
10:51 a.m. horas
Por: Ricardo Calaveras
En los meses de secas particularmente al término del invierno, el Lago de Texcoco perdía radicalmente altura y volumen, dejando al descubierto el valioso y ancestral tequesquite (palabra que proviene del náhuatl «tequixquitl» que significa «piedra brotante» ó «sal que florece de la tierra»).
La recolección y venta del tequesquite tuvo una gran importancia económica y comercial para el Pueblo de Chimalhuacán, Méx. y se le dió diversidad de usos, por ejemplo: como condimento en la preparación de alimentos, para ablandar carnes, preparar la masa de tamales, cocción de verduras y vegetales, para la limpieza como lejía ó detergente y como vital suplemento mineral para la alimentación, medicamento y desparasitante del ganado.
Algunos usos excepcionales que se le dieron al tequesquite en nuestro Pueblo Originario fueron: a partir de la Época Colonial en la elaboración de pólvora de excelente calidad y su uso para limpiar y blanquear el pelo de los caballos con el cual se decoraban barbas y cejas de las primeras máscaras de Cera de nuestro tradicional Carnaval de Comparsas.
FOTOGRAFÍA: Extraordinaria imagen tomada por el ingeniero y fotógrafo noruego Ola Apenes en la década de 1930, al lecho del Lago de Texcoco en tiempos de secas (temporada de trabajo para los «tequesquiteros» del los pueblos ribereños) al fondo y en el centro se aprecia el Cerro del Chimalhuache.
Original en el Välrdskultur Museerna Etnografiska.

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