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OPINIÓN: CUANDO EL MIEDO VUELVE A TOCAR LA PUERTA DE MÉXICO

09:59 a.m. horas

Angélica Valencia González/colaboración

Hoy México amanece con el corazón apretado. Las conversaciones ya no giran solo en torno al trabajo o la rutina diaria; hoy el tema es el miedo. El temor que se instaló en nuestras calles tras lo ocurrido ayer con “El Mecho”, un nombre que vuelve a colocarnos frente a la realidad de la violencia que persiste.

Detrás de esa figura está la sombra del Cártel Jalisco Nueva Generación, una organización que se ha convertido en símbolo de una crisis que lastima comunidades enteras. Pero más allá del personaje, lo que duele es lo que representa: la sensación de incertidumbre, la fragilidad de la paz, el eco de rumores que recorren más rápido que la información oficial.

El problema no es solo un hombre. Es la estructura de violencia que se ha normalizado con los años. Es el sonido que nos obliga a detenernos, el mensaje que nos advierte no salir, la mirada preocupada entre vecinos. Es el silencio tenso que se siente cuando el país entero contiene el aliento.

México está de luto, pero también está cansado.

Cansado de que la violencia marque la agenda pública, de que el miedo se filtre en la vida cotidiana, de que la esperanza parezca siempre aplazarse. Y aun así, en medio de esa tristeza, surge algo que no ha podido ser derrotado: la resiliencia de su gente.

Porque si algo distingue a este país es su capacidad de levantarse. En medio de la incertidumbre, la ciudadanía se organiza, se informa, se cuida. La solidaridad florece incluso cuando la sombra intenta imponerse.

Hoy no es día de indiferencia. Es día de reflexión y de memoria. De exigir justicia y de fortalecer nuestras comunidades. México merece despertar sin miedo, merece que la paz no sea una aspiración lejana sino una realidad palpable.

Que el luto no nos paralice. Que nos recuerde, más bien, que la paz no es un privilegio: es un derecho que no podemos dejar de defender.

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