
Ciudad de México, 25 de febrero de 2026.– La llamada guerra contra el narcotráfico no sólo ha dejado cifras de muertos y enfrentamientos armados; también ha generado una crisis menos visible: el deterioro de la salud mental de miles de policías, militares y marinos que diariamente encaran escenarios de alto riesgo.
Eduardo —nombre reservado por seguridad— integra un grupo de operaciones especiales. Lleva casi 18 años vistiendo el uniforme y, además, es paramédico. Su labor lo mismo implica salvar la vida de compañeros heridos que atender a víctimas civiles o incluso a presuntos agresores.

“Es una responsabilidad, un compromiso conmigo y con la ciudadanía de dar lo mejor de mi preparación física y académica”, afirma en entrevista telefónica.
Sin embargo, reconoce que el miedo es una constante. “Lo primero que se viene a la mente es qué va a pasar. A todos nos da miedo; es que o son ellos o es uno”, expresa.
Cifras de una guerra prolongada
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hasta 2020 México contaba con 225 mil 544 policías estatales y 189 mil 498 municipales.
Al cierre de 2025, la Secretaría de la Defensa Nacional reportó 272 mil 721 efectivos —incluidos 130 mil de la Guardia Nacional—, mientras que la Secretaría de Marina contabilizó 92 mil 043 elementos.
Entre 2006 y octubre de 2025, la Defensa Nacional informó la muerte de 406 militares tras 6 mil 596 enfrentamientos con grupos criminales. Por su parte, Marina confirmó 12 decesos entre 2020 y 2025, la mitad en enfrentamientos directos y el resto en actos de represalia.
Tamaulipas encabeza la lista de enfrentamientos, con 2 mil 645 choques armados que dejaron 118 soldados fallecidos. Le siguen Michoacán, Sinaloa, Nuevo León y Guerrero.
Factores estresantes desde la formación
Especialistas advierten que el desgaste emocional inicia incluso antes de salir a campo. Miguel Garza, director ejecutivo del Instituto para la Seguridad y la Democracia, señala que muchos elementos egresan de la academia con altos niveles de estrés.
“Está desligada la capacitación de lo que van a encontrar en la calle. Les dicen: olvídate de lo que aprendiste en la academia”, explica.
A ello se suman jornadas extenuantes —como turnos de 25 días continuos por cinco de descanso—, bajos salarios, falta de capacitación suficiente, mobbing y presión constante.
Bernardo León, autor del libro Azul puro, advierte que muchos elementos deben buscar un segundo empleo en sus días libres, lo que incrementa el agotamiento físico y emocional.

Atención insuficiente y opacidad
En 1994 se publicó la Norma Oficial Mexicana 025-SSA2 sobre atención psiquiátrica hospitalaria, actualizada en 2014 para incluir servicios dirigidos a fuerzas armadas. En septiembre de 2023 se emitió el “Manual operacional del programa de atención en salud mental de las Fuerzas Armadas”.
El manual contempla diagnósticos preventivos y atención a padecimientos como depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, consumo de sustancias y riesgo suicida.
No obstante, el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas Mexicanas informó vía transparencia que no proporciona directamente atención psicológica o psiquiátrica especializada al personal que ha participado en operaciones contra el crimen organizado.
La Secretaría de Marina reportó únicamente 68 casos diagnosticados de estrés postraumático entre 2006 y septiembre de 2025. La Defensa Nacional no entregó cifras sobre diagnósticos similares en Ejército o Guardia Nacional.
Impacto en la vida familiar
El deterioro emocional no sólo afecta al elemento, sino también a su entorno. Especialistas advierten sobre altos niveles de consumo de alcohol y otras sustancias, así como rupturas familiares y aislamiento social.
“El daño por deterioro por estrés es irreversible en muchos casos. Tienen la familia destrozada o abandonan su círculo social”, sostiene Garza.
A pesar de la existencia de protocolos, persiste la desconfianza entre los uniformados para acudir a terapia psicológica, por temor a represalias o a ser dados de baja.
Mientras los enfrentamientos continúan y las cifras oficiales priorizan bajas y decomisos, la salud mental de quienes portan uniforme permanece como una crisis silenciosa, con registros incompletos y recursos poco transparentados.

Te puede interesar
Ciclista recorre el país para apoyar la lucha contra el cáncer infantil
ESCÁNDALO DIGITAL: SU CURP APARECIÓ EN 11 LÍNEAS… QUE NUNCA CONTRATÓ
Universidad Autónoma de Santo Domingo será sede de la Segunda Cumbre Mundial de La Voz