3 febrero, 2026

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Ciudad de México a 3 de febrero de 2026

Crecimiento moderado, ventajas comerciales vigentes y revisión del T-MEC marcarán el pulso económico del año que estará íntimamente ligado a la agenda de los EEUU_

La economía mexicana podría registrar en 2026 un crecimiento superior al observado en 2025, aunque todavía por debajo de su potencial, en un entorno caracterizado por oportunidades claras, pero también por una elevada dosis de incertidumbre asociada a la política económica de Estados Unidos, la revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y el entorno geopolítico internacional, advirtió la International Chamber of Commerce México (ICC México).

De acuerdo con el análisis del Grupo de Política Económica del organismo empresarial, la actividad económica nacional podría crecer en un rango de 1.3% a 1.8% durante 2026, frente a un avance cercano al 0.4 a 0.5% estimado para 2025, resultado que reflejaría una mejoría relativa, aunque insuficiente para compensar el estancamiento observado el año previo, y confirmaría un escenario de optimismo cauteloso para la economía mexicana.


Uno de los principales factores detrás de este crecimiento moderado será, nuevamente, el sector exportador porque México continúa gozando de una ventaja comparativa clave con el resto del mundo: el acceso preferencial —con arancel cero— a los mercados de Estados Unidos y Canadá bajo el marco actual del T-MEC, condición que funcionó como un “salvavidas” en 2025 y que podría seguir sosteniendo la actividad económica en la primera mitad de 2026.

Mientras no exista una definición clara sobre el futuro del T-MEC, la economía mexicana seguirá operando bajo el paraguas del tratado vigente, lo que permitirá cierta estabilidad en las exportaciones, señaló ICC México. No obstante, el organismo advierte que esta ventaja no está garantizada en el mediano plazo.

A partir de julio de 2026 iniciará formalmente el mecanismo de revisión del T-MEC, proceso que se anticipa largo, complejo y políticamente sensible, similar a la negociación original del tratado. Además, no se descarta que dicha revisión se prolongue más allá de 2026, lo que mantendría elevados niveles de incertidumbre, particularmente en materia de inversión.

En este contexto, la inversión fija bruta seguirá siendo el componente más afectado de la demanda agregada, tras registrar caídas significativas en los últimos meses. Y, si bien el consumo privado se ha mantenido relativamente estable, continúa reflejando los efectos de esta incertidumbre, por lo que no se anticipa una recuperación vigorosa durante el año.

Entre los factores que podrían aportar un impulso adicional —aunque transitorio— se encuentra la celebración de la Copa Mundial de Fútbol 2026, que podría favorecer al turismo, los servicios y el comercio, con un impacto positivo, pero de corta duración.

En materia de inflación, ICC México estima que durante algunos periodos de 2026 podría ubicarse por encima del 4%, presionada por incrementos de doble dígito al salario mínimo, ajustes fiscales anunciados y efectos temporales asociados al Mundial, mientras que hacia el cierre del año, la inflación podría converger nuevamente en torno a ese nivel.

Este entorno llevará al Banco de México a adoptar una postura más cautelosa, donde se anticipan únicamente dos recortes adicionales a la tasa de interés durante 2026, lo que llevaría la tasa de referencia a cerrar el año en 6.5%, desacelerando el ritmo de relajación monetaria observado previamente.

En el frente cambiario, la ICC México prevé que el peso mexicano se mantenga relativamente fuerte en la primera mitad del año, pese a tensiones geopolíticas recientes. Sin embargo, conforme avance la revisión del T-MEC y se intensifique la retórica política del presidente Donald Trump, podrían presentarse episodios de volatilidad y el tipo de cambio podría cerrar a finales de año alrededor de los 18.00 pesos por dólar, bajo un escenario base sin definición clara del tratado.

La principal preocupación no es un rompimiento inmediato del T-MEC, sino la prolongación de la incertidumbre, subrayó ICC México. Aunque el escenario central contempla que el tratado eventualmente se ratifique, tampoco puede descartarse la activación de mecanismos de revisión anual, negociaciones bilaterales o presiones adicionales que afecten la confianza de los inversionistas.

La ICC México destacó que el desempeño económico del país en 2026 seguirá estrechamente ligado a la agenda económica, comercial y geopolítica de Estados Unidos, en un contexto donde México mantiene un papel estratégico como socio manufacturero, logístico y comercial de América del Norte.

En la rueda de prensa para dar a conocer las perspectivas económicas de ICC México para el año 2026, participaron Marlene Garayzar, vicepresidenta nacional de ICC México, además de Alejandro Padilla, presidente y Kenneth Smith y Janneth Quiroz, vicepresidentes del grupo de Política Económica de ICC México, así como su directora General, Yesica González.

*SI no hay acuerdo, el T-MEC aún seguirá hasta 2036*

La International Chamber of Commerce México (ICC México) subrayó también que uno de los mensajes clave rumbo a 2026, está relacionado con la revisión del acuerdo trilateral con los Estados Unidos y Canadá, donde en caso de no alcanzar un acuerdo, el T-MEC no se termina, ya que su vigencia jurídica se extiende hasta 2036. El mecanismo previsto en el propio tratado contempla que, ante la falta de consenso entre los tres países, se activen revisiones anuales, mientras el acuerdo sigue plenamente en operación.

De esta forma, la revisión programada a partir del 1 de julio de 2026 no debe interpretarse automáticamente como una renegociación ni como una fecha de expiración, sino, por el contrario, se trata de un proceso institucional diseñado para evaluar la implementación del acuerdo y, en su caso, formular recomendaciones. Es decir, se abre un periodo adicional de revisiones periódicas, las cuales deben comunicar con claridad las reglas del juego a los mercados y a los inversionistas.



No obstante, un escenario de revisiones anuales prolongadas sí implica un entorno de mayor incertidumbre, particularmente para la inversión de largo plazo. De esta forma, México debería avanzar hacia un entendimiento que permita reducir o eliminar los aranceles vigentes y, sobre todo, evitar la aplicación de nuevas medidas bajo argumentos de seguridad nacional en sectores clave como el automotriz, el acero y aluminio, los semiconductores o los minerales estratégicos, además de contar con mayor certidumbre jurídica, fundamental para destrabar proyectos hoy en pausa.

Aun en un escenario de negociaciones complejas o extendidas, el T-MEC seguirá siendo el marco central de la integración económica de América del Norte, una región que concentra un comercio superior a los dos billones de dólares anuales. Desde la perspectiva de ICC México, el reto no es un colapso del acuerdo, sino gestionar el proceso de revisión de manera técnica y estratégica, reducir la incertidumbre y fortalecer la competitividad regional, al tiempo que México avanza en la diversificación de sus relaciones comerciales para ganar resiliencia frente a un entorno global cada vez más volátil.

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