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Opinión: El fútbol y la vida


*Mtro. Salvador López Santiago

12:00 hrs

Edoméx. 27 de Agosto de 2025.- “El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”. -Jorge Valdano. Como millones de niños en México y el mundo, en alguna etapa de mi vida tuve el sueño de ser futbolista. Ya saben, jugar en estadios repletos de gente, salir en la televisión, competir en campeonatos internacionales y todas esas ilusiones que rayan en el cliché.

Evidentemente, todo eso quedó en simples fantasías, pero las risas nunca faltaron ni faltan hasta la actualidad. Sin embargo, lo que no se ha desvanecido, es la afición hacia un deporte fantástico del que todas y todos podemos disfrutar. Mi simpatía por el fútbol no se limita al deporte en sí mismo, va más allá de lo que ocurre en 90 minutos en un campo de juego los fines de semana.


Desde el prejuicio, la mala fe y la desinformación, algunas personas relacionan al fútbol soccer con malos hábitos como alcoholismo, drogadicción y ociosidad, pero eso no es el fútbol. Esas conductas son realizadas por unos cuantos que se escudan en un deporte noble, cuya esencia nada tiene que ver con ese comportamiento antisocial.

El fútbol soccer, es como la vida misma. Si no hay disciplina y claridad en lo que se quiere, difícilmente se conseguirán los objetivos anhelados y, por el contrario, cuando se tiene decisión y constancia, todo puede ocurrir. Aunque tiene diversas bondades, me aventuro a decir que la más significativa es que no excluye a nadie y así como se práctica en los complejos deportivos más fifís, también se puede jugar en el terreno más remoto y humilde. Es más, ni siquiera hay que ser hábil para practicarlo y divertirnos. No exige un equipamiento lujoso al que solo algunas personas podrían acceder. Es suficiente un balón que se puede conseguir con unos cuantos pesos y en algunos casos, hasta una botella de plástico es suficiente.

Juan Villoro tiene razón al decir que el fútbol soccer es el deporte que ofrece una mayor democracia física. Por regla general, nadie puede jugar básquet y ser muy bajito; nadie puede jugar fútbol americano y ser escuálido. Parafraseando al escritor mexicano, podemos afirmar que el fútbol soccer es universal. A diferencia de otras disciplinas deportivas, no tiene prerrogativas marcadas.

La magia del fútbol soccer radica en inventar picardías que se ajustan a casi cualquier cuerpo, y eso es fantástico. Puedes ser lento y ser un genio, o ser muy alto, o muy bajo. Esa democracia física es sin igual. Esa misma democracia se aprecia en las grandes hazañas, las gestas memorables, los triunfos que parecen imposibles. Cuando eso pasa, lo que sigue es la inspiración de buscar con prudencia e inteligencia nuestras metas.

La magia del fútbol también aparece cuando presenciamos lo impensable, lo poco probable… verdaderas historias de David contra Goliat, desenlaces épicos. resultados que rompen todas las quinielas, triunfos históricos, épocas doradas, porque todas estas historias tienen algo en común y es que en el fútbol como en la vida, nada está escrito.

Se pueden tener las condiciones más favorables e igual fallar; y al revés, se puede tener todo en contra y al final salir avante. Además, siempre hay revanchas, a veces son inmediatas y en otras ocasiones hay que ser pacientes, pero llegan. Ninguna victoria es permanente, pero tampoco lo son las derrotas, el punto es tener el valor de volver iniciar de cero cuando se tenga que hacer.

Quizá, la lección más valiosa es que siempre vale la pena dar un esfuerzo adicional, intentar una vez más y buscar superarse a uno mismo todos los días. El fútbol soccer en su esencia más pura, es el esfuerzo, la disciplina, la constancia y la capacidad dirigidas hacia un solo fin: forjar el carácter de la persona y la importancia del trabajo en equipo con espíritu de competencia leal.

Su grandeza es tal que, incluso siendo rehén de los grandes negocios financieros e intereses empresariales, este deporte no pierde su naturaleza. Al final del día, son 11 contra 11 y todo puede ocurrir. Igual que en la vida misma, en palabras de Diego Pablo Simeone: “Si se cree y se trabaja, se puede”.

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*Orgullosamente mexiquense.
Licenciado en Derecho, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Maestro en Ciencia Política, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).
Maestro en Derecho Electoral, Escuela Judicial Electoral (EJE) del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). ‎

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