
Por. Lina González/Juan Lázaro/reporterosenmovimiento.com.
14: 50 hrs.
Chimalhuacán, Estado de México. 21 de enero de 2026.- En el corazón de la zona oriente del Estado de México, la historia no solo se escribe en los libros; se moldea en cera, se teje con crin de caballo y se hereda por línea de sangre. Al cumplirse 100 años de la creación de las máscaras de cera de Chimalhuacán, la familia Valverde, precursora y guardiana de esta tradición, emerge como el pilar fundamental de la identidad que define al «municipio de los canteros».
1926: El nacimiento de una reliquia.
Durante la presentación del Carnaval 2026, los hermanos Jesús y Adalberto Valverde Valverde fueron recibidos como invitados de honor.
Con la autoridad que les dan cuatro generaciones de maestría, revelaron detalles inéditos del linaje artístico que comenzó con su abuelo y bisabuelo.

«Damos la fecha oficial de inicio en 1926, cuando se vendieron las primeras 15 piezas, aunque el taller ya existía antes», explicó uno de los integrantes de la dinastía.
Para ilustrar este siglo de arte, la familia presentó una pieza excepcional: una máscara de 1928 que nunca fue vendida y que ha permanecido en el seno familiar como un tótem de identidad.
«Antes las máscaras eran de cartón o madera; la transición a la cera fue la revolución que dio rostro a nuestra fiesta», puntualizaron.
Los Guardianes del Derecho de Autor
En un acto de justicia histórica, se recordó que la máscara de Chimalhuacán no es solo una artesanía, sino una obra protegida.
En el año 1994, el maestro Francisco Valverde, junto a su hijo Jesús Valverde, acudieron al Instituto Nacional del Derecho de Autor para registrar la forma y el diseño único de la máscara.

Esta defensa legal nació para evitar que otros se adjudicaran una creación que pertenece al pueblo de Chimalhuacán.
El registro protege características inconfundibles la Barba de dos piochas, elaborada con colas de caballo y rizada a mano.
El Significado de los tres picos es una sátira y burla histórica hacia los europeos y españoles de la época virreinal y el periodo de Maximiliano de Habsburgo.
Un Reconocimiento al Patrimonio Inmaterial
La alcaldesa Xóchitl Flores Jiménez, quien encabezó la conferencia, enfatizó que para su administración el Carnaval es un baluarte cultural.

«Estamos trabajando para que esta tradición —baile, música y máscaras— sea reconocida internacionalmente como Patrimonio Cultural Inmaterial», afirmó.
La presidenta municipal anunció que, además del gran desfile del 1 de febrero, se prepara un proyecto magno para el mes de mayo donde la colección de la familia Valverde —que incluye 10 máscaras históricas de diferentes décadas— será exhibida para el público, junto con un reconocimiento oficial a los maestros mascareros y bordadores.

El Legado de la Cera y la Crin
Las máscaras de los Valverde son mucho más que accesorios; son la esencia del carácter del bailador en las Cuadrillas, Virginias y Pasodobles.
Cada pieza representa meses de trabajo, utilizando pigmentos naturales y herramientas diseñadas por los mismos artesanos para dar esa textura flexible y resistente que las distingue de cualquier otra en el país.
Con más de 140 años de danza a sus espaldas, Chimalhuacán llega a este 2026 con la certeza de que su rostro más sagrado está a salvo.
Mientras las nuevas generaciones de la familia Valverde —quienes llevan ya 40 años perfeccionando el oficio— continúen moldeando la cera, el Carnaval seguirá siendo el espejo donde el pueblo se mira con orgullo.

Te puede interesar
CONSTRUCCIÓN DE COLECTOR, SOLUCIÓN PARA ANEGACIONES EN EJIDO DE CHIMALHUACÁN
Blindaje en el transporte: refuerzan seguridad para mujeres en corredor Chimalhuacán – Chicoloapan
A UN AÑO DE ESTRATEGIA OPERATIVA ZONA ORIENTE, CONTINÚA DISMINUCIÓN DE DELITOS EN CHIMALHUACÁN