
* Oro, barro e historia llenan el ambiente.
* El hallazgo más místico es un colgante que personifica a Ehécatl, el dios del viento.
Por. Lina González/reporterosenmovimiento.com.
18:00 hrs.
OAXACA, México. 13 de enero de 2026.- En el corazón de la Mixteca, donde la niebla suele abrazar los cerros de la Reserva de la Biosfera del Valle de Tehuacán-Cuicatlán, el tiempo parece haberse plegado sobre sí mismo. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó que la tierra ha decidido devolver una parte de su memoria sagrada, luego de verificar el hallazgo de un funeral antiguo.
Sesenta fragmentos de eternidad han emergido en San Pedro Jaltepetongo.

No se trata solo de objetos; son los susurros de una élite desaparecida que habitó el periodo Posclásico Tardío (1300–1521 d.C.) y que, tras siglos de silencio bajo el resguardo de la piedra caliza, han vuelto a ver la luz.
La Ofrenda de Ehécatl: Un Collar para el Viento
Bajo la dirección de la arqueóloga Nelly Robles García, la inspección realizada ayer reveló un tesoro que parece sacado de un sueño ritual.
Entre los vestigios, destaca un conjunto de cuentas de obsidiana negra —el cristal volcánico que los antiguos creían nacido del inframundo— y doce cuentas de metal precioso, presumiblemente oro.
Sin embargo, el hallazgo más místico es un colgante que personifica a Ehécatl, el dios del viento.
Esta deidad, encargada de limpiar el camino para los dioses de la lluvia, parece haber custodiado este contexto funerario durante más de quinientos años.
Los especialistas sugieren que estos elementos formaron un solo collar, una joya que unía lo terrenal con lo divino en el último viaje de su portador.
“Estos hallazgos reflejan que México cuenta con una riqueza patrimonial que confirma la grandeza de nuestra historia”, manifestó la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, subrayando que la identidad de la nación reside en estos ecos del pasado.
Los Guardianes del Tiempo
El estado de conservación de las piezas ha sido calificado como «excepcional». Paradójicamente, la humedad y el material calcáreo de la zona actuaron como un sudario protector, sellando las ollas trípodes policromas y los cajetes de pasta gris contra el paso de los siglos.
Lo que sigue en este viaje arqueológico:
Recuperación de Esencias
El día de hoy, el equipo del INAH y la comunidad realizan un recorrido al sitio de extracción para recuperar restos osteológicos (huesos humanos) que completen la historia de quienes custodiaban este tesoro.
Los bienes permanecen bajo el resguardo de la Presidencia Municipal, custodiados por el Comisariado de Bienes Comunales, en un acto de respeto mutuo entre la ley federal y la tradición local.
Un Futuro Museo
La comunidad de Jaltepetongo ha expresado su deseo de crear un museo comunitario, un espacio donde estas piezas no sean solo exhibiciones, sino puentes vivos hacia sus propios ancestros.
Mientras los arqueólogos etiquetan y registran cada vasija y cada cuenta de oro, en San Pedro Jaltepetongo se respira un aire diferente.
No es solo ciencia; es el reconocimiento de una herencia que se niega a ser olvidada. El viento de Ehécatl ha soplado de nuevo, y Oaxaca, una vez más, demuestra ser el epicentro donde lo sagrado y lo histórico se encuentran.

Te puede interesar
Confirman fallecimiento del periodista Israel Enrique Gallegos Soto en descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca
Descarrila Tren Interoceánico en Nizanda, Oaxaca; reportan 13 muertos y decenas de heridos
Se descarrila tren de pasajeros del Interoceánico en Oaxaca; no reportan víctimas graves