar la venta ilegal en mercados o plataformas digitales. ​Respetar los hábitats naturales; una tortuga «recogida» de una carretera o río es una tortuga extraída de su función ecológica.

​Hoy, 640 ejemplares tienen una segunda oportunidad en las tierras húmedas del sur, recordándonos que la vida silvestre no es un adorno ni una mascota, sino un tesoro nacional que pertenece a la libertad.

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